sábado, 14 de abril de 2007

La Vuelta al Concejo sin complejos

"Si veis como bajé, no me conoceis" - Javi
"Ahí abajo hay una casa con mujeres desnudas" - Josechu

Un día muy así como de Abril, a las 9 de la mañana en Las Mestas, logramos congregar a 17 ciclistas, de todas las tallas, para hacer de conejillos de indias en las pruebas de lo que será la XIV Vuelta al Concejo de Gijón en BTT (o sea, la decimocuarta). Salimos puntualmente a las 9:15 y recorrimos, silvando la melodía de Verano Azul, la senda del río Peñafrancia, para llegar a lo que sería el primer puerto puntuable de la jornada: la subida al alto del Infanzón por la fuente de Isabel II. Los primeros comentarios de los conejillos se hicieron con el aliento un tanto alterado, por lo que no se tienen en cuenta.

Bajamos por la vía expeditiva a la senda de La Ñora para subir, muy ciclablemente (a pesar de que en las fotos se nos vea echando el pie a tierra) hasta el golf de La Llorea, punto habitual de agrupamiento en los últimos años. Salimos por la carretera hasta Puente Hilario y atacamos las rampas que, dejando de lado el cementerio de Deva (aún estábamos todos vivos), nos acercaron a La Arquera, lugar conocido como "los troncos" porque hasta hace poco había troncos allí almacenados.

Aquí aplicamos el segundo cambio de esta edición de la VCG, bajando al valle de Rioseco para recorrerlo en su totalidad, con su elegante sube-y-baja, hasta Rioseco de Baldornón, donde nos esperaba la rampona de hormigón que tanto nos gusta (lo pongo en otro color para que se vea que es ironía). Félix nos abandonó con tres radios rotos, lo cual aprovecho para deciros, chavales, que hay que venir a la VCG con la bici revisada y a punto, que no vale hacerlo la noche anterior, que luego pasa lo que pasa. Ya solo quedábamos 16 conejillos.

Tras aplicarnos un rato con el hormigón, nos desviamos a la derecha para ascender a Paragüezos y retomar el recorrido tradicional, con bajada trialera (cinco estrellas) a La Collada para los más flojos, y subida al Fario (y bajada trialera, por supuesto) para los más recios. Javi se fue con la bici de Emilio, el cual, al llegar abajo y ver que Javi no aparecía, se puso nervioso y mordió a un perro que pasaba distraído. Moraleja: nunca le dejes tu Epic a nadie, que igual no te la devuelve. Eran las 12:30, pero como salimos 15 minutos tarde, hicimos como que era más pronto. El cansancio ya había hecho mella, y Rui, que llevaba meses sin montar, nos abandonó, junto con Pableras, con la excusa de ver el descenso de Deva (o sea, ver a otros trabajar). Quedamos 14 conejillos.

Continuamos la ruta con la subida a Los Ablanos rodeando el pico Carbonera, que condensa en menos kilómetros lo que subíamos otros años por otro lado. Cansados, pero felices, bajamos el bosque de Muñó por un nuevo paso trialero, que hará las delicias de los que controlen la máquina; total, al final salimos al mismo sitio pero un poco más embarrados. Seguimos camino abajo hasta cruzar el arroyo del Cogollo (viene en el mapa, no me lo inventé yo) y en la subida Javi sufrió la única avería física de la jornada. Acabado el corto remonte nos abandonaron Ángel (por cansancio, que lo se yo) y Tino (que no se por qué); quedamos 12 conejillos.

Bajamos a la carretera de Muñó y pasamos al otro lado -como Darth Vader-, unos por el puente, otros por el río Noreña (ya vereis las fotos en el álbum de fotos). Subimos una trialera como buenamente pudimos y acabamos un poco más arriba de Celles, para cruzar la autopista (no resultó nadie atropellado, porque los coches pasan por un túnel y nosotros, no). Enganchamos pista, sendero, hormigón y finalmente asfalto, para llegar al Mesón de la Tabla, lugar que quedó estipulado para congregarnos a comer, por estar situado en la hora de la comida y tener espacio suficiente para alojar a los miles de ciclistas que seremos esta próxima marcha -ver teorías espacio-tiempo-. Tras la comida, Josechu se nos fugó, alegando demencia temporal (que tenía que trabajar, decía). Y quedamos 11 conejillos.

Nos incorporamos a lo que era el antiguo recorrido de la VCG, pero esta vez no nos detuvimos en el golf de la Barganiza nada más que para reparar un pinchazo. Cruzamos la AS-18 y nos dirigimos, cansados, a la cantera de Batiao, que pasamos por donde pudimos, y nos dirigimos por las rodadas de los camiones hacia el embalse de San Andrés. Se probó el antiguo recorrido del mirador, pero estaba tan machacado de rodadas y el ganado que seguramente se elimine del recorrido definitivo. Junto al embalse, nos rendimos 5 conejillos por diversas causas (solo Pablo reconoció que estaba cansado -el que escribe no hace falta que lo reconozca, porque ya sale cansado de casa-, Juanjo y Modesto por obligaciones familiares y Javi por la pata chunga). Ya solo quedaron Adrián, Cristian, Emilio, Fran, Nacho y Ramón - 6 conejillos por orden alfabético - que se dirigieron hacia el Areo...

La continuación (leer con otra voz para diferenciar)

Retomamos a los aguerridos supervivientes que enfilaron hacia el Monte Areo, para recorrer el "Camín Llano" menos llano que podemos encontrar. Como éramos seis hicimos tres parejas, todo muy gay, pero con las primeras rampas dejamos de hablarnos y cada uno tiró por su lado. Al final parece que hicimos las paces al llegar arriba y los seis juntitos nos acabamos el chocolate que quedaba y disfrutamos del suave recorrido por el Monte Areo. La bajada la hicimos por el asfalto, fundamentalmente para que Ramón y Adrián dejasen algo sin conocer para cuando hagan la marcha oficial. Otra version no oficial dice que no ibamos porque Fran fue un quejica y no queria rasgarse las vestiduras con más zarzas. Al bajar del Areo dimos por finalizado el primer test de la vuelta al concejo con seis únicos supervivientes y, por mal que les pese a algunos, a las 18:00 ya estabamos en casa !!!

miércoles, 11 de abril de 2007

De lo que acaeció en tierras zamoranas... por no escuchar los consejos


"Ahora esoy arriba, ahora estoy abajo" - Coco

Después de la malograda Semana Santa del 2006, empezó a bullir la olla (también llamada cabeza) para emprender una nueva aventura en tierras sanabresas, acompañados de nuestras monturas. Esta vez, el objetivo era el llamado Cañón de la Forcadura, un descenso de 600 metros desde la Laguna de los Peces hasta Vigo de Sanabria.

Una vez en Puebla de Sanabria, nos acercamos a la Oficina de Información, donde una preciosa morena nos aconsejó que no nos metiéramos con las bicis; recientemente, un señor con niños le había contado que lo pasó mal allí... Y nosotros pensamos ¿un señor (eso debe de ser una persona con bigote) y además con niños? Naaaaaa, está chupao. Así que nos fuimos a comer pulpo y a beber vino, para coger fuerzas para el día siguiente.

El viernes, día 6, salimos de Trefacio por una fuerte pendiente para tomar un camino tradicional que nos llevaría hasta Vigo de Sanabria. Lo bonito de las subidas fuertes es que suelen acabar con bajadas más bonitas aún, con su polvo, sus piedras y su barro habitual. En Vigo cogimos otro camino que nos llevó, entre barro, barro y algo más de barro a San Martín de Castañeda, donde se encuentra el centro de interpretación del parque natural. Tras echar un vistazo a la maqueta en relieve y ver lo que nos esperaba, nos dieron un librito con información de rutas cicloturistas por la zona, entre las que no se encontraba la nuestra: evidentemente, son rutas ciclo-turistas, y nosotros somos ciclo-pelayos. Así que no nos dejamos amedrentar, nuevamente.

Entonces comenzamos la subida a los lagos (lagunas), de 12Km, con una pendiente llevadera y con numerosos miradores para contemplar tanto el lago de Sanabria como el cañón de la Forcadura, que a distancia se veía perfectamente ciclable. Tras un sprint final, nos acercamos a la laguna de los Peces para mordisquear los bocadillos y mentalizarnos antes de la bajada. No miramos el paisaje, porque el frío viento nos helaba las pupilas.



Por fin empezamos a bajar. El primer tramo no parece muy ciclable, con piedras gordas mal colocadas y fuerte pendiente, aunque Pablo y Willy intentan demostrar que puede ser hasta divertido. El segundo tramo es igual que el primero, y el tercero y el cuarto, por ahí le andan, hasta que se acaba la pendiente fuerte, pero no los pedruscos. Nos encontramos con unos caminantes que nos informan que el terreno va a ser similar a éste durante mucho trecho, y que vienen comprobando que no es ciclable hasta el puente, para ellos, y que más nos valdría dar la vuelta. Pero nosotros tenemos dobles (ya se sabe, doble o nada). Total, que seguimos avante, a veces montados, a veces empujando la bici y a veces con la burra al hombro (en total, la cilcabilidad no llegaba al 50%), disfrutando de saltos, pedrolos y caídas sin importarnos los inconvenientes: aquí se viene a participar y divertirse, como decía Torrebruno.


Por fín llegamos al puente, que consiste, como su propio nombre no indica, en un pedrusco sobre el río, y empieza lo bueno. Pero empieza despacio, así que tenemos casi que trepar con la máquina al hombro por piedras XL. Y así enfilamos el último tramo (del cañón), rodando a toda ostia por un sendero de dos palmos de ancho, con caída del más torpe al atravesar unos matorrales, llegando entre nubes de polvo a Vigo, nuevamente.

Ya cansados, tomamos otro de los caminos tradicionales, con menos pendientes, que nos devuelve a Trefacio, donde nos espera la cerveza fría y el baño caliente.



Al día siguiente dejamos las bicis y nos fuimos a visitar las cascadas y la laguna de Sotillo. Y como uno nunca aprende de los errores, evaluamos la subida para ver si era ciclable, así que no se descarta otra incursión descerebrada a la zona en un futuro.

domingo, 25 de marzo de 2007

Regreso al Fitu

"A mal tiempo, buena cara" - refrán popular
"No llegas a tiempo, y buena cara traes" - la Máquina de Reñir

Bien, otro año más volvemos al Fitu con mal tiempo, como manda la tradición. Esta vez éramos unos 30 (Nacho, entre voy y no voy, no dejó hacer cálculos exactos), entre los de BTTPelayo -no pongo "pelayos", por la mala prensa-, Asturcón y amigos varios. Y la mascota.

Llovía, pero salimos. Más o menos protegidos, pudimos ver en acción el nuevo modelo de casco "I'm-singing-in-the-rain" que evita que se mojen los pensamientos -o cualquier otra flor que lleves en el pelo-. Y en esto que llegando al campo de golf de Berbes deja de llover y sale el sol, que ya no nos abandonaría... hasta 100 metros más arriba. Mientras Juanjo se entretenía cogiéndose las pelotas (10 en total), fuimos subiendo a nuestro ritmo, con la pista en buen estado pero con muchos troncos atravesados: dos técnicas para pasarlos, el bunny-hop y el jó, bueno... pie a tierra. Lo que no faltaron fueron las cámaras de fotos en los pasos complicados. Como averías, un cambio con dobladillo y un pinchazo.

Llegamos a la carretera, y por unanimidad (una animidad bastante decaída), decidimos saltarnos la subida al Bustacu y tiramos directamente al mirador del Fitu en donde, todo hay que decirlo, no se podía ver nada. Picoteamos algo y emprendimos la bajada a toda pastilla -poca pastilla quedó entera al final-, disfrutando de patinaje sobre barro tierno, vadeo de charcos oceánicos y salto de ramas. La única avería en este tramo, una rotura de cadena, y ya sabeis que si se rompe la cadena... (K. Nietze, de Minesotta, rompió la cadena y perdió su trabajo al día siguiente).

Apoteósica la bajada a la playa, con todos los elementos -en contra- que se pueden pedir en esto del MTB, y todos de cabeza al río para quitarnos las costras de barro antes de que se secaran y quedásemos tiesos como estatuas. El agua estaba tan fría que hasta había pingüinos, que huyeron al vernos llegar.

Epílogo: como en los cómics de Asterix, nos juntamos al final para comer jabalí (y callos y arroz con leche) y contar batallitas.

lunes, 5 de marzo de 2007

De la Peral a la Barganiza

La ruta de este sábado nos llevó por la zona norte del concejo de Siero, como teniamos prisa por llegar comenzamos subiendo a toda pastilla la carretera de la Madera para, en la zona de la Peral, abandonar la carretera y coger nuestras deseadas pistas de tierra.
Tantas ganas teniamos de coger tierra que nuestro compañero Felix se dio un baño en un riachuelo para estar bien limpio antes de comenzar a embarrarnos.
Desde este punto hasta que volvimos a retomar la carretera de la Madera a la altura de Mesón de la Tabla disfrutamos con caminos y senderos poco habituales en nuestras salidas semanales. Para muchos era la primera vez que pasabán por allí, incluso alguno dijo no saber donde se encontraba.
Después tocó la de arena y practicamente no abandonamos el asfalto hasta llegar a la Barganiza, una pena el no tener una opción para evitarlo.
El resultado de la ruta fuerón 53 km. Hacía muchas salidas que no llegaba a casa antes que mi mujer, la pobre hasta se asustó de verme cuando llegó.

lunes, 26 de febrero de 2007

Hasta el Gorfolí y mas allá

Hay que ver las ganas de sufrir que tenemos los que nos dedicamos a este deporte, como ya era poco dura la ruta que tocaba este sábado, la subida al Gorfolí con sus rampucas, su barro, rodar por la hierba, andar cargando con la bici al hombro, pues como todo esto no era suficiente algunos incoscientes decidierón partir desde Gijón para hacer la ruta un poco mas dura.
Pasamos de un kilometraje de 35 km a 83 km, lo mas jodido desde luego la vuelta desde Avilés, dios que pocas ganas. Y encima la peña picandose a la vuelta y rodando a 45 km/h pa relajar !!!

Muy guapa la zona del Gorfolí, una vista espectacular desde la cima y unas bajadas para darse algún que otro susto. Una pena que los camiones madereros estén dejando pistas destrozadas a su paso. Y para acabar la ruta un paseo por la senda de los molinos, disfrutando de los vadenes del riachuelo y unas botellas de sidra que supieron a gloria.

Como dato pal soplao, se hicieron 83 km en 5h:30m, una media aproximada de 15 km/h. Seguimos entrenando, al igual que otros clubs que también planifican la pretemporada con vistas al evento del 26 de Mayo. ¿A que no sabeis a donde van los de Asturcón la semana que viene?