jueves, 21 de mayo de 2015

ENCOROZADOS!!!

El ambiente está cargado en la oscura mazmorra, al olor acre y salado de los condenados se une el de la humedad de las viejas piedras que conforman la misma. Una pequeña saetera en la pared deja pasar un nítido rayo de claridad que muestra el estado de los acusados.
Estos son tres y se hallan desperdigados por la celda sin orden ni concierto, barruntando sin duda la seriedad de sus pecados e imaginando, temerosos, la magnitud de los castigos a los que se enfrentan.
De los tres, solo uno, el de la culpa más grave: herejía y apostasía de la sagrada fe, lo que normalmente apareja chamusquina general, se halla esposado a la pared; los otros dos, aunque engrilletados, tienen cierta libertad de movimientos.
Se trata de los milicianos Varas, compacto y  discreto, que se halla como privado de voz, buscándose perdido entre su propio yo y el camino que lo rodea y del derrumbado y exhausto Blas de Road, a quien han tenido que introducir, en parihuelas, un par de estirados alguaciles.

Anda el citado hombrón venido a menos, exhalando suspiros de forma grave y ostentosa, Ay, Ay, Ay de mi, resuella por lo bajini.
No están los reos muy magullados, salvo algunos chirlos en la cabeza, y arañones en las piernas, se hallan en un estado de salud más que decente lo que es mucho decir, dadas las circunstancias de su encierro.
Lo que no sospechan, ni por asomo, es que a unas varas de allí, en una sala pareja, aunque con mejor disposición y tamaño declara en esos momentos su delator acusica.
Es el joven tamborilero Arguelles, de espíritu algo vocinglero y dado a las bravuconadas pero que en estos momentos anda que no le llega el jubón a la gola. Frente a él, en la sala, se han presentado tres siniestros personajes, lo que juntamente al esbirro que se halla a su espalda, hombre alto y circunspecto, hacen cuatro para su persona, demasiados gatos para este pez, piensa el mancebo.
Está el proceso presidido por el Diácono don Marín de Barcaiztegui, temeroso hombre de Dios y preciso estratega militar, que se halla de pie, totalmente vestido con ropones negros e imposibilitado de sentarse por una vergonzosa lesión doméstica. A su derecha siéntase el no menos conocido Don Ramón de la Vera Lisa, cuyo serio y recio gesto impone respeto y pavor, y a la siniestra del inquisidor, acomódase también el licenciado Don Manuel de la Barca Chica, de mirada certera y peligrosa que ejercerá de pendolista, una suerte de secretario judicial, vaya, en el acto; de hecho, se le oye rasguear los pliegos anotando cifras y derroteros…-“9,36 leguas recorridas a una media de legua y media a la hora,… 28 jinetes y una doncella...”
Al fondo de la sala se escucha el rumor de las más de treinta almas, es una vista pública, entre compañeros de milicia, propias de algunos de ellos y chiquillería en general, que comentan en voz baja el desarrollo del juicio.
Cumplidos trámites de nombre y filiación, que apunta presuroso el de los lápices, comienzan los aprietos para el paje.
Es el fraile de la Vera, el que estrecha el cerco. ¿No es cierto que el encausado de la Vara desertó de la procesión y encaminó sus pasos hacia los montes Lucenses, descarriando a algunos de sus camaradas de facción, entre los cuales os encontrabais??, el de Caldones traga saliva aunque más bien lo intenta, la boca está seca como estopa de plomero-"Bueno señoría, es verdad que …", -"¿Y no es menos cierto que el tal Rubén hizo caso omiso de las advertencias de sus hermanos de fe para que volviera a las filas de esta su congregación?", no ceja el fiscal en el intento. -“ no hubo descarrío alguno su señoría, si acaso mero extravío sin mayor perjuicio que un ligero retraso”, el joven recupera algo el resuello, aunque de repente, desde su trasera, le cae un pescozón en la colleja que le deja un poco lelo –“esas infulas,
aprendiz.” advierte el gastador de su espalda, Guardado para mas señas. –“El primero esta cazado Ilustrísima”, asienta de La Vera mirando hacia Barcaiztegui, que ya ha intentado, sin éxito y con gesto dolorido, sentarse en la banqueta. -"Aconsejo 200 buenos zurriagazos con buena caña de medir curvas y señales, a fin de que expíe sus culpas y se lo piense dos veces más antes de pecar de nuevo".
-"En cuanto al segundo, ese tal Blas, que no hace sino lloriquear…Ay mi…Ay de mi…Son conocidos sus Delitos de Quebranto del Ayuno, Cisma de la Fe y el más grave de ellos: Proposición Temeraria y Acompañamiento de Herejes, ¿tenéis algo que decir del citado?", inquiere hacía el quejumbroso -”Bueno, su merced, si acaso el teniente Blas acompañó a ciertos herejes, fue sin ánimo de infringir ninguna dogmática de la fe, solamente se consideró en buena forma….” '''¡¡SILENCIO!!, brama áspero el de Audanzas, -“ese individuo cada vez se aparta más de las verdaderas creencias, se le ha visto solo o en compañía de otros renegados por pulidos caminos, no hay lugar para su redención”. -"Será necesaria una pena mínima de galeras forzadas y ayuno durante veinte días, Excelentísima". -"¿Y si reincide?" Esta vez es la voz del principal la que se oye, mientras intenta sentarse en el quicio de la silla, con gran gesto de dolor…es la suya una voz atiplada, como si algo le estrujara la garganta, advierte el pubescente Arguelles, pero no por ello deja de infligir aún mas recelo…”si reincide…será destituido de su montura, de esa delgada y escuálida con la que tanto gusta
cohabitar…” remata estas palabras el coadjutor con una pérfida sonrisa que hace temblar, ya sin remedio, al medroso doncel. –“En cuanto a vos…, aunque joven, no son pocos los delitos de que se os inculpa”-se coloca los óculos para leer unos legajos que tiene delante: -" Adivinanzas y hechicerías, practicas de ciencias paganas y la más grave de las que tiene conciencia este tribunal, la Invocación de demonios, brujerías y ensalmos, acaecida esta en vuestra aparatosa caída durante la procesión de la sierra. ¿tenéis algo que decir?, -“Mi señor”, gime Arguelles, doliéndose de un costado, aquel donde dio en caer al saltar de la grupa de su montura –“ no me constan esos hechos, toda vez que quedé sin voz, sin fuerzas y casi hasta sin aparejos en aquella caída, tan de cerca ví el final que si no llega a ser por mis compañeros, dudo que hubiera sido yo mismo de nuevo, ¡AY!. El quejido no es por recordar la trompada, que el siniestro carcelero le ha atizado de nuevo…-“Más respeto zagal”.
-"En cuanto al tercero de los inculpados", declama el tribuno, -"No se ha hallado ningún resquicio que empañe su culpa, su pecado es de tamaña gravedad que no admite ninguna discusión ni defensa: Apostasía de la fe; apostasía de la verdadera religión y prácticas probadas de hechicerías. ¡Que entre el acusado!".
Las puertas se abren, y ante la expectación de la plebe aparece el penitente; El individuo, hombre ya entrado en años, rotundo de formas y de pelo corto y bermejo, ingresa en el auditorio de forma orgullosa, a pesar  de lucir una buena coroza azul y un Sambenito en el que predominan las llamas y los rayos pintados.
Para mas inri, tiene la boca sellada con unos trapos oscuros y sucios. 
Se permite mirar a la concurrencia con no poca presunción e incluso atina a guiñar el ojo a una joven doncella que está en las primeras filas. –“¿Veis mi señor, no solamente no se arrepiente de su pecado si no que goza del mismo, no hay ningún arrepentimiento por su parte; mucho nos tememos que si no se hace feroz escarmiento, arrastre a otros infelices a su perdición!!!, Es más, intentaba convencer a uno de los alguaciles de la bondad de su hechicería, de ahí la mordaza…”.Este penitente ha galleado de su posesión durante toda la vista y en ningún momento hubo intento de retractación por parte del reo"".
A todas estas, el citado reo se ha acercado hasta donde reposa su cabalgadura. Es esta una suerte de jumenta fea y desgarbada, con más pinta de rocín que de corcel. 
Sigue el de la Vera ( Ramón, que os perdeis…) con su diatriba, que tiene obnubilados a público y alguaciles…-“ ...es por ello que solicito a este tribunal el más alto castigo para el citado comandante Echevarría: el decomiso de su montura  y la degradación y expulsión inmediata de la órden!!", 
Echevarría, mientras tanto, se ha deshecho de sus grilletes y con sumo cuidado se sube a la jamelga con no poco disimulado orgullo; con la mano diestra toquetea algo en el ramal de la misma y esta responde con un suave zumbido…-"¡¡¡ALGUACILES, DETENER AL REO!! QUE SE FUGAAAyyyy…!!!. Marín se ha dado cuenta y se desgañita con la poca voz que le queda. Al instante arrancan tras el fugitivo los comisarios Mulero y Morís, hombre fuertes y capaces donde los halla, entrenados en la captura y persecución de presos, pero es la suya una batalla perdida; con un golpe de espuela, Echevarría los deja atrás con una facilidad pasmosa, incluso se permite saludar a la concurrencia y reírse abiertamente…-"JEJEJEjjjj...a ahora a León me voy..."..suena por la estancia.
En pocos minutos solo se ve una estela de polvo a lo lejos, mientras los dos comisarios ya regresan sumamente deteriorados.


La sala es un caos: a las voces de los que exigen que se le persiga con todas las huestes posibles se suman las de aquellos que demandan mejoras similares en sus monturas…la cosa está que arde…el acusado Vara ha salido corriendo por una puerta pero era la del balcón y allí se ha quedado dando vueltas; el otro, el barbón, se ha sentado en un rincón y degusta un bocadillo de mortadela con aceitunas…;Marín ha desistido de vocear y dado que no puede sentarse, se cuelga de una percha y de La Vera ha sustituido toga y peluca por arreos de viaje…”a este lo pillo yo se le oye barruntar…si no me paro antes.."

En el año de nuestro señor MMXV, fueron así los hechos y así debo contarlos.

LOS ANCARES EN CORTO

Son los Ancares una zona que no está aquí ni allí,  sino allá: no está en Lugo, ni en Asturias, ni en León, sino en todas ellas y en ninguna. Son montes de lomas redondeadas y tapizadas de coloridos brezos y arbustos similares, surcados por pistas y caminos de fácil rodar pero que te reservan sorpresas en la primera curva que te despistes.
Fue a este lugar donde el mariscal de los mapas y Señor de los mismos convocó a las fuerzas Pelayas el segundo fin de semana de Mayo.
No sin voluntad, que el citado amante de las piedras y de sus mujeres, hollaba esos parajes dos décadas atrás, cuando aún gastaba antiparras de pasta y coleta universitaria o similar, de ahí su conocimiento de la zona, que a algunos ya se nos antoja como cierta clase de neurosis.
El caso es que haciendo oídos sordos a nuestras conciencias e instintos, que nos preveían de los peligros de la escapada, allí nos presentamos 28 ciclistas dispuestos a todo. 
Contábamos entre el grupo desde a llegados de los confines del reino, allí donde nieva hasta de lado, la pareja Lidia-Miguel, hasta la joven doncella Eva, osada y atrevida como ella sola, amén de un par de espontáneos y Gelu, que fiel a su ritmo se incorporaba el mismo sábado.
Algunos, como justificación preventiva, hasta  consintieron en portar señora y chiquillería en general, a fin de preveer reproches posteriores.

Existía también una gran expectación en la fecha, ya que iba a ser la presentación oficial de ese engendro tecnológico, de ese invento demoníaco, de esa aberración de la ciencia, en forma de bicicleta motorizada que el paladín de los colistas, señor Echevarría, había adquirido recientemente…para nuestro pesar, como comprobaríamos más tarde.
El lugar de reunión y cuartel de las tropas fue el Hotel Ambasmestas, en la localidad de igual nombre, un más que cómodo alojamiento con una atención exquisita por parte de su personal, y a lo importante, con una cocina sumamente recomendable…si…el bar también es muy recomendable…golfos!!!
Y sin más, hechas las presentaciones, cenados de trucha entocinada y desayunados a placer, entre peregrinos de pago y tostadas de panchón, partimos a la aventura.
Había preparado el capaz Marín una ruta de unos 50 kilómetros, con un ascenso de 1700 metros, lo que no asusta pero tampoco conforta. La salida se haría desde Cantejeira, ahorrando unos buenos 10 kilómetros de duro ascenso. No hubo mayor complicación en llegar hasta allí, si exceptuamos la de ciertos excursionistas que casi se llegan a Lugo, en busca de buen pulpo, pero eso da para otra historia.
Cantejeira es un pueblo pequeño y empinado donde comienzan las rampas, casi antes de salir. 
Desde los 730 metros se sube a los 1500, calentando bien las piernas….eso los que las calentamos, haciendo buen uso de los músculos que gracias a la naturaleza y a nuestra perseverancia hemos logrado entrenar…por que lo que es el propietario de ese artilugio siniestro y decadente no puede decir lo mismo, no!
Nada más comenzar las primeras cuestas, se colocó en posiciones de cabeza y ya no hubo manera de echarlo de allí, ni siquiera con el auxilio de Fran, Ramón o Fredo, que acabaron cediendo ante el poderío de los watios del maleante.
Los paisajes de la zona, a esa altura, son espectaculares, casi monótonos, que cansamos de ver brezo violeta, pero de una claridad y profundidad que quitan el hipo al más bragado: una vez que se coge altura se ve todo el dominio de Los Ancares de Norte a Sur. 
No hubo grandes retrasos, algo que temía el licenciado, algún que otro pinchazo, algún que otro ajuste menor, algún que otro tornillo perdido, algún que otro porrazo. 
Si, ¿qué excursión que se precie no tiene en su haber alguno de estos pormenores? 
En esta el galardón se lo lleva el cámara oficial de la Peña, Sr. Arguelles, que lo mismo dispara ráfagas certeras con una compacta o graba inolvidables vídeos como era el caso, que en un descenso cómodo, fácil y sin curvas, le da por mirar al tendido mientras la montura se dirigía inexorablemente hacia el abismo (licencia del autor, era un prado inclinado…)…la llamada de auxilio por el walkie hacia presagiar lo peor: -" Juanjo…€¬#@$%...mano…"( fino el tal Saul, que solo llamó al manager…¿no hay aquí iconos de pelotas…??) 
Afortunadamente, no hubo que amputar nada…todo quedó en un susto y unos cuantos rasponazos menores, curados en el acto por el servicial Blas, que desde que está en forma, sube y baja como un ascensor…sin paradas…
Una vez recuperada la jumenta del precipicio y tras unos buenos mimos al torero, que andaba un poco desorejado, las buenas pistas de la zona nos llevarían con cierta comodidad (otro decir…era todo hacia arriba…), hasta Campo del Agua, una aldea bien pallozada (disculpe el corrector…) en la que degustaríamos el sabroso bocata de embutidos-sorpresa preparado en el hotel.
A partir de ahí se enlazaba una deliciosa bajada desde Porcarizas hasta Villar de Acero, en la que perderíamos todo el metraje que tanto sudor nos había costado…de 1300 a 700, esto me recuerda cuando jugaba a la oca con mi abuela…siempre volvía a la casilla de salida…y ganaba ella, claro.
Como era de esperar, el dispuesto caporal nos reservaba una buena sorpresa: nada más arrancar de Villar,
el terreno se volvía utópico, irrealizable...quimérico: 3 kilómetros de ascenso imposible hacia las alturas. Hasta el indeseable electrificado tuvo que echar pie a tierra en más de una ocasión, so pena de quemar el maligno artilugio; solo el impresionante Fran logró doblegar la odiada rampa.
Una vez alcanzado aquel Everest, Chao Cimero decía el mapa, ya solo restaba dejarse caer mansamente por caminos y trialeras hasta Cantejeira de nuevo, tras casi ocho horas de ruta que marcaban los aparatos.
Algunos alargaron un poco mas la ruta hasta una Palloza-bar del pueblo, donde enjugar las penas sufridas con unas buenas cervezas.
Reunidos todos de nuevo, dimos en degustar una opípara cena seguida de una sobremesa, corta esta vez, pocas fuerzas quedaban ya, y al día siguiente tocaba ruta de nuevo.
El domingo, día de guardar reposo (sobre todo para aquel que bajo las escaleras sin utilizar los pies...) el mayoral de las fuerzas (el mismo...) había pergeñado varios tormentos, pero ante la mirada suplicante de estos sus súbditos, consintió en reducir la carga de dureza de las rutas. Así, mientras los montañosos acometían otros 50 kilómetros con varias escapatorias, el grupo de asfalto subiría hacia el puerto de Los Ancares y allí decidiría: hora estimada de llegada para todos los grupos…las catorce horas, a fin de comer a una hora prudencial, respetando tiempos y familias.
Pero el hombre propone y la ruta dispone: solo uno de los grupos, el de los carreteros light, cumpliría lo estimado: después de despedirse de sus compañeros en el Alto de Portelo, y tras visitar el santuario de O`Cebreiro, retornarían a Ambasmestas a una velocidad considerable (La otra escisión seguía camino de Cacabelos, felices como perdices, sin saber la escabechina que les aguardaba))
Forman el rápido equipo amateur el docto Marín, que estaba citado a una degustación vinícola en bodega cercana, Alfonso, Rubén Patricio, incorporado la tarde del sábado, Javier Guardado y su versátil bicicleta y el que escribe; a las 13 horas en la terraza del hotel, como señores. 
Una hora después llegaban las fuerzas montunas, también en dos grupos, uno que turisteaba por Villafranca y otro sufridor en la alturas de la zona. 
Y a las 15:30 horas, mientras degustábamos un fastuoso menú de entrecots y solomillos variados, llegaba la
avanzada profesional: Morís y Alfredo, escapados de sus compañeros de rueda lisa, narraban una encerrona considerable: 130 kilómetros de valles, y sierras, de barrancos y crestas
Casi media hora más tarde puntuaban en meta Ramon, Calo y un descolorido Blas, que casi no atinaba a comer el postre, dado su agotamiento,  que acabaron con las sobras del festín de sus colegas.

Y ya era hora de recogerse en los vehículos y volver a los hogares abandonados dos días atrás.
Despedidas rápidas, sálvese quien pueda y desbandada generalizada fue la tónica en aquellos momentos, exceptuando a don Patricio y señora, que harían algo de turismo por la zona y a los pirenáicos Lidia y Miguel, que tomarían el camino de Santiago a ganarse la Compostelana, cosa que lograron unos días después.

Sin mas que narrar o contar que se acuerde este escriba, dimos por finalizado un fin de semana excelso, que dirían los críticos de cine. 
Es de justicia afirmar que Marín ha cumplido con creces las expectativas que le rodeaban…hemos sufrido…bastante, hemos disfrutado…mucho más y lo hemos pasado fenomenal.
Pepe, no nos cansaremos de darte las gracias por hacernos partícipes de estos momentos, 
!!muchas gracias¡¡

Eso sí, a poder ser, la próxima ruta…más larga, con más agua y sin descensos…a ver si somos capaces de agotarle la bateria a Echevarría!!!...Cago`n too…


NOTA: hay un par de videos que dan fe de la ruta y sus sucesos, uno a cargo de Arguelles, serio y profesional, y otro a cargo del que escribe, mas sencillo y distendido; ahí van los enlaces:

http://mpora.com/videos/AAe3fi4158nb#Ku1lLkOcqEOcX4lZ.97


https://www.dropbox.com/s/3wb66ueur71ha18/Por%20los%20Ancares.WMV?dl=0

lunes, 13 de abril de 2015

DE PASEO POR OUMAÑA (TIERRAS DE ORDÁS)

Siempre es un placer visitar las cercanas tierras leonesas.
Acostumbrados, como estamos los astures, a lidiar un día si y otro también con la constante lluvia y humedad que estos primeros meses de año han traído, que nos van a salir branquias si alguno no las tiene ya, es una liberación rodar secos por terrenos amplios y despejados sin preocuparse de charcos, barrizales o bardiales que evitar.
A su vez, los olores de esas tierras aridas y pedregosas nos recuerdan momentos de la niñez, que a ver a quien no llevaron los abuelos, tios o primastros a curar los catarros, constipados o males similares a la provincia vecina.
En esta ocasión, nuestro compañero y Asturcon de pro, Don Vega, iba a ser el anfitrión de una ruta por las tierras de Omaña. Y es tal el poder de convocatoria del imperturbable leonés, que aunque las predicciones no eran muy optimistas congregó en las afueras de La Magdalena a 35 ciclistas ávidos de “secar” sus cuerpos y mentes.
Y no iba a faltar representación de esta Casa, como no!!.
En vanguardia y avanzadilla de las fuerzas gijonesas se enviaba al dueto Yoli-Saul, cuya premura en el cumplimiento de las órdenes, hizo que se presentaran ¡una hora antes! en el lugar de salida; las malas lenguas atribuían tal circunstancia al adelanto de la hora de la noche anterior (¿?)o incluso a la “caraja” que asola de vez en cuando al feroz “montañes”, que no dudó en despertar a este escriba preguntando su posición...--“en la cama…donde &;%#@ voy a estar….si son las siete de la mañana!!!”
A la pareja adelantada se iban uniendo Eva, Pablo, Marín, Blas, Gaby, Félix y el que relata
Solventados estos problemas, Vega nos llevaba, con un andar cómodo y entretenido, sobre todo para aquellos que iban a la zaga de la doncella Eva (ver-imaginar foto censurada..), por tierras de arroyos (hasta cinco cruzábamos en la ruta: el del Reventon, que oportuno,,,, el de Santovenia, el  Ruan, el Valdeviera, el de Formigones...etc...etc) y solitarios pueblos…Bobia, Riocastrillo de Ordas…no fue hasta el antiguo almacén de sal de Camposalinas donde una de las amables lugareñas dio a bien saludarnos e informarnos del horario de las misas de la parroquia (es justo reconocer que Cesar estuvo muy atento y amable).
Es la comarca de Omaña una tierra dura, su cercanía a la Cantábrica por un lado y a los montes de León por otro dotan a esta zona de un clima “recio” a decir de los naturales, con largos y nevados inviernos y unos mas bien cortos (para León) veranos.

Pero no podemos achacar a la dureza de esos terrenos lo sufrido por el porfiado Blas, que en su lucha contra los pinchazos, regó de colorido líquido anti-fugas la mayoría de caminos de la zona. 
Y menos mal que los escapes eran suaves, por que a la presión que hincha el barbudo, cualquier reventón habría provocado una emergencia a nivel nacional!!!.
Mientras el otrora hombretón iba parcheando sus perjudicada gomas, el apacible Vega aprovechaba los cruces de caminos para ilustrarnos sobre los pormenores de los fielatos y ventas que allí se situaban. También aprovechaba para reunificar al grupo, cuya disparidad física y técnica ocasionaba algún que otro retraso…(amén de los ya ocasionados por Blas, que ya iba por la segunda mecha)
Saludábamos también a los ya conocidos don Cesar y don Paco, este con su eterna y clásica bicicleta a cuestas y a la tranquila Susana, conocida partenaire del Fidalgo lider.
Y se sucedían los pasos por cañadas, arroyos, barrancos y pistas concentradoras; en una de estas, y en la cercanía de una fuente se hizo un breve descanso para reponer fuerzas…tampoco es que se hubieran gastado en demasía, pero más vale prevenir que pasar hambre, y lo cierto es que los relojes ya pasaban de la una de la tarde, que serían las dos de no haber

adelantado los mismos, que todavía estábamos bien lejos del lugar designado para la comida y que allí no había asomo de bar o similar en las cercanías.
Reposaba, bien estirado y meditabundo, el pérfido Marín, con la mirada perdida,seguramente cavilando sobre algún nuevo tormento con el que castigar a los infelices Pelayos; bueno, también podría estar pensando en jubilar de una vez por todas sus más que amortizadas botas de agua, en un estado lamentable!!!.
Y unos pasos a la diestra dormitaba, esta vez con razón, el madrugador Arguelles, soñando con cintas engomadas, grúas atascadas y demás ingenios demoníacos.

El resto de la cuadrilla se repartía por la campera en alegre compadreo, degustando sus propias vituallas.
Desde ahí el terreno ascendía y descendía de nuevo, suave eso sí, que las vaguadas de la meseta no son como nuestros profundos valles que parecen despeñaderos, sino más bien como lomas de fácil andar.

Y al cabo de un par de horas y otro par de pinchazos del tenazo Juan Blas,
aterrizábamos en la Torre e Ordás, funesta y sombría atalaya para que los nobles contemplaran sus pertenencias y calcularan la cuantía del diezmo anual con que soliviantar a los humildes labriegos. 
Tiene el baluarte este una muy cruel leyenda familiar con sobrinos descabezados y tíos desportillados, vamos nada que extrañar entre las familias de aquella España en creación.…
Aprovechando que su portalón estaba abierto y sin taquillera a la vista, unos cuantos osados y osadas ascendieron la precaria escalera para deleitarse con el paisaje del páramo.
Y justo al lado, de ahí el nombre señores, llegábamos por fin al pueblo de Santa María de Ordás, lugar ya civilizado con su iglesia, su bar, su parque infantil, sus cigüeñas y sus deportivos 4X4 de alta gama…ahí es nada.
Era la villa escogida por el intendente para realizar la necesaria comida, que ya eran las cuatro de la tarde, las cinco del día anterior y los estómagos rugían como búfalos encadenados.
Los diez kilómetros restantes, una vez finalizadas los bocadillos y sus correspondientes cervezas, por supuesto, se realizaron de forma rauda y veloz, toda vez que el terreno, apenas un par de repechos redujeron el ritmo del pelotón, era en franco descenso.
Solo un par de retrasos hubo en el tramo, un pinchazo de nuevo, no del barbas, que ya tiene el cupo anual completo sino de este que escribe y un aterrizaje forzoso de Rolan, en las cercanías de la llegada, sin mayores consecuencias, y del que nadie se hubiera dado cuenta de nos ser por la certera foto que le echaron.
La ruta finalizaba con 45 kilómetros recorridos en unas…siete horas…no echéis la cuenta que no había ninguna prisa, de ello dan fe las más de 100 fotos por persona que se sacaron en el día!!
Y como no acaba una ruta sin un tentempié con que calmar los ardores, imaginar quienes se quedaron en la populosa villa a tomar algo…pues eso.

En resumidas cuentas, una ruta digna del adalid de la misma, buena, bonita y ¡sin agua! que no me olvido de la última vez que acudimos a León en compañía del dichoso pedagogo.
Pero lo cortés no quita lo valiente: muchas gracias por la jornada Vega, y por compartir los despejados parajes de tu tierra con estos tus compañeros.

Como anécdota, aparte de los escapes de don Juan, claro, uno de los ciclistas, de cuyo nombre no me acuerdo...colega de Nando para mas señas, viendo que se nos echaba la hora encima, abandonó la formación, creo que en Ordás y partió hacía La Magdalena con premuras familiares, mientras el resto degustábamos los placeres…los manjares, que me lío…Lo encontramos cuando acudíamos, ya adecentados y recogidos al bar de la citada villa..cuatro horas después!!!...
Se había perdido en los montes, sin cobertura de móvil ni de GPS…como para fiarse de la tecnología.

Pues hasta la próxima.

martes, 6 de enero de 2015

AÑO 2014...LA ERA DE...¡¡BLAS!!!

Siempre que este literato se encuentra ante la duda de encabezar la crónica anual, en base a nuestros acontecimientos deportivos o sociales mas destacables, claro, (no nos vayamos a los políticos que de esos este año vamos a estar mas que servidos), busca el evento más atractivo o vistoso, que al final se trata de eso: de llamar textualmente la atención del lector cansino y saturado de dulces navideños. 
Suerte tenemos que en esta Peña no andamos escasos de ninguno de los motivos nombrados, ni de los sucesos, ni de los dulces tocineros. 
Pero si hemos de recordar algo realmente inusitado e inesperado de este año que nos abandona, lo tengo claro: 
La drástica reducción de lorzas que ha conseguido nuestro barbudo Blas: un hombrón hecho y bien derecho que exhibía el año pasado tres cifras de buena y abundante masa corpórea y que ha llegado a principios de este 2015 mostrando un cuerpo esbelto y depilado que ya quisieran para sí la mayoría de nuestros socios. 
Ya, ya..., cierto es que tamaña merma ocasionada en sus carnes casi lo deja también sin alegría, y que echamos de menos sus alborozos ante un buen chuletón con patatas, cachopo al cabrales o callos a la casera, pero qué se le va a hacer, las dietas es lo que tienen…
Otra de las consecuencias funestas, para algunos, de su estado, es que ahora anda como un misil y cuando se corona un alto, no es nada raro encontrárselo allí con cara de aburrido, mientras saca fotos al resto de de quejumbrosos que se arrastran por los caminos
Enhorabuena Juanillo, y ponte piedras que vas a volar como una cometa cualquier día de estos.
En otro orden de cosas, el año 2014 se caracterizó porque la meteorología fue un poquitínnn más benigna con las huestes Pelayas: salvo casos aislados, que ya comentaré más adelante, no nos llovería en abundancia.
Los meses primerizos traían excursiones por Brañes, con fartura incluida, por Arroes y la ya habitual visita a los Callos de Carreño. Por esas fechas, si mal no recuerdo, asaltamos todo un tren de Feve para desplazarnos hasta Noreña, digo asaltamos porque no entraba ni una bicicleta más, ante la sorprendida mirada del maquinista carrilero.
Aunque dije que no llovía en abundancia, si lo hacía con frecuencia, y mientras un temporal tras otro se llevaban medio Muro por delante, aprovechábamos los aguaceros para que Marín y Garrido nos deleitaran con un entretenido curso de GPS y orientación, que aprovechamos convenientemente para encontrar un buen restaurante donde reponer fuerzas.
También, en un claro de las chubascadas, se acometía la Impensable Nocturna, muy dura en esta ocasión porque el frió que nos asoló durante toda la noche hizo que más de uno quisiera abandonar, al final solo se libraron un par de ellos, por mor de averías mecánicas.
Y llegaríamos a Mayo, el mes de las flores y de las novenas a la Virgen, que decía mi abuela (unas cuantas aguanté de pequeño, ¡coña!…tenía yo un arte en hacer nudos al rosario que mis buenos coscorrones me costó). 
Los 101 Peregrinos hicieron pasar calor a unos cuantos mientras que el resto recogía sartenes a diestro y siniestro por los valles de Peón. Pero el tiempo mejoraba y se imponía una visita a las playas de Ribadesella y alrededores. 
Fue allí donde se lesionarían Juanjo y Rafa Venta; el primero debido a un calamitoso salto de 90 centímetros en Gulpiyuri (no era más, que no os engañe…) y el segundo al aterrizar sobre unas piedras unos metros mas adelante; dos meses le costará al boticario sanear el desperfecto, mientras que Echevarria sigue padeciéndolo de cuando en cuando…según le interese…
Unos días después, Marín, el inquieto y pérfido geógrafo, diseñaba una visita a sus añoradas tierras palentinas y a sus cumbres. Un día de dura ascensión entre nieve y bisontes que no vimos, y otro de recortado paseo pedestre ante una tremenda tromba de agua que casi se lleva, flotando, el coche de Joaquín. 
En las mismas fechas, unos pocos valientes sufrían en El Soplao, haciendo buenos tiempos pese a las roturas y el aumento de dureza de la  mítica prueba. 
Seguían en plazo la Montemplaria, con un único y obligado representante y la Degaña-Ibias, que marca el comienzo del verano y cuya organización se esmera año tras año en superarse a sí  misma en amabilidad y cuidado de los participantes. Una buena recua de socios, siete en total y la mayoría neófitos en la ruta, disfrutaron de la misma. 
Reseño aquí, mal que me pese recordarlo, que en todas las participaciones hasta la de este año, el clima durante las dos jornadas variaba entre soleado a muy soleado, con temperaturas harto calurosas…hasta ahora…¡que nos cayó la del pulpo!: un aguacero continuo durante todo el primer día que hizo imprescindibles los chubasqueros, los gorros, las botas y hasta las mantas. Se daba también la circunstancia que era la segunda gran mojadura anual que sufría este escribiente (la primera fue en Chozas) y que en ambas, estaba presente cierto individuo (patrocinador de la leonesa…), de corte suave y amable…sobre cuya suerte con la climatología tengo yo mis dudas…no digo más, pero aquí lo dejo escrito, por si llueve de nuevo estando el gachó cerca.
Pero llegaba el buen tiempo y, a pesar de los imponderables burocráticos, conseguíamos hacer la Vuelta al Concejo de Gijón, la XXI, tras descartar cruces, carreteras y zonas limítrofes con otros concejos. De nuestro cuidado en la planificación de la ruta daba fe la rapidez con que se acabaron las plazas…¡cuatro días!!...¡¡ahí queda eso!!...
Y a los pocos días el Patronato nos encargaba una excursión a Covadonga con 27 voluntariosos inscritos en la marcha, férreamente vigilados por siete guías de esta casa. Como vehículo de apoyo, de nuevo que ya en la nocturna nos había acompañado, asistía el dispuesto Manuel Arrieta y su inseparable Marian.
Por aquellas meses se unía a nosotros la gentil doncella Eva, de cara a su preparación para la benéfica ruta Sevilla-Gijón, (que finalizó con gran soltura) y disfrutaba de nuestro buen hacer en una ligera excursión por San Pedro de Nora…nos perdimos unas cuantas veces.
Los peligros de las bicicletas flacuchas, esos engendros delicados y resbaladizos hacían de nuevo acto de presencia y, por un quítame allá ese bardial, Vega, el hombre-nube, arremetía con su montura sobre un inocente Rubén Patricio, que lo llevaría al hospital con un codo perjudicado. También recuerdo que, en la corta primavera, durante una frenada inesperada, Joaquín se llevaba sentado en el manillar al tranquilo Rubén Varas, repartiéndose unos cuantos verdugones entre los dos. Desde ese aciago día, Joaquín lleva protecciones de enduro…por carretera!!!
Lacra esta, la de las bicicletas escuálidas, que está invadiendo esta santa casa como la peste del XIV. A pesar de las amenazas y ataques del feroz inquisidor Moya, cuya jaculatoria mete miedo (“carreteros de m…#$%...!!!) hasta los más bragados y respetables socios e, incluso, los que juraban en arameo ante la sola visión de una de estas monturas (caso del barbado individuo del principio) van cayendo en sus redes.
Agosto traía una excursión corta pero intensa: La Carisa; 22 socios acometieron una fiera rampa de 25 kilómetros de subida, repleta de piedras, escayos, pinchazos y averías (siete en total). 
Cómo sería que el temeroso salesiano, responsable del desaguisado, rebuscó una excusa en su mochila para fugarse antes de ser linchado durante el ascenso.
Y volvíamos a Palencia, en esta ocasión equipados con bicicletas serias y de las otras. 
Una nutrida cuadrilla se presentó en Potes a la llamada del cabecilla geográfico para rodar por montes y carreteras durante dos días; el primero volviendo desde la localidad de Cervera por montes y despeñaderos y el segundo retornando a ella por puertos y valles. Algunos hubo que no secundaron la nueva religión (dos) y el segundo día, mientras que el resto de secuaces hollaban asfalto duro y peleón, disfrutarían de una jornada peatonal y campera. 
Es de reconocer el esmero que puso don Marín en organizar el viaje y sus posteriores excursiones, contratando incluso a una abeja para que hiciera el viaje más entretenido a Ramón. 
El otoño llegaba con un tiempo seco y soleado, y con una ruta interminable…Cuevallagar…aquello no se acababa nunca, siempre quedaba una rampa que ascender. La arriesgada pendiente de Bandujo se descendió con las últimas luces del día…pocos hubo que la hicieron montados…qué miedo
El invierno se presentaba mojado; tras dos semanas inhábiles por los chaparrones, las ansías confundían a Paulino, que intentaba sobrevolar una bicicleta tirada en medio del camino, sin éxito (Pau, la próxima vez tómate un RedBull…da aaalas…); el resultado fue de empate; Camino 1: Paulino Uno…brazo roto (bueno, sólo la cabeza del húmero).
La ruta a Gorfolí con los amigos de Avilés se suspendería una semana después con el grupo atechado en una cabaña, mientras los torrentes rodeaban la misma. Lo que no se aplazó fue el cachopo posterior en Los Manjares, otro clásico.
Ya se veía venir la Navidad y antes de que lo hicieran las nieves, rodamos por el bosque de Valgrande, subiendo de paso hasta la estación de Pajares, que queda alta que te rilas, por así decirlo.
Entretanto, Fran Morís y Patricio ascendían desde Sevilla, por la Ruta de La Plata, opíparamente patrocinados por la Federación Asturiana.
Y llegaban los festejos invernales: la Cena de Navidad, el belén de cumbres…bueno de Deva, la San Silvestre…etc, etc.
En una de estas reuniones deportivas: la travesía a nado del puerto, el intrépido Briansó, felizmente
recuperado de sus males, nos sorprendía reclutando a un grupeto de valientes para afrontar la citada singladura…dado el frío que se les ve en la foto, dudo que repitan el año que viene, y encima alguno se corto un dedito...Valientes!!
Y todo esto me llama la atención sobre el hecho de que esta Peña cada vez abarca más disciplinas…a la primigenia de BTT ya se une la de bicicleta de carretera, la de los corredores, la de los moteros (…pobres de ellos, para una excursión que organizan, les llueve a mares…), la de los nadadores, la de los que se quedan a tomar cervezas los viernes y días de guardar…los noctámbulos, raza aparte…los endureros, mención aparte a nuestro joven campeón Diego...etc, etc. Qué banda!!!
Ayyy, menudo año; y estrenamos sede nueva!!
Bueno, que se me acaban los apuntes, porras!!!
Como siempre, se han quedado muchas rutas y anécdotas en el tintero, demasiadas, pero ya sabéis que las mejores de todas son las atesoráis en vuestros recuerdos.

Dicho lo cual, voy a seguir jugando con el Ibertren que me han traído los Reyes Magos, no soy capaz de que suba una cuesta de nada que le he puesto…¿le pondré un 12-36???
Un abrazo

miércoles, 1 de octubre de 2014

CERVERA-POTES-CERVERA 2014, UNA Y...¿NO MÀS??

El ambiente en el pequeño despacho es tenso: al olor acre de la madera y el
cuero se une el del sudor y suciedad de la pequeña cuadrilla de guardias que allí se encuentra. Estos se mantienen firmes a ambos lados de la sala, rodeando, a una oportuna distancia, la robusta camilla firmemente atornillada al suelo de piedra y cuyo ocupante mira al frente con expresión extraviada.
Por delante de él, y a un lado de la mesa del médico que preside la estancia, se halla uno de los capitanes de la  compañía: José María Mulero, hombre serio y de pocas bromas, conocido por su defensa de la unidad familiar…
El galeno se halla ocupado revisando los legajos que aquel le ha pasado: informes de situación y andanzas de la compañía hasta el día de la fecha. 
Al levantar un momento la vista del pergamino, observa durante un momento la cara del alienado: su rostro, sus gestos, su mirada, rápida y huidiza, ya le dan una idea del perjuicio,  …-“...por ahí no, es por el otro lado…” se le oye decir entre susurros al enfermo.
-¿Y dice usted que se mantiene en este estado el día de ayer???
-“Si señor, solo atina decir eso, su confusión mental es extrema…casi lleva a la perdición al grupo, de hecho algunos de mis hombres tuvieron problemas en encontrar el camino de vuelta…”, responde Mulero, echando una reojada a su camarilla.
El facultativo se remueve turbado; algo preocupa al incólume y estoico leones, cierta inquietud que no logra apartar; como si un malestar interior lo concomiera, se rasca la pierna con un gesto nervioso.
Sigue leyendo los papeles el matasanos, a media voz…:”..a poco de empezar la exploración, el destacamento sufrió un feroz aguacero que retrasó la marcha, obligando a echar pie a tierra y a resguardarse, pero la chubascada nos siguió hasta la aldea de Resoba....”…Bah, piensa Del Hierro, una fugaz llovizna sin mayores consecuencias….
 
Un ligero ruido de papel arrugado sobresalta al neurologo: ante su mirada, uno de los guardias, individuo barbudo y de ropa holgada, esconde rápidamente un envoltorio en su chaqueta…un suave olor a jamón llega hasta el doctor, que busca en un listado el nombre del tipo…¡Aja!, Juan de Blas, no le sorprende el hecho: el pobre Blas sufre de trastornos alimenticios de los que se trata desde hace ya algunas semanas, posiblemente haya recaído de nuevo; anota en su agenda el hecho para llamarlo más tarde a consulta. 
El informe continua: -”...una vez superada la aldea, el camino ascendía a las alturas de Collado Doncellas desde donde continuaría por el valle de Pineda, acompañando al Carrión, y siempre bajo las alturas del Curavacas…”  
Una leve sonrisa suaviza los duros gestos de Hierro mientras recuerda los amoríos juveniles con una montañera de la zona, de aquella peinaba rizos y unos cuantos kilos de más.
El picor de la pierna se ha extendido a la otra, y desliza la mano en esa dirección, agitando los papeles para disimular
-”Dígame don José  María, cuando comenzó usted a sospechar?. 
–“Pués verá usted, inicia el jefe, Pasada ya media jornada, el capitán Marín comenzó a trastocar los parámetros de la ruta, confundiendo las altitudes positivas con las negativas, así si nos enfrentábamos a una dura ascensión, él nos indicaba que era todo lo contrario!!!!, tal era su obcecación que, aún siendo el terreno en franco descenso, no hacíamos más que afrontar duras rampas, una de ellas imposible de ascender si  no era pertrechados de cuerdas y crampones!!!, se queja el quejumbroso líder.
El psiquiatra asiente con la cabeza mientras se remueve en la silla intentando aplacar el escozor que siente en sus posaderas. Con la mano que tiene libre, (la otra sigue rascando el muslo de la pierna), extrae de un cajón de la mesa una serie de láminas coloreadas. –“Bien, es necesario un análisis de la situación, vamos a ver cómo reacciona ante el test de Rorschach”–“Capitán Marín…”, el infeliz, atado por piernas y pecho, sonríe en una expresión inocente. –“Dígame qué ve usted en estos dibujos, con sus propias palabras, descríbamelos lo mejor que pueda…vamos allá”Ante la primera lámina el perturbado oficial  duda un poco pero reacciona rápido, su lengua lanza las palabras como dardos…-"¡¡Hacia abajo!!!", el doctor da la vuelta al papel extrañado…muestra la segunda…-"¡¡Para abajo también!!" dice sin dudar…la tercera…-"¡¡Abajo, está claro!!!"…las seis restantes obtienen la misma respuesta y es solo en la última de las diez cuando se modifica un poco su respuesta…luego de titubear un buen rato y tras pedir que le volteen el papel, responde alto y claro, con ojos entornados…-“Casi pa’ bajo!!!””. 
Hierro, que a estas alturas, y sin darse cuenta, ya se restriega el cuello con la plegadera, alza las cejas en un gesto de asombro y estupor…la cosa está fea, piensa el cazurro…este no sale de aquí... Anota en la libreta de antes unas palabras que definen el estado del sujeto: “Respuestas a estímulos visuales erróneas, posible desorden disléxico grave”
Un suave aroma a chorizo asciende ahora a la pituitaria del buen doctor…Blas sigue con su anárquica dieta mientras el novato del corro, Gaby, contempla embelesado la bandeja de buen fiambre que extrae el dietista de su morral, ante la mirada triste y desazonada de otro no tan novato, Del Real, este sin dieta que contemplar.-“Por lo que veo, su estado mental no mejoró en la jornada siguiente, la dominical…”La comezón asciende hacia los brazos como si tuviera prisa. Don ramón se siente como mordido por un enjambre de hormigas famélicas…-“Pues no, ante una excursión que se presumía placentera, por tierras menos rebuscadas y traicioneras, el aquí presente, no cejó en su empeño de buscar el recorrido más enrevesado y fatigoso…no contento con llevarnos durante 25 kilómetros de ascenso, sudando la gota gorda, en la subida a San Glorio, continuó con su obstinación de buscar una cima tras otra que coronar, coleccionando carteles como si fueran trofeos…La Picona, Las Portillas, La Varga, todos fueron cayendo uno tras otro…” decía, estirándose la canosa perilla, el preocupado MuleroEl atento psiquiatra sigue anotando en su cuaderno: Trastorno obsesivo compulsivo, tendencia a síndrome del coleccionista…
 ---“De nada sirvieron las quejas y lamentos de la compañía, mermada en esta ocasión por las bajas de los señores Moya y Del Real, de exploración por La Cruz de la Viorna y de don Gabriel, de retirada obligada a su cuartel…cuando ya creíamos que se había tranquilizado, de nuevo
encaminaba nuestros pasos hacía otra rampa…tal parecía que se alegraba de ello” encaminaba nuestros pasos hacía otra rampa…tal parecía que se alegraba de ello”El aumento del contenido del bloc de diagnosis es paralelo al aumento de los picores…: Hierro ya se frota la espalda contra el respaldo de la silla sin ningún recato, ante la sorpresa del declarante, que se retira un par metros.....”...y del otro individuo, el fugado ¿se sabe algo...?” pregunta mientras introduce una percha por su nuca en un intento de aplacar la irritación epidérmica.-"...He destacado uno de nuestros mejores hombres en su busca, responde algo agitado el interino…no ha de tardar mucho…"
Un sonoro estruendo resuena de repente en la estancia: por encima del dintel de la puerta se abren unas grandes grietas y trozos de enfoscado caen al suelo ante el estupor de los presentes. 
Los soldados dan un paso atrás y Blas un bocado al salchichón, Gabriel intenta, sin éxito, pillar algo del embutido leonés.
Se hace el silencio y otro estruendo, esta vez en la puerta, acompaña la entrada de un gigantón, mitad hombre mitad torreón, que se echa una mano a la cabeza dolorida, con la otra, la que no tapa el chichón, arrastra una cadena que se pierde en la oscuridad del pasillo.
 –“Lo hemos apresado mi capitán, se daba a la fuga en Cervera, intentando vender su montura a unos mozalbetes de la zona…”…. Acompaña a sus palabras con un tirón de las anillas…estas tintinean sobre el suelo desnudo mientras asoma a la estancia un hombre apresado en un cepo. 
Sus ojos de un azul vermesco, lanzan destellos de rabia y furia hacia los allí congregados…sus palabras restallan entre las frías paredes de la sala…
-"¡JAMÁS ME VOLVEREIS A COGER!!!¡¡¡JAMÁS!!!...¡¡PRRTTTT….!!!!...sus ojos se encuentra con los del otro apresado y reacciona con más energía si cabe…
-“¡¡¡TUUUU!!!””, exclama el recién llegado, apuntando con su mano hacía MArín…
-"”¡¡¡TUUUU!!!”, a lo que el de la camilla responde...
-“¡¡¡PA’ BAJO…PA`BAAAJO!!!

…Paranoia persecutoria, delirium tremens, psicopatía aguda en ambos casos, se recomienda electroshock moderado repetitivo hasta eliminación de síntomas…escribe a duras pena el terapeuta ocasional, la comezon no remite ni un ápice, y el restregarse contra el quicio de la puerta, como está haciendo en este momento, no le aplaca ni un picor……