martes, 10 de septiembre de 2019

LOS SIETE DE OMAÑA

Ha sonado como un latigazo, como el trueno de una tormenta seca, de esas que te sorprenden agachado y ya no te levantas en lo que resta del día…ZASSSKAAAA!!!
El eco de la detonación se repite por el valle de la Lomba y provoca algún que otro argayo en la escombrera cercana…A unos metros del origen, y arrinconados contra el travesal  intermedio de la mina La Cobriza, los jinetes se apagullan, como se dice por allí, unos a otros. Son seis, hombres hechos y derechos…jarotes de buena traza, pero que apenas osan levantar la mirada a su capitán.
 Este, de pie y henchido de voz y de orgullo geológico, repite la andanada….¡¡TETRAEDRITA!!!...así, sin dudarlo, sin tragarse ninguna de las “r”que conforman el obús balístico... 
Unas peñas ruedan de las ruinas cercanas y los soldados echan cuerpo a tierra. 
Uno de ellos, flaco de pelo y flojo de riendas, antiguo vendedor de ultramarinos, osa levantar la mirada al caudillo, que echa la vista atrás a su jumenta, mancada del pernil derecho y suelta otra salva de artillería…
...BRRROOOOOMMMM…viene,,,viene!!!¡¡¡TENNANTITA!!!!...esta lleva dos “n” juntas, la condenada…
La soldada no aguanta…levanta el pescuezo y echa a correr ladera arriba como perseguidos por jabariles,  con  la testa agachada porque sigue la granizada…¡¡¡MALAQUITAS!!!!....AZURITAS!!!!!...no saben si amoscarse o seguir corriendo...deciden lo ultimo.
Han sido poco más de dos leguas, las que ha recorrido la tropa, y así andamos…al trote largo…pero déjenme,  déjenme que ya les explico yo…
A la ruta anunciada seis valientes se presentaban: Don Juan de Blas, de potente montura sin parangón en el reino; don Marino Vigil, presto de verbo y rápido de mente; don Joaquín Lorente, fiel defensor de las causas tardías; don Lalo, antiguo y afamado abastecedor de frutas y hortalizas de la zona centro; el quinto bisoño don Roberto, adjunto en prácticas gráficas, y este que relata, celoso custodio de la retaguardia. Comenzaba la ruta sobre el rio Omaña, a media legua escasa de Riello. Allí se alineaban los citados a las órdenes del temido y siempre dispuesto Barcaiztegui, hombre de intachable reputación y no menos prodigiosa memoria.
Para siempre conocidos como...¡Los Siete de Omaña!!...que no había nadie mas por allí, vaya...solo siete...
La senda propuesta ascendía, ascendía, y ascendía, desde los márgenes del Omaña hasta la lejana Sierra de Gistredo, punto álgido de la excursión.
Se atravesaba, de esta manera, las despobladas aldeas de la Lomba…Castro, Campo y Santibañez, aprovechando para visitar sus iglesias y saludar a algún que otro celoso apicultor, pues aquella zona es abundante en panales de rica miel, y de ciruelas tempranas, también. El terreno se mostraba en buen estado, con pistas de rodar fácil, alternando algún que otro cortafuegos de poca inclinación.
Tras pasar el villorrio de Santibañez de la Lomba, las cosas cambiaban y las pistas se convertían en senderos estrechos y en algunos casos, cerrados por  alambreras. Pero la velocidad no disminuía, raudos en fila de uno, la escuadra descendía en pos de Barcaiztegui, cuyo conocimiento de la zona facilitaba el avance.
Llegados a uno de los cierres, quiso la ocasión que a la zaga del líder fuera el escurrido Moutas (Lalo…), que ante la inesperada frenada del gurú, no dudo en frenar también…contra la jumenta de Marin.
Saltaban por los aires pegatinas, pintura, el cable del cambio, algo de barro del sábado pasado y unas cuantas interjecciones del sorprendido propietario.
Como buen mercader, Lalo no desperdiciaba el negocio y atravesaba la valla por la parte superior,cual gamo acosado. Hizo falta toda la destreza del barbado Blas para enderezar la montura y poder proseguir la marcha.
El furtivo asaltante, mientras,  aprovechaba para retirar los alambres desde el otro lado.
La senda continuaba el descenso hasta la riega cercana, pero ahora se iba con mas tacto, y vigilando de reojo al temerario rentista, que estuvo ya tranquilo el resto de la jornada.
A esas alturas, y tras cruzar un afluente del rió Negro, el capitán entraría en crisis, la vegetación hacia difícil averiguar el trazado, el camino se comprimía entre escobales, espinos, y  ortigueras que dejaban recuerdos a la tropa, los jabalíes habían estado hocicando toda la zona y además su montura daba problemas en las rampas.
De nuevo hubo necesidad de la ayuda del  lugarteniente Blas, que solventó  el problema en un par de bufidos.
Entretanto, el resto de la legión hacia tiempo un poco más arriba, rodeada de plácidos roble disfrazados de encinas… 
Unificado el grupo, se alcanzaba, ya sin demora, el cercano camino de la mina.
 AAAAhhhhhh… La Cobriza, de 1900, lugar que atesora fríos y gélidos recuerdos para Marín, buscando el mineral aurífero en vano (o eso dice, que el pollo tiene un piso en Viesques!!!..) durante los crudos inviernos de Omaña, cuando el hielo de los gintonic se cogía directamente en el regato cercano.
Y  llegamos al momento actual, con toda la escuadra en fuga, afrontando un par de leguas de fuerte ascenso por la collada del Arroyo de Arroyos en dirección al altivo pueblo de Andarraso… (En tales ascensos es habitual que cada uno encuentre su ritmo, pero la próxima que os hagáis la foto sin estar yo, s`os cae la del pulpo…).
Andarraso, uno de los pueblos más altos de León, guarda una curiosa historia: la del vecino Jerónimo Martinez, que en los años 30 metía una pepita de oro, heredada de un abuelo emigrante, en las sacas de un ingeniero ingles que andaba investigando la zona, haciéndole creer de la existencia de una inmennnsa veta dorada en la zona. 
Se construyeron caminos, puentes y lavaderos, dando trabajo a mas de 100 operarios hasta que la falta de resultados condujo al cierre de la empresa…que cosas tú…A ver si el tal ingeniero era de Zaragoza???
Tras este desliz informativo, se llegaba a la Sierra y sus molinos, con los integrantes en diferente estado de forma…: Perfecto el de los caballeros Vigil, Moutas y Rodriguez; Espléndido como el Coñac, el de Lorente; Lógico el de Blas, mejorable el de Mancha y por supuesto, Intachable el de Barcaiztegui.
Y en estas alturas, el camino giraba en retorno, perdiendo altitud en dirección Norte; la velocidad aumentaba y se atravesaban los pueblos de Rosales y La Omañuela casi sin mirar.
Las pistas se ensanchaban y nos conducía al pueblo de Pandorado, famoso por su romería al Santo y su Gran Hotel, llegando, mediante una fuerte pendiente, al lugar de inicio, estableciendo un record para los anales de esta hermandad:…nueve leguas (41 kilómetros…) en siete horas y media!!!...ahin le hemos dao!!!
En esta ocasión no hubo restaurantes de postín, ni de los otros, hubo una merendola por todo lo alto, con productos locales y cervezas naturales,  precedida de un fugaz baño en el Omaña…no hay fotos que salieron todas movidas por el frío…

...Por cierto...si nos asustamos con los palabros, escuchar lo que es la Tetraendrita...antimoniosulfuro de hierro y cobre...me acabo de atragantar con la cena....

Saludos a todos

Huy...si que hay una foto!!!!...mira cómo corren!!!



miércoles, 28 de agosto de 2019

PICU MORU, POR LO LLANO...JA...


Vivimos una época de revival, de amor por lo vintage, de vuelta a lo clásico: en la televisión reprograman Verano Azul, nos calzamos playeros Adidas de los 80, en los chigres se vuelve a la sidra de toda la vida, fuerte y agria, vestimos gorras…si hasta han vuelto los gin-tonic!!;  si señores, es una verdad. Volvemos a poner en valor aquellos conceptos del pasado que quedaron obsoletos por esa modernidad mal entendida.

Pero todo tiene un límite, que en una ruta de bicicleta de montaña, con cuerpos llevados al límite (por lo menos algunos) con organismos a régimen de máxima potencia,  con los músculos y tendones a punto de rotura…cuando en vez de oler a choto o jabalí…se huele a Nivea y crema bronceadora…¡¡¡NO HOMBRE NOO!!!...Hasta ahí podíamos llegar…Esto se acaba Vane…
Si es que parecía que estábamos en un desfile de ropa infantil!!!...Vale que somos muy cumplidores y luego nos pasan revista en casa…pero ¡mentir bellacos!, decir que se os olvidó…que perdisteis la crema…que os la quitaron en un control de alcoholemia…lo que sea por preservar el rudus hominem…Por Dios…que aroma!!!!
¿Bueno, y  que decir de la ruta?? Pues que casi empieza mal…. El jefe de escuadra quedaba sin carruaje por mor de una indisposición de Blas, yacente en la cama y hubo que mover plazas y bicicletas para acomodar al líder…faltaría más!!!. 
Solventada la ecuación, las tropas aparcaban en el cómodo acceso a La Playa de Vega.

Se presentaban a la llamada el trió Marino, Lalo, Manel (venían en el mismo coche…lujuriosos…); la reciente campeona Vanessa; Barquín y Yoli, el abejero Jonatan; Gelu, Zarate, Joaquin, y Marín y este relator. Una buena docena de ciclistas.
La trama decía asín, y copio para  no inventar…"Playa de Vega, hasta Ribadesella por lo peor y lo que mas pincha, para volver por la Cuevona de  Cuevas, Monte Moro, bajar a Bones y volver por Meces y tal y tal y tal…"
De la primera parte no hay queja, terreno suave con algún que otro repechón inesperado, buenas vistas, caminos sencillos, paseo por la zona clásica de Ribadesella y unas buenas fotos en la Cuevona…
Pero a partir de ahí el caudillo, fiel a su fama sartenera, interpretaba el tal y tal…a su manera…
Al poco de salir de la Cueva, y todavía con una sonrisa en el rostro, el camino se empinaba  hacia el cielo, el GPS enloquecía y llegaba a marcar una cifra del 38%!!!.
La sonrisa se convertía en un rictus agónico y los cambios restallaban como látigos de siete colas. Pero era solo un corto tramo, para alivio de la formación… 
Se iniciaba la ascensión al Monte Moru: una larga y pedregosa pista que faldea por la ladera Sur de la sierra. 
Como era de esperar, cada uno escogía su ritmo…o sea…todos adelante menos uno y otro mas…¡¡pero qué prisa hay!!!. 
Seis largos kilómetros después, la ascensión alcanzaba la carretera comarcal donde reposar un poco. Gelu, que se le ve muy fatigado últimamente…se nos durmió. Baaa…¿qué fatigado?, este hombre tiene un reactor de fusión por corazón…inagotable el cansino de él…
Unas pocas curvas carreteriles y, tras coronar la máxima altitud, el camino descendía hacia las aldeas de Nocedo y Soto, por senderos estrechos y cerrados.
Llegados a la altura de El Carmen, encontrábamos la ruta cortada   
por una finca particular, pero los avezados Marín y Marino, rápidamente buscaban una alternativa al cierre rural por la población de Fresno, y eso que algunos locales insistían en que no era posible el paso…no nos conocen…(bueno, algo cerrado si estaba…en casa ya no se sorprenden cuando me ven coger la Mercromina!!! Otro clásico!!!)
Tocaba un tranquilo tramos boscoso hasta llegar a Barredo, donde rematar la última subida del día…otra larga y empinada ascensión hasta el Club de Golf de Berbes , para dejarse caer, ya tranquilamente, hasta los coches.
Aquí las fuerzas se separaban, mientras que Vane,  Jonatan y Gelu fugaban hacia sus obligaciones, logísticas las de ella, conyugales las del largo y desconocidas las del otro, el resto rendían petates y pedaleaban hacia la playa…la lejana playa…la muy pero que muy lejana playa…
Para la siguiente hay que aparcar en la arena misma. Y si lejana estaba la playa….más lejana estaba el agua, ¡marea baja!!! En fin,  el agua estaba buena!!.
Ángel no se bañó que renqueaba de tos, y nos vigiló desde lo lejos. Y una vez refrescados  y llenos de arena, a retornar a los vehículos, en el otro extremo del mundo!!! 
Lo siguiente no lo describo al ser lo habitual entre la sociedad Pelaya: cambio de vestimentas, recogida de monturas y acicalamiento general.
Y ahora, vamos a ver señores…hay que aclararse…si es una ruta de bocata, ¡¡¡Se come bocata!!!, que ya llevamos dos excursiones del mismo cordel y al final acabamos comiendo a la carta!!!!
El restaurante recomendado por el Señor Barquín fue el Prau, en Tereñes. 
Correcto, sin mas, que no se cómo lo hacemos que por un plato de huevos, jamon y patatas mas la bebida, acabamos pagando 22 lereles…
Para la próxima ruta de bocata…bocata, y un curso de orientación para el duo Marino-Lalo, que si no los llegamos a llamar, siguen dando vueltas a una rotonda .
¿Qué nos queda en la memoria???...una ruta muy divertida y entretenida, una compañía agradable y farandulera y ganas de repetir!!!!...pero con BOCATA!!!
PEPE!!!, que nos toque la Primitiva, que nos jubilamos!!!

jueves, 15 de agosto de 2019

REGODONES BEACH


Como cambian las cosas…y los tiempos…antes, cuando uno era joven y peinaba guedejas, un día de playa significaba una bicicross, un bocadillo de tortilla, una toalla y algo de dinero para la bebida, sin otra preocupación que la de no olvidarse del bañador…y en caso de madre cercana, de la crema para el sol, claro…que las zapatillas de antaño eran de suela dura.
Ahora, cálzate a la espalda un peazo  mochila de 15 kilos, equipada con lo último en hidratación, eso sí…, repleta de utensilios y aperos que apenas sabes utilizar, súbete a una bicicleta que se merendó a todas las bmx de la región…y pedalea…o inténtalo…en dirección a la playa…A no ser que el afamado y a veces vilipendiado jefe de ruta tenga otros planes, que los tenía, y otros números en la
cabeza…estos también…
¡La Concha de Artedo!, pregonaban las misivas, un playón de referencia en un entorno paradisiaco, rodeado de suaves colinas y vegetación ligera, con una sencilla excursión al Lin de Cubel,  picacho renombrado de la zona. Lo de sencilla se diluía en los primeros metros, en los primeros 4000, para ser exactos. Las rampas para llegar a ese guarismo superaban los límites de la imaginación…por lo menos los de la mía…Pero qué necesidad???...12, 15, 18%!!!...pero esto qué es???...y la playa???...PEPEEEEE!!!
Configuraban el grupo de frustrados bañistas, el ya nombrado Barcaiztegui, el siempre dispuesto Marino, las muy capaces Yoli y Vanesa, el SuperCharged Blas, Benja, como representante de la feliz clase desocupada, el trasnochador Joakin y a cola de pelotón, buscando la arena, este que suscribe.

Las buenas gentes de la zona habían pavimentado toda la subida de hormigón del bueno, menos mal, y de esa guisa, pasábamos bajo los viaductos de la autopista, para seguir ascendiendo y ascendiendo y ascendiendo…hasta la ermita de Santa Ana…donde reposamos un poco del esfuerzo.
A estas alturas…la playa no se veía por ningún lado, el sol apretaba de lo lindo, la tortilla se la habían comido los buitres y alguno pensaba en inmolarse debajo de un castaño.
Pero el líder tenía otros planes…más lejanos; el camino serpenteaba arriba y abajo y cruzábamos las aldeas de Villafria y Godina, donde aprovechábamos para reagruparnos…bueno, ellos ya iban agrupados, solo faltaba el de cola.

Y girábamos hacia el Norte, por fin, hacia las aguas turquesas y calmadas que habíamos dejado a nuestra espalda. El camino se convertía en un falso llano, bueno, más que falso…taimado y mentiroso:  La Tabla nos despedía con un tramo del 25%, para hacer pierna…(Yo ya no tenía ni pierna, ni ganas…había perdido La vergüenza…la esperanza… el caldero, el rastrillo…).Después de la agónica rampa, que pocos doblegaron, la cabeza del pelotón, oliendo, quizás, los aromas marinos de la lejana costa, emprendieron la huida por un camino en ascenso. Y para allá se fueron  Yoli, Vane, Marino y un desorientado Benjamín.¡Craso error! Nunca hay que perder de vista al líder!!! 
Como se puede suponer, tuvieron que retornar a la grupeta. Y llegábamos por fin a LLan de Cubel,
punto álgido de la ruta. Iban las cosas un poco apretadas, que la costilla de Marín había reservado mesa en un restaurante cercano, y los minutos contaban.
Desde la lometa arrancaba El Descenso, así, con mayúsculas; al inicio tranquilo y luego pedregoso y complicado, con roderas, ramas, palos y demás habituales de la zona. A la mitad del mismo este prenda desllantaba la trasera, y una vez reparada asistía a Vane, también sin rueda y a Benjamín, cuya bomba había saltado en tres piezas ante la impulsividad del jubilado. El resto de la cuadrilla esperaban nerviosos en el siguiente cruce, que la comida se acercaba. Una vez reunidos, el grupo se escindía, Pepe y Blas giraban a la fonda a refrescarse y el resto corrían como gamos cojos a pisar la arena???...qué arena???…no no había arena…había regodones!!!...cantos rodados de tamaño industrial, que complicaron un poco el baño vamos que tuvimos que entrar a gatas y salir de la misma manera… 
Por lo menos el agua se encontraba a una temperatura apropiada.
Solo quedaba acicalarse lo imprescindible para no sobresaltar al resto de comensales  y recogerse con el resto de cuadrilla para disfrutar de una buena comida.
Y si vais por alli, y os atiende una camarera robusta y seria, no digáis que vais de parte de Marino...mejor que no...


AVISOS: abstenerse de adelantar a Vanesa por la izquierda...mejor por la derecha...y rapidillo...


martes, 6 de agosto de 2019

ESTO SE ACABAAAA!!!!


¡Ah! señores, qué tiempos aquellos en los que una ruta no se medía no por su grado de dificultad, ni por su kilometraje, ¡ni siquiera por las horas empleadas en su finalización! (que a veces eran demasiadas…Ay…), sino por la seriedad y buen gusto de sus integrantes. 
Eran tiempos en los que, amen del lucido y elegante uniforme, los ruteros presentaban un aire y una distinción propias de la sociedad a la que pertenecían, comportándose como caballeros…y damas, de buena cuna, de esos de copa fina y meñique en ristre.
Pero esto se acaba…no hay remedio…el buen gusto ha sucumbido!!!...que ¡demonios hacen esas, otrora refinadas, personas, subidas a un árbol!!!, y no a uno, sino a dos!!!!...y encima posando!!
Es obligado recitar sus nombres, para que consten, in perpetuum, en los escritos de culpa y condena...:Srtas. Yoli y Vanesa; Marín como instigador del asunto; Marino el tenaz concupiscente; J. Blas y Barquin como obligados coadjutores, Zarate y su osadía y Roberto el pálido, a los que acompañaban el presuroso Gelu y el cumplidor (por esta vez, y sin que sirva de precedente…) Joaquín, seguidos por el lennnnto De La Mancha.
Treinta tres fueron los kilómetros propuestos para este sábado, como la edad de Cristo (aunque en esto, también hay dudas…) y 1350 metros de desnivel, los que sortearon los jinetes, la mitad de ellos en ascenso, y a otra mitad…también, o eso me pareció a mi…
Se partía de la famosa y concurrida Playa de La Espasa en dirección Sur, para coronar el afamado Fito, atravesando la Sierra del Sueve, cuyo nombre viene de los Suevos, antiguos habitantes del lugar (tenía yo un tío cercano, que era pariente lejano de ellos…en todos los chigres que frecuentaba le apodaban Josín el suevo…o algo así, yo era muy pequeño…). 
El caso es que el conocido y docto Barcaiztegui, recién llegado de su excursión por territorios paganos, diseñaba una ruta intrincada y complicada, que recorría los aledaños de la sierra, de una forma peculiar a más no poder; ora a derecha, ora a izquierda, por aquí no que no es, por allí tampoco, espera que no veo la flecha, pues no bajéis mas que hay que subir…. 
Si a esto sumamos las prisas de Gelu, que no había hecho la compra semanal, y las del resto de bosquimanos que tenía prisa por bañarse…pues asín nos fue: a todo trapo, allí no paraba nadie!!
Después de un ligero descanso en el kiosco del Fito (descansó el que pudo, o sea , todos menos este escriba…¡perros!…), el grupo se tiraba carretera abajo hasta una pista ganadera a media altura, donde asustaban a una feliz y pasional pareja.. 
La pista se internaba en un frondoso bosque de pinaceas y castaños, algunos de ellos tronzados sobre la ruta de mala manera. Y aquí  no relato que ya están las fotos para eso… Ay Madre…como críos…
La pista desembocaba en el selecto campo de Golf de Berbes para seguir subiendo al alto de la
Forquita, pequeño y empinado montículo asomado a Caravia y sus playas. Tuvimos allí un momento de descanso y avitualle, que un servidor ya estaba chupando los correajes de la mochila, que sirvió para decidir la ruta de retorno…o la rápida o la sálvese quien pueda. Este sufridor pensó que se había escogido la primera, hasta que nos encontramos Gelu y yo, solitarios en medio del bosque…tuvo que venir Joaquín en nuestra búsqueda, cuando mendigábamos por el pueblo de Cerracin. Desde aquí el camino se aclaraba, el grupo se estiraba, y Blas, y los demás, comprobábamos lo que pesa una e-bike cuando hay que pasarla por unas cuantas vallas…mucho…pesa mucho. Una vez
en la Playa, y tras unos momentos de duda…me cambio aquí???, o me tapo con la toalla?...se me verá algo?…me llevo el pareo???, sustituíamos culottes por bañadores, de mejor o peor estilo y con bicis y todo, encaminábamos la playa. Y tan cerca nos pusimos, que a la salida, las olas ya lamian las ruedas de las monturas. Al punto, despedíamos a Gelu, con prisas mercantiles y Roberto, natural de la zona, nos llevaba a un bareto de La Isla, donde cerrar el día con unas cervezas…y unos bocatas…y de paso recordar lo que siempre nos dicen nuestras señoras…”hay que comprobar la cuenta!!!...pues una caña y cuatro pinchos de mas nos querían cobrar!!!
En fin, un día delicioso, con una compañía más que agradable y el ambiente de siempre…nada mas hay que añadir…
Bueno si, ¡¡que esto no se acabe!!!


Ale besos y saludos pa`toos

jueves, 18 de octubre de 2018

¡DEIADAR MENDIAK! 2018!

Se les conoce como Montes Bocineros: Kolizta, Ganekogorta, Gorbeia, Oiz y Sollube.
Cinco cumbres históricas del Señorío de Bizkaia desde las que se convocaba a Juntas Generales, en tiempos pretéritos cuando todo era más serio, resonando estruendosos cuernos de llamada…cuyos sonidos atravesaban las diferentes merindades, avisando a la ciudadanía de la proximidad de la Reunión.
Pero este año, el sonido es diferente…con un lamento profundo, potente…alargado como una letanía oscura y misteriosa…¿a dos voces?…el reclamo acústico suena extraño…aguzando un poco el oído se pueden percibir los variados armónicos que lo componen…que lo definen…que lo…¡¡¡CARAJO!!! Pero…¡¡si está diciendo algo!!!...¡Ay Madre!…no…no es posible…
 ...REBEEEEEEEEEEEEKAAA !!! 
310 kilómetros y tres horas de viaje para escuchar esto…la sombra de Haro es alargada...¡carayo!
Era la ruta foránea y generalista de este año. 
Auspiciada por el siempre excitado e irreverente Marino y ayudado en esta ocasión por tres grandes conocedores de la zona: Andrés, Jaime y Daniel, del  Araba Bike, íbamos a disfrutar de unos parajes extraordinarios. Y ¡solos no los íbamos a dejar!…
De la inundación del año pasado por aquellas mismas tierras, sobrevivían, además del citado hidroeléctrico, sus compañeros Lalo y Barquín, rodeados por una buena representación de las fuerzas Pelayas…aquellas que devastan las tierras y secan los mesones a su paso: Yoli y Vanesa, como cabezas de lista, Lledó y Echevarría como foráneos y el resto…Joaquín, Ángel, Roberto, Félix, Victor, (el sobrino riojano de Ángel) y este que pena.
Se echaban en falta algunos indispensables en las cruzadas exteriores: Marín, Venta, Guzmán, Pau, Pablo...pero donde manda patrón, costilla, vástagos o congreso…no hay nada qué hacer, salvo echarse a llorar y darse a la bebida…
La sede se establecía en Murgía, limpio y aseado pueblo alavés donde los haya… (tres bares, dos hoteles…Ay…), al que  iban llegando los participantes, con más o menos concierto.
Marino, que estrenaba fragoneta...y según parece…control de velocidad aleatorio, provocaba algún que otro exabrupto de su cohorte  de seguidores, que dudaban entre adelantarlo o echarlo fuera de la autovía…, hasta que lo abandonaron a su suerte por las carreteras vizcaínas, para que molestara a otros. 
El resto, Gordejuela, Roberto, Barquín y Cia y Yoli, aterrizaban en el hotel sin mayores dificultades que lidiar con los radares bilbaínos.
Mientras tanto, en Murgía, la avanzadilla de las tropas, el duo letrado-comercial, ya hacía un buen rato que asediaba las tascas de la zona, reconociendo el terreno para la noche- No tuvieron tiempo ni para acercarse al hotel los bandidos, que luego vinieron metiendo prisa…
La tarde se iba entre descolgar las monturas, bajar los equipajes (algún día habrá que dar un tutorial de qué equipaje llevar para un fin de semana…de dos días…)) ,repartir las habitaciones y observar como el presumido de Echevarría manejaba su minicoche a distancia…de móvil…
Se imponía mas tarde una buena y selecta cena en el mismo hotel, recomendado por los críticos del año pasado y una corta ruta nocturna a la que solo asistieron los adultos, repartiendo alaridos por la noche alavesa…

..REBEEEEEEEEEEEEKAAA !! ...(Tierra, trágame…)
Al día siguiente, después de un opíparo desayuno, y con una mañana clara y algo fresca, llegaban los guías autóctonos, los cuales, ya antes de salir y visto nuestro estado de revista y la calma en las preparación previas: que si agua, que si voy bajo, que si no me frena, que si quién lleva walkie…que si donde está Joaquín…(en fin, lo de siempre por estos lares) recortaban la ruta unos buenos kilómetros…amén del desvío previo por mor de la berrea oficial, que los ciervos son muy susceptibles en materia de amoríos…
Comenzábamos la ruta saliendo de Murgia por unos amplios pastizales y tras dejar el pueblo de Zarate a nuestra zurda, nos internábamos en el Parque Natural de Gorbeia…palabras mayores señores.
Protegido desde 1994 por el Gobierno Vasco, sus caminos, pistas y senderos, de piso llano y cunetas limpias, son un ejemplo para el resto de parques y en especial, para alguno más cercano. 
Sus bosques, plagados de hayas, robles, alisos, sauces, fresnos…están limpios e inmaculados, sus campas…bueno…créanme sus mercedes que maravillas vi y envidia sentí y digo y no digo más, que se me arriscan los hígados y eso no es bueno para mis humores. 
Solo de pensar en nuestro solitario Parque Nacional, abandonado a su suerte, y cuyas restricciones acabarán a la postre con él..a diferencia de los situados en otras latitudes mas...prácticas...
El caso es que allí estábamos...extasiados y disfrutando como gorrinos en barrizal, aunque el barro ya lo habían catado con demasía el año pasado. 
Iba el compañero Manuel algo perjudicado, en las primeras fintas, de los excesos del desayuno matutino, que lo traían en un tris de devolver, y no metafóricamente, todo lo ingerido de más…Pero no llegó la sangre al río, ni los croissants, bollos, tostadas, zumos, embutido, platanos y cafe a la pradería. 
A los pocos minutos el bancario olvidaba sus males y tomaba las primeras posiciones a las que nos tiene acostumbrados…entre quejas, claro.
Los primeros compases por el Parque se antojaban sorprendentes, pasando de veredas amplias y luminosas a las oscuridades sombrías de un bosquete de robles, que obligaban a quitarse las gafas, so pena de enderezar la dirección contra alguno de ellos.
Aunque las rampas todavía no exigían demasiado, los puestos se iban completando…al frente los de siempre…qué cansinos sois…Electromán, Yoli, Vane, Roberto, Lalo y los oriundos; el terreno intermedio era propiedad de Félix, Joako, José María y Angel, y protegían la zaga Víctor y este que escribe (dos semanas de antibióticos y calmantes tenían la culpa…) Marino a lo suyo, de picaflores…
Es tal la energía que rebosa este individuo que lo mismo se hallaba peleando por la cabeza del pelotón que dando la tabarra a la retaguardia…y vive Dios que doy fe de esto 
último...no sabía si me dolía la cabeza por mi males o por escucharlo!!!
Por otro lado, el día se despejaba de nieblas y rocíos y el sol apretaba de lo lindo, que este verano se está haciendo muy largo. 
Los bidones y camel`s se secaban y nuestros cicerones buscaban fuentes por todas las esquinas de la ruta..
Aquellas tierras, semejantes a las nuestras en color y humedad, aunque menos agrestes, difieren bastante en los nombres, y es que al habla recia y directa de allí, se unen los nombres sonoros y atravesados de la zona.
Cuentan los instrumentos que una vez pasadas las alturas de Arandui y Saimendi…(estos eran fáciles…), fuimos pasando por Txabolabarria, Akesto, Baitxolaga, para cumbrear hasta Arimegorta (913m), donde comenzaría una larguiiíisima trepada de 7 kilómetros en Makazmendi; llegando a Otatxagane, Atxarmineta, y a la ermita de Pangomakurre, desde la cual el camino nos depositó ya directamente en la campera de Arraba, (Bueno…a mí la verdad es que me tiro sin más contemplaciones…), donde algunos ya pedíamos la hora y otros el vermuth. 
Ascensión larga y sin descanso, rampas del 18-19…23% que marcaba el odiado ordenador. Y no hay cosa que mas relaje, que ver allá a lejos, a un mundo de distancia, a la cabeza de tu escuadra, sin otra compañía que el cric-cric del pedalier, el sonido de las piedras bajo tus ruedas, el…
 ...REBEEEEEEEEEEEEKAAA !!! …Marinoooo!!! Por Dios...que no tengo más piñones!!!
Un ciento de rampas infernales después…el refugio nos esperaba con los menús tan
ricamente encargados una semana antes: ...decenas de mensajes vía whatsapp…escogiendo, seleccionando, decantándonos por un plato u otro!!!…que si combinados, que si bocadillos, que si cerveza, que a mi agua, el mio con pisto….blablabla...que  nunca un chat tuvo tanta polemica..¡para quedarnos sin pimientos, sin patatas…, y a poco que nos despistáramos…sin cartera!!!!...bueno, por lo menos el vino estaba fresco.
(Una pregunta…las sidras aquellas…¿las pagamos???)
Luego de unos cafés de manga y recuperadas las fuerzas, el recorrido giraba
hacia el Sur, rodeando la peña Gatzarreta
El rodeo tenía una primera fase de ascenso por un canchal…complicado…bicis al hombro o del ramal y Barquín jurando en arameo y con la barba tensa todo el tramo, para después dar paso a unos escalones de muy mala factura. 
Una vez rodeada el risco aquel, el camino se tiraba montaña abajo por una pista tapizada de grueso balasto que ponía nuestros nervios a prueba, y nuestros corazones a tope,  solo eran 2 kilómetros…pero cuanto nos cundieron, señores…no hay ni fotos!, a la cámara de vídeo se le caía hasta la batería…a ver quién era el guapo que podía parar en aquel pedregal!!!
La vía férrea sin railes terminaba en Urraxa y tocaba ascender otros dos kilómetros (es lo que tiene esto de la Btt, nunca se queda uno a gusto…) hasta otra peña de nombre impredecible y mucho menos impronunciable. 
Pero el final de los repechos estaba cerca; a las alturas de Argindegorta, la ruta afrontaba una larga pendiente para encontrarse con el rio Baia
Descenso nada complicado…buen firme, pista ancha sin roderas, curvas suaves y peraltaaadas...babababaa…nada que temer,
excepto que se te ocurra soltar el manillar, cosa que hizo el bueno de Ángel, aterrizando en el cotoyal más cercano. 
Digo aterrizando porque aquellos que vieron la maniobra desde el Menhir de Arlobi, donde ya estábamos la mayoría, lo vieron con las piernas por el aire cual timón de cola de aeronave. 
Una vez abajo, el asunto quedó en daños menores: un guardabarros en la mochila, un casco un poco torcido y unos cuantos raspuñones en rodillas y brazos que, con la dureza habitual del abuelo, se empeñaría en mantenerlos al aire.
A partir de aquí las cosas mejoraban, tras cruzar el riachuelo y recoger el móvil de Víctor, que en los descensos resurgía cual pato porronero, solo restaban unos diez kilómetros hasta el hotelico y no se vislumbraba ninguna rampa mas, que íbamos ya bien servidos. 
En franco paseo veraniego, serpenteábamos ya a la altura del ibaia, acompañando a grupos de excursionista pedestres. 
El Baias, de carácter tranquilo y pausado, nos regalaba una sorpresa a los pocos metros: Una buena poza de aguas frescas en la que algunos despejábamos tan ricamente el polvo del camino (por supuesto, uniformados…no como en otra execrable poza, de cuya imagen no quiero acordarme..ultima pagina de las segundas memorias…).
Desde aquí solo restaba un ligero y entretenido paseo hasta el pueblo de Sarria, donde reposaríamos en una bonita terraza y a continuación llegarnos hasta el Hotel. 
Dábamos fin a una excursión perfecta, con unos batidores que nos enseñaron un paraje extraordinario y envidiable. 
Parábamos los contadores en 53 kilómetros, 1800 metros de desnivel y una velocidad media de…9,23 Km/h…¡¡¡estoy hecho un chaval!!!!
Llegaban las despedidas…Roberto que se iba…Yoli que no se quedaba, Víctor que se volvía y nuestros tres queridos mentores, Andrés, Daniel y Jaime que nos dejaban con una gran sonrisa…
¡¡Muchas gracias!!!, es difícil expresar en palabras el recorrido tan maravilloso que nos preparasteis…aunque claro…con aquellos andurriales…ye facilona la cosa!!!. 
Gracias nuevamente, estamos en deuda con vosotros…Ya vendreis por aquí..ya...
Tocaba entonces retreta general y retirada a las codiciadas duchas. 
Y un poco más tarde…para alguno mucho más tarde, que más que ducha pareciera que tenían jacuzzi, con sales de La Toja, en la habitación…y con la tarde languideciendo, la escuadra inspeccionaba uno de los mesones más alejados…con fuerte olor a añejo…(a porro, me sopla Yoli…) bueno, pues eso, que salimos de allí muy contentos y no por la invitación de Juanjo.
Felix, quiso indagar en el otro Hotelito, a la sazon ocupado por un bodorrio…y quedamos en volver más tarde, pero debieron cogernos respeto, porque a nuestro regreso, no estaban ni las mesas…
La cena en el Hotel cumplió expectativas de nuevo, y la sobremesa llevaba a algunos a tornar por otro de los baretos cercanos, regentado por la gentilREBEEEEEEEEEEEEKAAA!!! 
…NO, no, no, ¡Rut!, se llamaba la gentil moza, de lineal flequillo, que atendió solicita nuestras peticiones, hasta que se vació el bar y nos trasladamos al otro que quedaba, el de la boda fugada. 
Pero la noche refrescaba, las sombras desaparecían (que se apagaban las luces!!!..) y uno a uno volvíamos a nuestros aposentos, calentitos y acogedores.
La mañana del domingo amaneció tranquila; Tan tranquila que algunos llegaban al desayuno en zapatillas…y es que en ese hotel se duerme muuuy bien. 
Los saludos en el comedor eran guturales, el que no estaba ronco, era porque no hablaba…y amén de una excepción (gracias Yoli por mantener el decoro de la Peña…), la cola del café parecía la procesión de la Santa Ojera.
Había dudas en la planificación posterior…; la oferta de coger las jumentas de nuevo y subir a Gorbeia no convencía a nadie, la de visitar una bodega de txacoli tampoco, la excursión a la cascada de Uguzpe cayó en el olvido, y además no tenía agua.
Asin que nos dividimos en tres grupos…mientras que por un lado Joaquín y Félix turisteaban por la zona, Yoli y Manu irían a la playa ( ni turismo ni playa, ni nada…al final acabaron los cuatro en los bares de Bilbao…), por el otro, Marino y Lalo, Angel y el menda cogerían camino de Gijon. Echevarria y LLedo, por sus partes…ya habían derrotado, ajenos al debate,  hacia sus cuarteles de invierno, uno en las Castilla y otro en los Madriles.
El resto es ya conocido…autopistas radarizadas (cagon ellas y el cinemamómetro endiablado!!!!), control de crucero anárquico de la melocotonera de Marino y corbatas en Unquera. 
A la hora de llegada a Gijón, en Bilbao empezaban el txiketeo...y Yoli sin playa…

Pues creo que está todo…todo de lo que me acuerdo…de nuevo, muchísimas gracias a los que hicieron realidad esta maravillosa ruta: Andrés, Dani y Jaime por su acompañamiento; a Marino por su logística impecable (y por su compañía en las cuestas), a Pepe (en la distancia) por revisar el track, y por supuesto a esta tierna e impagable caterva de amigos que se juntaron para disfrutar de un fin de semana extraordinario…ale y si fuera el whatsapp, insertaba corazones!!!
Muchas gracias a todos…
Ah...se me olvidaba...:
..REBEEEEEEEEEEEEKAAA !!