viernes, 6 de mayo de 2011

DÉJÀ VU (101 Peregrinos 2011)

El sonido de las botas al hundirse en el barro es agónico, es un chapoteo que embota los sentidos, un sufrimiento que nubla el raciocinio; el ascenso se torna estrecho y los ciclistas pasan de uno en uno, portando sus monturas, ora a hombros, ora a rastras...Marín, que a estas horas lleva regado medio Bierzo con sus aguas menores, está que se lo llevan los demonios...-“Que yo vine a pedalear, no a hacer un duatlon!!!...buff!!, que no llego...- exclama mientras deja la bici y corre a un arbusto cercano..., por detrás de él, sufriendo también, llegan los veteranos Blas y Mancha, el primero luce un chafarrinón por su parte delantera, restos de un barrigazo de emergencia, tras ellos pasan los reclutas Josmar y Lavandera, que intenta limpiarse las piernas sin éxito, y, cerrando el grupo los Garrido y Acedo, parapetado este tras los dos hermanos en un vano intento de guarecerse de la llovizna que castiga de nuevo a los jinetes.
8 horas de ruta, 75 kilómetros recorridos, nos quedan, ¡solo!, menos de 30 para llegar a Ponferrada. Estamos en la zona de San Juan, hemos dejado atrás Santalla y nos toca hacer un bucle para volver de nuevo al mismo lugar. Pero esta vuelta se antoja eterna, a pesar de no haber grandes desniveles, el oscuro y pringoso barro hace imposible avanzar montado más de unos pocos metros...unos pocos metros...........
Los comienzos fueron buenos, mañana clara y despejada, temperatura agradable, para ir de corto, y una organización perfecta, dieron la salida a la peregrinación de este año. En los primeros metros no hay alturas respetables, y se rueda bastante rápido, disfrutando de los paisajes y de los olores de aquellas tierras. Salvo un ligero desgaste del cable de Pepe, no hay ningún problema y pasamos por los primeros avituallamientos, muy bien aprovisionados por cierto, casi sin posarnos. Alberto, que se convierte en el adalid de la ruta, en nuestro líder, nos lleva en volandas por la zona, aprovechando que el terreno está seco, que la cena del viernes, en el interior del Polideportivo este año, fue consistente, y que tiene unos cuantos años menos..¡CARAPE!!. En el Km 28, a las 12 de la mañana, de súbito, las nubes, que venían amenazando desde el día de ayer, descargan un aguacero que obliga a calzarse el impermeable, ya no lo quitaríamos en todo el día. Los viñedos dejan paso al bosque de encinas y rodamos por debajo de Las Médulas, atravesando el paso de La Balouta, cañón estrecho y pedregoso, terror de desviadores traseros. Todos así, juntos y bien dispuestos llegaríamos a Puente de Domingo Flórez, importante punto de avitualle y reposo; aunque a estas alturas de la carrera, ya hemos engullido bollos para todo un año, todavía nos zampamos alguno...El agua sigue cayendo sin disimulo, y tras unos momentos de duda...me quito el chubasquero, me lo pongo-me lo quito-me lo pongo...arrancamos hacia la larga subida de Yeres, son 10 Km duros, muuy duros, que calientan los músculos, y cargan las extremidades. Alberto, Pedro y Pepe, cuando no para a desaguar, lideran la cabeza; vigilando la retaguardia acude el resto del pelotón: Josmar que se descuelga, Blas que le acompaña un trecho, Mancha que hace fotos floridas, Antonio que observa el paisaje...Vicente ni habla...lo que sea por descansar…Por un momento, la llovizna hace una tregua y nos permite rodar en seco. Pero al llegar a Yeres, llueve de nuevo, cargamos isotónicos y frutas variadas…bueno y algún tigretón, vale…y afrontamos el ascenso hasta Las Médulas. El terreno está en buen estado, y la llovizna se agradece, pero esta cuesta sí que es dura...dura de...narices!…y de otros pedúnculos...y sin descansos...arriba, arriba, mas arriba, el cuenta clavado en 3,2 Km/h...todos se me quejan…mis riñones, mi espalda, mis brazos, mis...Surgen pequeños problemas por doquier: Toni discute con el plato pequeño, que se intenta fugar; Mancha guerrea con dos piñones rebeldes; -"Marín...¿Pepe?...¿donde está Pepe?...-“De ahí sale, se le va a secar...”, atrona Blas, señalando una jara húmeda, mientras echa refrigerante a la pierna de Acedo...el resto ni hablan...Al fin, después de trepar 450 m, llegamos al mirador de Orellán; hay, como no, avituallamiento surtido; un trago y media manzana, la foto de rigor, unos estiramientos a cargo de Pedro, que lleva todo el día muy tenso, no hay moza que lo aguante, y para abajo que se enfría Juan. El descenso, por carretera primero y pista luego, acaba en un barrizal-trampa, las ruedas pierden los tacos, nosotros el equilibrio, Toni y Alberto atacan las cunetas, Blas, que hizo algo de patinaje, aguanta un poco hasta que se olvida la bici detrás, y Pedro, tan elegante él, va de puntillas por las orillas. Los demás resbalan como pueden, el lodo salpica por doquier, Vicente, quita un par de puñados de la horquilla y luego de la mano. El tramo se abre un poco y se puede pedalear hasta el siguiente pueblo, La Chana, donde las mangueras descubren el color de la yeguada. Pero “la dicha dura poco en casa del probe, hijo”, que me decía mi tía, y unos metros a continuación, nos vemos rodeados de nuevo por el cieno, primero en una senda y luego por un prado inclinado, donde el pedalear es una quimera, Empujando y tirando coronamos la pista de Ski para descolgarnos a media ladera por el Castillo de Cornatel. Raudos y veloces, cuesta abajo, llegamos a Villavieja para disfrutar de una degustación de productos autóctonos: chorizo, salchichón, queso, tintorro, alivian nuestras penas a la par que un amable vecino pone en condiciones a nuestras queridas monturas. El trazado sigue dirección Norte y allá que nos dirigimos, atravesando zonas de pasto y alameda. Tras ascender una corta cima, la pista se ensancha y desciende hasta el valle de forma vertiginosa, soltamos frenos, algunas piedras de las ruedas y apretamos los dientes…la bajada es endiabladamente rápida…pero que muuy ráaapida. La aceitunada jaca de Alberto lidera el descenso sin dudar en las primeras curvas, pero, repentinamente, una lozana y altiva yegua blanca lo supera sin compasión, en una maniobra harto arriesgada…todavía resuenan en el valle los gemidos y sollozos del Garrido, al ser adelantado por tan hábil veterano…y al abordar al valle…BARRO...¿Por qué me sorprende?
Santalla del Bierzo, Km 73;
Hemos llegado hace poco, después de unas cuantas curvas con grijo que despejaron el viscoso de las ruedas; algunos enjuagan las potras, otros aprovisionan la panza…De repente, suena el móvil, después de varios gruñidos y giros inesperados, consigo extraer de la mochila al condenado, el número es desconocido...¿Quién demonios me llamará hoy...?...-“¿SIIII?”... -“¿DONDE ESTÁIS?”... (y a este que le importa...)...-“¿QUIÉN ERES?”… -“ SOY VICENTE!!!”... -“Pero si Vicente está aquí con noso.....¡ANDA! pues no…, ¿donde estás tu?” …-“EN PRIARANZA!!!”, me giro e interrogo al vigilante de los bocadillos, que, cuchillo en mano, no le quita el ojo a Josmar... -“¿Priaranza?...está a un kilómetro hacia abajo...pasáis por allí, que os espere hombre”...responde el navajero... -“esto…¡Vicente!, que tienes que subir!!!... (me niego a reproducir los epítetos consiguientes)...3 cuartos de hora, varios bocadillos y algunas pintas de vino después apareció el aventurero, extraviado en medio del monte al no tomar una curva medio indicada.
Desde Santalla, la organización había trazado un bucle, que parecía bastante corto...
-"JA!!...¡¡¡10 kilómetros!!! 10 kilómetros de barro!!, ¿quién dijo corto?? Pepe...PEPE!!…¿donde estás???,. sal de detrás de la cotolla, que te vas a deshidratar!!... Aparecemos en Santalla, de nuevo, pero 1 hora más tarde y con 3 kilos de barro encima; No paramos, bajamos hasta Priaranza...aquí han montado un restaurante!!!...pollo, tortilla, caldo de pita, empanada, tintorro, pastelillos, isotónicas (burppp...pasa el vino Toni...), aquello parece una fiesta, confraternizamos con los vecinos, cantamos el himno del pueblo y hasta aplaudimos, mientras se controla al joven Lavandera, que ronda a la doncella del bici-lavado hasta que esta le enfría los bajos a manguerazos.
Solo nos restan 16 Km, pero acecha la terrorífica cuesta del año pasado, nos despedimos de las alegres cocineras y emprendemos el camino. Algo de lodo nos acompaña por el tramo, pero no demasiado, y, en el colmo de la dicha, descubrimos que la famosa rampa está seca como un ajo zamorano, aún así, se resiste la maldita...hay quien la sube de rodillas. A partir de ahí, el terreno se gana con facilidad…Toral, laderas del Pajariel, fabrica de jamones, ríos-caleya, Puente Boeza, senda fluvial del Sil y llegada a Meta, no sin antes acicalarse un poco y lucir uniformes. La entrada en Meta, de poner los pelos como escarpias, todos juntos, Azul Pelayo en pleno, la gente se aparta y nos hacen fotos de frente y de costado. Han sido 10:55 horas como consta en el ticket, dos horas menos que el año pasado, llegando de día, y con la alegría pintada en las caras, Exultantes que estamos.. Lavamos las bicicletas, y nos acercamos a recoger los regalos como finalistas: camiseta manga larga, diploma y MEDALLA!!!, este año han tirado la casa por la ventana!!!. A partir de aquí, llegada al hostal, ducha y engalane y cena en un restaurante de postín, cercano al hostal. Más tarde, hubo unos brindis por la finalización de la ruta y los que tenían energías todavía, estiraron un poco mas la noche, pero eso es otra historia…

Y no quiero terminar esta crónica sin que consten unas palabras de felicitación a los organizadores de la marcha, que habiendo corregido los defectos de la primera edición, tan buen sabor de boca nos han dejado este año. FELICIDADES!!

Pd. Y el año que viene..¿repetiremos?...si...mas... por cierto...el año pasado...¿no había barro???...

domingo, 3 de abril de 2011

PRIENA...volveremos...

¿CUAANTOS SOOOIS???...SOIS…ois...la pregunta rebota entre las montañas, nítida, vibrante, poderosa…, unos cientos de metros por debajo, Pedro Pablo escudriña con ojos de halcón miope el origen de la llamada; a su lado, ocultos por la loma, el resto de integrantes de la cuadrilla escucha degustando la ansiada comida…-“¿quién ef efe?, inquiere Félix con media empanada de chorizo asomando por su carrillo inferior…-“Ni idea, debe ser un pastor…” responde el de la perilla. –“SIEEETE!!!”, atrona Moya… -“ESTAMOS COMIENDO AQUÍII ARRIIIBA!!”, replica la misteriosa voz…-”pues mira que bien… ¡NOSOTROS TAMBIÉN!!”, envalentonado, Pablo ataca… -“¿QUIEN EERES?”-“¡ANGEL VIIICTOR!!!”-“¡anda si es Angel Victor!” , adivina Paulino, aplastando en ese momento unos miles de margaritas… –“puef no lo parefe…”asevera Blas asesinando un panchón relleno de cecina…Los otros tres integrantes del grupo, Venta, Acedo y Mancha, atentos ellos, extraían de sus petates los tuppers repletos de delicatessen…. Fue la última vez que las dos cordadas de la expedición tuvieron contacto en la ruta. A partir de entonces, cada expedición abordaría diferentes peligros hasta culminar sus objetivos: la eterna lucha contra el crono en el caso de la facción de cabeza, y la bucólica contemplación paisajística de los segundos... Aunque el grupo había partido prieto de Cangas de Onís, sintiendo la baja in extremis del barbudo Pedro, abandonado por su blanca jumenta, fue en la aproximación a Llargamundi cuando Paulino con su cadena y Rafa con su cambio, certificaban la dureza de las primeras rampas. Así, mientras los escaladores de cabeza, comandados por Gaztelu y Manuel, y escoltados por un cambiante grupo de aspirantes: Rendueles, Barquín, Mulero, Marín y Pachu, entre otros, ascendían sin freno, unos kilómetros por detrás y por debajo, Moya auxiliaba a un extenuado Del Real, a punto de guillotinar a su anudada cadena…una vez solventado el percance, la feliz pareja recogía a Rafa Venta, de paseo por los alrededores y seguían trepando los riscos. Mientras, el grupo líder superaba sin mayores problemas la curva del Mastín Homicida, y coronaba la collada. Allí, tras un duro interrogatorio al letrado José María, que pleiteo hasta el final por su inocencia (-“que eran dos…no tres…”), se estableció contacto con los fugados de retaguardia, los cuales confirmaron su continuidad en el trayecto. A la vista de que iban a rodar cabezas a su llegada, la tropa puso pies en polvorosa, lanzándose al abismo de Prioro, pendiente asesina y traicionera donde las halla, y que hizo recordar los tiempos de cuando se frenaba con las alpargatas en la rueda trasera. Una vez abajo…¿hay que subir otra vez…?... pues sí, el bueno de Ángel Víctor, incansable él al desaliento reinante, dirigía con pericia las huestes hacía las alturas de Gamonedo, rico pueblo quesero. Aunque no olía a queso, unos pocos jornaleros decidieron esperar allí a los 2 + 1 de la zaga, que llegarían en perfecto estado dicharachero unos minutos mas tarde…unos cuantos minutos más tarde, que se entretuvieron explorando el camino de vuelta. Una vez espantados los caracoles curiosos de las bicicletas, salio el ya reunificado grupo al ataque…al ataque Paau…encontrándose con un feroz descenso al rio Sirviello…¿ahora…hay que subir??? ...pero...¡hombre…¿OTRA VEZ??!!!...¿donde está Ángel Víctor…?...no estaba, suerte que tuvo, bueno, pues a subir de nuevo…mejor dicho, trepar; el ascenso al collado Lincos se hizo largo y extenuante, solo interrumpido por los ánimos de unos excursionistas que, afortunados ellos, descendían de las alturas. El hormigón de la pista exhibía sus razones, y, ante la pérfida rampa final, el clan de cola decidió descansar y reponer fuerzas. Fue en ese momento donde, sorprendidos y hambrientos, oímos la enigmática voz del comandante de la ruta... Habían pasado 5 horas y 25 Km…, menuda media. Una vez aclaradas las gargantas, (léase rápido) el pelotón de ataque, que habían comido cuatro cacahuetes, atrincherados en una marquesina de autobús, arremetieron de nuevo contra las alturas, y tras portear raudos por la majada de Belbín, alcanzaron el lago Ercina, asustando con su rebufo a los turistas que allí pacían. …(velocidad normal…) alguún tiempo después…los mismos turistas contemplaban como otro pelotón, más pausado y tranquilo, serpenteaaba por las verdes praderías de una forma grácil a la par que elegante, y degustaba unos pinchos servidos por el eficaz barman Blas, escuchando por enésima vez el Moyano relato del cachopo con queso de cabra. Atrás quedaba Belbín con sus renovadas cabañas y refescantes fuentes, donde la compañía había reposado del pedregoso descenso, y Buferrera, con su desierta área recreativa. Del grupo atacante (¡vamos…vamos...!!) se desprendían, en ese momento, las unidades Marín y Camarero, que abandonaban la contienda en pos de una ducha temprana. El resto de los integrantes acometía de nuevo un porteo y otro más largo todavía, que, casi sin darse cuenta, (...si, casi…je…pobre Ángel...) los llevaba a las alturas del Picu Priena, atalaya indispensable de Covadonga. Desde aquí un descenso largo y retorcido con giros imposibles, por la Cuesta de Ginés, pondría las cosas en su lugar…a unos sujetos a los árboles y a otros a la hierba. De nuevo en la carretera, y a una moderada velocidad de 40 Km/h, llegarían a la carnavalesca ciudad de Cangas y a las zonas de aseo. Por las alturas de La Huesera, entre tanto, paseaban unos tranquilos ciclistas, que mochileando con sus monturas un corto trecho, desembocarían en una suave pista que los conduciría de nuevo, algunas rampas mediante, claro, hasta Intriago, y desde aquí, pinchazo por medio, a la ya citada Cangas, donde se reunirían de nuevo con sus veloces compañeros. Tras las duchas, cervezas y pinchos de rigor, donde Ángel Victor ejerció de buen anfitrión, intentando con ello que se le perdonaran sus numerosos pecados, hubo merendola en un mesón de la villa, aprovechando de nuevo Moya para hacer publicidad de su ya famoso cachopo de queso de cabra con cecina de jabalí. Y, ya con el tiempo apremiando los relojes, a algunos más que a otros, la cuadrilla retornó, bajo una refrescante llovizna, a sus vehículos, camino de sus casas.


Moraleja: "Si a viejo quieres llegar, a las rutas de Ángel Victor no vayas a pedalear..."

domingo, 13 de marzo de 2011

LA ALIMENTACION, TAN IMPORTANTE ELLA.
Es bien sabido por todos los ciclistas, y confirmado por sesudos y concienzudos estudios, que la alimentación (la buena, claro) es tan importante a la hora del rendimiento, si no más, como el entrenamiento. De ahí, la gran importancia que, como ciclistas harto experimentados…, debemos dar a nuestra dieta diaria. El establecimiento de nuestro metabolismo basal, así como la determinación de nuestro biotipo, ya sea ectoformo (el Pablo), mesoformo (el Jorge) o endoformo (…el resto de triperos), determina exactamente el tipo y la cantidad de vituallas que debemos ingerir para mantener nuestro estado… –“... ¡de buena esperanza, doctor…!”-“¡NO!, nuestro estado físico en la mejor condición. Como regla principal, hay que ajustar nuestro consumo a nuestro gasto, por ejemplo, una ruta de 25 Km. por muy dura que sea…pues no consume más allá de un filete a la plancha y un poco de lechuga, regado todo con un poco de agua…todo lo demás, se lo lleva ese amigo nuestro que vive al lado… –“... ¡el Paulino, estaba claro!…” , -“¡NO!, Michelín”, –“…Ahhh…”. – Pero es que la ruta tuvo de todo, para empezar, había que ascender un prao húmedo, Toni hasta rompió la cadena, mas tarde vino una zona de caminos en mal estado que hizo que se sufriera de lo lindo…”. –“Todo ese gasto energético inicial debe de salir del desayuno, ¿Cuál fue el suyo, González?... -“…es que yo soy de desayunar muy poco…”-“Craso error, de nada vale emprender una ruta en ayunas para luego atiborrarse a mas no poder de proteínas y grasas saturadas, su glucógeno estaría por los suelos”. –“Hummm...saturaaadas…”. –“Atienda González, que se dispersa, siga contándome.”. –“Le decía, doctor, que el sol empezó a apretar de lo lindo por la zona de Molleda, pistas anchas y de buen firme, justo antes del ascenso al Pico, que por cierto, para unos es el Gorfolí, pero para otros es el Friera…la subida no era demasiado dura, cada uno lo hizo a su ritmo, y se llegó casi a la vez”. –“Hasta ahora solo constato un moderado consumo de líquidos, fácil de reponer mediante una buena hidratación…GONZALEZ!, cierre la boca, ¿en qué está pensando?, siga, siga…”. –“…bueno, una vez en la cima, se hicieron algunas fotos para el recuerdo, y el grupo se lanzó por la vertiente Noroeste, una senda de cotollas que al final se empinaba más de la cuenta, provocando que algunos tuvieran que agarrarse a las raíces del suelo, so pena de estriparse un .........…” -“Cuide ese lenguaje González, que esto es un colegio de pago… Seguimos con poco gasto energético, con unos pocos carbohidratos de absorción lenta quedaría todo arreglado…avance, avance…”. –“¿¿Carbohidratos???...¿eso son las patatas fritas?...porque en ese caso…buenooo, yo le cuento y luego me dice…Tras la pindia cuesta, vino una zona de relajo, en forma de ancha senda, que llevó el grupo a una zona boscosa, con cierto parecido a una pista de esquí; con una primera zona de eucaliptos apretados, que hacían como de puertas de un Slalom, en la que algunos quedaron descalificados al atorarse en los palos, y luego un trampolín de saltos, que solo Kike, el guía, logró vencer…bueno, a decir verdad, alguno más lo intentó, pero todavía se pone paños calientes en el flanco izquierdo…De aquí se pasó por una zona cenagosa y en poco tiempo ya el grupo asomaba a la carretera de Molleda de nuevo, para, tras pasar por La Tabla y su renombrado mesón…” –“Lugar de perdición..., quesos grasos, embutidos, frituras varias, carnes atocinadas, bebidas hipercalóricas…GONZÁLEZ!! ¿Por qué cierra las ojos...se encuentra mal…?... -“No doctor, no, he tenido como un vahído, debo de estar algo bajo de glucógenos…, en fin, le decía que ya al poco de pasar por ese lugar, se llegó al punto de partida, y gracias a las gestiones de Rubén, la cuadrilla pudo asearse en el Polideportivo de Los Canapes, para acudir al restaurante en buen estado de revista…”. -” Bien, entonces llevaremos ahora a cabo el balance de los alimentos consumidos, para ver su idoneidad frente a una ruta de tan corto gasto energético, deje que tome nota…supongo que mayoritariamente el menú se compondría de ensaladas varias, carnes o pescados a la plancha y algún postre ligero, ¿no es así?...GONZÁLEZ! ¿se siente usted bien?...tiene usted los ojos en blanco…ENFERMERAAA!!...este joven ha sufrido una subida de LACTATOS!!!
Con agradecimiento a nuestros guias y anfitriones, Manuel, Kike, y demás amigos.

(Burrppppp..., perdón...)

jueves, 24 de febrero de 2011

LOS MINEROS...y su patron
La lluvia, insistente, teñía de blanco mineral la uralita del cobertizo en el que se encontraban los dos hombres. Uno de ellos, de mirada débil y lastimera era conocido como Marín el "Mapas", a la sazón capataz de la mina, el otro de porte noble y elegante tenía por nombre Don Iván de Rendueles, y atesoraba la propiedad del yacimiento, que horadaba el suelo a media legua de distancia. El propietario observaba, por el ventanuco de la exigua oficina, al grupo de mineros que, encogidos, aguantaban la lluvia en la explanada del chamizo. Podía reconocer a algunos de ellos; Patricio “Cantinas”, “Barrenos” Moya, Echevarría Pielfina, Manuel Dos Centavos, Angel V. Piernamulo, Puchitos Pacho y Blas el lampistero, entre otros. Del resto le sonaban las caras y de alguno las barbas. Tanto el capataz como él llevaban dos horas largas repasando los informes de extracción de la mojada cuadrilla.
-“Bien, vamos a ver que nos cuentan, haga pasar al vigilante”. El capataz se cubrió con el capote y echó a andar hacia los mineros. A través del ventano, Don Rendueles, apartando una mosca de su levita con la fusta, observó como hablaba con el susodicho y retornaban, juntos bajo la lluvia, hacía el cubículo. El minero, apodado Toni El Piedras por su afición a las mismas, entró en la oficina pesaroso, detrás del capataz, arrastrando las botas por el suelo. No cumpliría mas de 40 años pero sus anchos hombros y su canosa barba conferíanle más edad; también su pelo, atrincherado tras las orejas ayudaba en la definición. El hombre permaneció en el dintel, con la mirada clavada en la tablazón del suelo, atemorizado por la presencia del dueño, que lo miraba con reprobación. –“Antonio”-dijo este, con suave y melosa dicción -“tengo entendido que eres un buen vigilante”. -“Si señor”- respondió el Piedras, deshojándose rápido de la gorra. –“También he oído que tus hombres son mineros experimentados...”- “Sí señor, es cierto”- contestó con opaco orgullo el de la boina. –El repiqueteo de la lluvia arreciaba. - “Entonces, quizás podrás explicarme cómo en el tajo de hoy SÓLO HABÉIS AVANZADO 25 UNIDADES!!!”- -“¿Acaso creéis todos vosotros que dirijo una entidad benéfica???- soltó Don Iván con su voz aflautada…-“¡Lea, lea Marín!...”. Exhortó al capataz mientras golpeaba feroz con su fusta sobre los papeles que aquel disponía sobre la mesa. –“…el avance hasta la niveladura fue de 25 unidades métricas…”, - ¡Está todo aquí escrito!, ¿qué tenéis que decir??”-. El cariacontecido celador, retorciendo mas su bonete, apenas balbuceaba una respuesta… -“El…plano…inclinado…era de suma dificultad, Don Rendueles…”, ... -“¡y un cuerno, solamente tendría unos 700 metros de desnivel!” -bramó el patrono agitando enfurecido la fusta, que sin querer, golpeaba al capataz en su apéndice nasal. –“¿No iniciasteis el tajo en Solís, como estaba ajustado!!?... -“Sii...”-soltó con voz de pito el barbado minero… -“pero los continuos derrabes y averías en las vagonetas ocasionaron un retraso considerable en el grupo..” …-”¡¡ Pamplinas!!, de buena tinta se que estuvisteis de paseo por los talleres de Cucona y Amparo, y que incluso os permitisteis seguir otra galería a la altura del Tajo Santofirme…!!”…-“ Y que algunos de vuestros hombres abandonaron la explotación sin permiso alguno!!!” …el infeliz celador se restregaba el sudor de la cara con una sucia pañoleta…, -"Bueno…el mulero Ángel tuvo problemas con su vagoneta y Cantinas le acompañó hasta la Bocamina…” … la fusta seguía volteando por el aire, golpeando de nuevo en la cabeza al despistado capataz... -“¡¡¡MARÍN!!...¡¡MARÍINN!!...” …-¿Zi eccelencia?- respondió el aludido evitando nuevos fustazos… -“Tráigame al artillero, a ver si dice algo claro de este asunto”…Levantose de nuevo el ingeniero y colocando capote y gorro calado, pues seguía lloviendo a chuzos, salio en busca del requerido, retornando en breve. A la vista del noble, se presentó el barrenista de la mina, el joven Moya. Fibroso, delgado, con la cachucha ladeada, las manos en los bolsillos del bombacho y masticando un trozo de mecha, aguantó la irritada mirada del patrono con cierto gesto indolente… -“ ¿Qué paaasa???” …adelantó el artillero ante la sorpresa del linajudo… -“¿Cómo que qué pasa?, esto es lo que pasa”- bufó feroz el terrateniente… -“…de las 40 unidades que se debían haber excavado hoy, sólo habéis entibado 25, ¿cual es la justificación?- ... -“Psssst…el terreno estaba en mal estado, las ramplas tenían rachos por todos los lados y los costeros sueltos dificultaban la tarea…es lo que hay...” respondió indiferente el barrenero… el rostro de Rendueles era una caldera en expansión… -“…además, el taller tras Santufirme era de una inclinación excesiva y las vagonetas daban cama una tras otra…por lo que resolvimos, a la altura del tajo de Ferroñes, tras sesudas consultas con Zarate el "abuelo", dar cale a la galería de Solis e irnos a comer a una fonda cercana…nada ostentoso, no crea…unos humildes filetes acompañados de un poco de vino para ayudar en la ingesta…mas que nada...” ...siguió despreocupado el de la dinamita, escupiendo al suelo un trozo de mecha, el cual rebotaba sobre los botines del hacendado…que no atinaba a decir nada... ”...una vez avituallados, como ya era hora buena para cercenar la jornada, pues dimos fin a la misma...y en esas estamos…” . El aristócrata no aguantó mas y estalló en improperios: -“¡¡¡ …ANARQUISTAS…LIBERTINOS…CRÁPULAS!!!…esta mina es un pozo de haraganes…!!!...en buena hora arriesgue mis cuartos aquí…!!!...¡FUERA DE MI VISTA!!!...¡Marín!!...¡¡MARÍIIIIN!!..”- la fusta repartía estopa por toda la cabaña… -“¿Donde está usted? ... -“Aquí, zeñor...", respondió el interfecto saliendo debajo de la mesa, con la cabeza llena de bollos… -“¡Descuente la paga del día de hoy de los libramientos de estos zánganos!”…vociferaba el conde dando una patada a la silla en la que se disponía a sentarse el diplomado…-”¡¡ACRATAS!!!...eso es lo que son...” ...en la explanada,al mismo tiempo, los mineros sacaban unas botellas de vino sobrantes de la comida y daban generosos tragos a su contenido…entonando con voz cascada unas estrofas de una canción popular…
"!Nel pozu María Luisa
Trailarai larai, trailarai
Nel pozu María Luisa
Trailará lará, trailará..."

domingo, 26 de diciembre de 2010

Relato de un día de Navidad

Los leños ardían en la chimenea y un villancico sonaba por el cálido salón, cuando el pequeño irrumpió como una exhalación…sobresaltando al hombre que reposaba en el sillón de orejas, leyendo un libro de caballerías…-“VAYA, VAYA…¿quién tenemos aquí?, -“¡¡¡Abuelito!!!, respondió el pecoso diablillo, de unos 5 años de edad, mientras trepaba por la bata de franela a cuadros del abuelo, arrastrando un muñeco de la mano. –“¿Ya despertaste, tunante?”, preguntó, mientras ayudaba en a su nieto en la escalada. -”Abuelito, cuéntame otra vez lo de cuando fuiste de excursión con unos amigos, y pasasteis mucho frío…”, inquirió el rapacín. _”Je, je, ¿otra vez?, bueno, pero a condición de que luego te comas toda la sopa de marisco…, si no, tu abuela se va a enfadar…, jo, jo…. Bien, pues tal día como hoy, día de Navidad, hace ya unos cuantos años, en una mañana fría y nublada, unos amigos y yo, decidimos acudir a la Peña de Los Cuatro Jueces, a felicitarnos las navidades, como solíamos hacer todos los años. Pues el caso fue que partimos para allí los valientes Ángel Víctor, Pepe Marín y yo, y nadie mas… en la creencia de que nos juntaríamos con más compañeros por el camino…pero no fue así…llegando a la alturas de Deva, nos dimos cuenta de nuestro error… ESTÁBAMOS SOLOS…tal fue nuestra sorpresa que Pepe hasta se cayó al suelo…”, -“¿No había nadie?”, preguntó el pequeño, abrazando con fuerza al peluche. –“Nadie, solo un coche solitario que supusimos sería de Pedro Pablo, pero ya no estaba allí…”, -“y, ¿Dónde estaban, abuelito…? -“Desaparecidos, hijo, desaparecidos…En el claro, bajo un viento gélido y amenazante, decidimos continuar en pos de Pablo, que nos sacaba algo de ventaja ya.” El pequeño se arrebujó en la bata del abuelo, que continuo desgranando su historia. -“…subimos las descarnadas rampas de hormigón, despertando a un par de corzos que saltaban por la zona…”, -“¿Cómo Bambi…?, -“je, je, si, como Bambi, hijo, pero más veloces…, al poco llegamos a La Peña, donde estaba la bicicleta de Pablo, pero este no aparecía por ningún lado…”, -“¿se lo habían comido los bambis”, preguntó temeroso el pequeño…-“…pues no, por que al escuchar las voces que dábamos, apareció corriendo por el bosque, ágil cual gacela en celo; al parecer, tenía los pies congelados y decidió echar unas carreras para calentárselos…”, -“¿Hacia mucho frío, buelito”, -“Si, era como estar dentro de una nevera, y encima soplaba un virujo que…”, -“¿ese Virujo, era amigo vuestro?”… -“No, era el viento, pero al venir de las montañas nevadas, traía muy malas pulgas con él, y teníamos que juntarnos para darnos algo de calor.”, -“Al poco llegaron Paulino y su hermana y festejamos el día con unos dulces y licores, a la vez que invitábamos a otros excursionistas; por cierto que había un Belén allí que te iba a gustar, eran monigotes recortados con cara de personas, algunas conocidas. En fin, dado que nos estábamos poniendo morados…”, -“¿de comer…? -“No, del frío, por lo que decidimos ya volver, nos despedimos de Pau y de Mary, y emprendimos el camino de vuelta, un poco más calientes ya que el sol se asomaba entre las nubes. Por el camino íbamos esperando a Pepe, que se quejaba del amortiguador, y, un poco más adelante, al poco de separarnos de Pablo, Ángel Víctor, que de fuerzas iba sobrado, dejó a su cambio en mala postura…”. En este momento, el timbre de la entrada sonó melodioso y el pequeño salio disparado hacia la puerta…, el abuelo, que esperaba el aviso, se levantó, y quitándose la bata descubrió un uniforme azul ceñido, cogió el casco y la mochila que descansaban en la percha y salió por la puerta silbando un villancico…
-"Ay del chiquirritín...chiquirriquitín...."...

FELICES NAVIDADES