viernes, 21 de febrero de 2020

MUNDINGA 2020, EL RETORNO!!!


Nivel 456, Piso 8º, altitud 650 m…trinchera del tren minero El Rebollal, La Raíz, La Boqueriza…
El cielo nublado cubre toda la zona, sopla una suave brisa entre el collado y por arriba otea desde las alturas un buitre solitario, en busca de carnada fresca. 
Al resguardo de una pedrera, cinco agotados lampistas escuchan las indicaciones del facultativo en jefe. 
Es este un hombre incisivo, feroz, ligero de verbo y de genio, que en estos momentos y frente una peña pilosa, explica a los desfallecidos su visión de los momentos geológicos terrestres…”Esto era el cauce de un rió!!” ...Dice ante los ojos sorprendidos de sus alumnos….-“por aquí había peces”…-“El cambio climático no existe”… Los sorprendidos alumnos abren la boca pasmados ante tal chorro de voz y de ideas…-“los dinosaurios tenían pluma!!!”...
Está el geólogo en su salsa, y eso que arrastra algo de cansancio por mor de un viaje al reino Alaouita, del que volvió en vetusto aeroplano…pero ni con esas…genio y figurín, oye…
-“A ver…¿quién me puede decir el nombre de esta formación a sus espaldas???...inquiere en estos momentos…las miradas de los increpados se dirigen al suelo, a las botas, a las lechugueras cercanas…todo con tal de no enfrentar la ira del docente…
Pero dos de ellos, veteranos de aula y de curso, exhiben petulante sonrisa, con estilo…son los furrieles Blas y Mancha, que han hecho los deberes… 
-“Conglomerado de elementos redondeados”,
profe…-“​ Es un tipo de roca sedimentaria que se forma cuando algunos cantos rodados, provenientes a veces del lecho de un río o de una playa, son cementados juntos por el sílice que hace de matriz de unión” 
El mentado asiente con la canosa cabeza, henchido de orgullo por sus fieles. 
Estos se vienen arriba y arriesgan en el envite …-“.Y este se conoce como Mundinga”…recitan al unísono, barbilla arriba, pecho enhiesto…
El zurdazo se oye en los montes cazurros, a 80Km de distancia y el eco derriba un par de camiones y cuatro vacas por el Pajares.
Y es que el aula está exhausta, consumida, derrengada…han sido casi dieciocho kilómetros, de fuerte ascenso, en condiciones angustiosas: barro, escalones, regueros, escombreras, zarzales y rampas del 23% que han desarmado a los alumnos, marcando sus rostros con sudores y rayajos.
Solo el tutor Marín, ajeno al mundo exterior y sus deslices y su maquinista y hombre de confianza Blas, dotado de buena locomotora, han mantenido el ritmo con pujanza y jovialidad.
El resto de aprendices, incluso el veterano Mancha, boqueaban por la espesura, como besugos al aire de la sierra.
Atrás, y “mu hondoabajo”, en el fondo del valle minero,  han quedado las parroquias de La Foz, Xogoncia y L`Ará, donde comenzó el examen, hasta llegar a La Cordal, cuyo terreno se asentaba un poco mejor y permitía rodar sin excesivos sufrimientos.
Sostiene ictus hierático el ingeniero, que todavía huele a
argán y tajines, revisando sus antiguos parajes de estudio, mientras que los asociados enderezan riñones y espaldas y atusan cadenas embarradas, puestas a prueba durante las últimas leguas.
Andan los pupilos un poco reticentes, uno de ellos, el joven Roberto, experto y poco aprovechado mecánico, ha lesionado una de sus piernas…rotura de fibras, avanzan unos…excusas de cansancio decían otros.
Y ya que hablamos de los afiliados, estos son, además de los ya citados, Blas, Mancha y Roberto, el fogueado Lalo, y el bien preparado Gaby, todos vestidos con sus mejores galas escolares para la faena; galas que a estas alturas reclaman costuras y lavados varios.
Lalo, hombre tranquilo donde los haya, andaba algo escocido desde los requiebros que le echaba una buena y robusta moza de la aldea inicial, en su lengua materna…la de la moza... ¡qué verbo!!!
Pero escocido o no, el veterano rebuscaba en su mochila y extraía un buen salchichón de gorrino con el que enjugar las penas de amores y aplacar la hambruna general de la clase.
También portaba el recoleto una suerte de dulces duros y pegajosos, parecidos a las gominolas, pero con la dureza de una roca sedimentaria…Ay…
Atrás han quedado La Cordal, Candasín y el Llosorio, por cuya falda siniestra cruzaba saludos, la cátedra, con los compañeros de Noreña; uno de ellos, Dario, exhibía potencia a raudales, subido a lomos de una montura doblemente electrificada, que despedía rayos y centellas a su paso, atrayendo las libidinosas miradas del grupo.
Una vez cruzados saludos y lindezas, se entraba ya en terrenos del Valle Canales, zaguán del Coto Minero de Riosa, y allí mismo, se encontraban, entre los niveles de carbón de la antigua explotación minera.
Continuaba con su disertación, en estos momentos, el feroz docente: -“…estamos pues en el lugar conocido como La Muezca La Pudinga, donde existía un cabrestante a vapor que tiraba de los vagones de un nivel a otro…y podemos vislumbrar desde aquí algunas subsidencias de las capas mineras…” 
Los reclutas, arañando los cantos rodados, intentaban ver las dichosas subsidencias que indicaba el experto, a la vez que ramoneaban entre ellos…-¿y a que dices que le huele la mochila???...a cabra…`ta claro…este trajo algo de allí…si seguro…
Después de la alocución del experto, y una vez aclarados los conceptos geológicos y de los
otros, el camino viraba al Oeste, descendiendo abrupta mente hasta otra explotación, el Nivel 256, piso 4º. Descenso empinado y retorcido, donde uno de los aprendices, Gaby, daba con sus huesos en tierra, tras atascar su jumenta en unos bardiales cercanos.
 No hubo daños mayores que se sepa, pero a los pocos metros, el zagal, sentaba de nuevo sus posaderas en la tierra oscura… el lastimoso no ha dado señales de vida desde entonces.
También el licenciado sufría lo suyo en la bajada, parando cada pocos metros a rellenar de aire su rueda frontal, aún así, seguiría comandando la excursión.
La cuadrilla, animada ya por la cercanía del recreo, y tras una fugaz visita a La Mina La Esperanza, emprendía el último trecho hasta los carruajes, de forma un poco desagrupada, llegando cada uno como mejor podía.
Desde allí fugarían pronto los lesionados y el de las gominolas, quedándose a disfrutar de una buena ducha y una mejor refresco los avanzados estudiantes Blas y Mancha, a la vez que lisonjeaban a su preceptor y mentor, invitándole a un buen refrigerio.

-“Y dices que también le olía la ropa…???...como lo oyes tío…¿a cabra..??…no, que va esto es peor!!!!...¿qué me dices?…te lo juro por mis muertos…¡¡¡¡tira a camello que fiede!!!!


Mis agradecimientos a los blogs de riosahistoria y elblogdeacebedo por su certera y descriptiva información de la zona.