miércoles, 12 de mayo de 2010

101PEREGRINOS 2010

DIARIO DE UN DÍA DE BARRO

...Anochece entre las viñas, el móvil insiste en su llamada desde el interior de la mochila. Levanto mis manos, buscando solución, y desisto de la idea de cogerlo: la masa arcillosa que piso recubre cada centímetro de mi piel. Extenuado, busco apoyo en la bicicleta, clavada en el barro, convertida en un metal inerme.... Miro hacia arriba a la rampa que me queda por vencer, solo 50 metros, pero llevamos recorridos 500 en las mismas condiciones, arrastrando nuestras monturas por esa sustancia pegajosa que lo envuelve todo y nos consume las pocas energías que nos quedan.. Por encima y por debajo de mi posición, un rosario de ciclistas lucha contra el mismo elemento, con las mismas armas, voluntad y cabreo. Esto es inhumano. Me obligo a dar un paso tras otro, con mi compañera unas veces al hombro y otras al brazo, y así, voy ascendiendo...paso a paso.... Al fondo, sobre la cuesta, se intuyen las luces de Ponferrada, tan cerca y tan lejos, a unos 15 Km. que se están haciendo eternos...-“¡¡¡Cagon Rosss!!!”.... Corono la cuesta por fin, los últimos metros, de mayor pendiente, han sido especialmente duros, las botas no encontraban agarre y el esfuerzo de tirar por esos kilos de mas se nota. Apreto los dientes y asciendo esos centímetros...no tengo fuerzas ni para quejarme...... Mientras me recupero, la noche se echa encima y las linternas comienzan a iluminar a duras penas la escena: Se oyen quejas, tacos...sollozos, algunos intentan quitar el barro con las manos, otros arrastran las bicicletas de nuevo; aún en terreno llano, es imposible pedalear.... A unos metros me encuentro con Alberto y Juan, el primero acaba de arrancar de cuajo el cambio y está haciendo un apaño para seguir la ruta. Juan permanece al lado con la mirada extraviada. Llega Héctor, desfondado, en sus ojos la sensación de impotencia es alarmante. Supongo que igual que en los míos...no vemos el final de la ruta. Después de unos minutos que se hacen largos, logramos arreglar la avería y continuamos. Un tramo en bajada nos ayuda a recuperarnos del cansancio...

Este trecho es el peor de toda la ruta, pero antes hemos pasado por otros, que han dejado su huella en nuestros cansados cuerpos..........este es el diario de ruta..................

Sábado, Diez de la mañana: ya estamos todos, los que llegamos ayer y los de hoy: Joseba, Adrián, con un Trasgu amigo, y Ángel Víctor. También andan por aquí los Asturcones, con Nespral, Emma y el Abuelo entre otros, ya los vimos ayer durante la cena, en los soportales de La Ponferradina, que llovía un poco; pero ahora luce el sol, la temperatura es agradable, estamos bien desayunados y esperamos con ansia el momento de empezar a rodar. Llegan Fermín y Los Repechinos, que se han pegado un buen madrugón, Fermín, como buen jefe de filas lleva a sus colegas hacia la salida...que fino es el condenado. Nunca he visto tantos ciclistas juntos...hacemos las fotos de rigor mientras la caravana se pone en marcha, tramo tranquilo, de enlace, por Ponferrada, el compadreo y los aplausos de la gente hacen agradable el pedaleo. Se ven voluntarios por donde quieras mirar.

Km. 06; Hemos salido de la villa, ¡Llegan las cuestas!, ascendemos entre viñas y brezos, el sol de la mañana y los aguaceros nocturnos hacen que el olor de las jaras nos acompañe toda la ruta. Los paisajes, sorprenden por su belleza. -"Esto va a ser un paseo",- me digo. Hemos formado un buen grupeto: Héctor, Juan, Alberto, Vicente y su brazo, Javi y Jose, con lo que entre charla y fotos vamos quitando kilómetros. Del resto no sabemos nada, seguramente irán a hacer podium... Por aquí ya nos adelantan los pedestres, hay que ver como andan estos tíos, algunos no los volveremos a ver, a otros los iremos saludando a lo largo del camino.

Km. 11. Pisamos barro, no demasiado, pero los primeros cambios y patillas rotas empiezan a aparecer, llegamos a Santalla por primera vez. Esta tierra roja se nos pega en las ruedas, en las botas, en las manos, en la cara.... Por suerte, en el siguiente pueblo hay mangueras para luchar contra el viscoso. Vamos a buen ritmo, disfrutando de las vistas. Sigue Lorenzo calentando, pero unos nubarrones negros como el carbón se acercan...

Km 28; Acabamos de pasar por Las Barrancas, que sorprende por sus torres erosionadas por el agua y el tiempo. Atravesamos bosques de pino y castaño. Se va muy desperdigado, pero se rueda bien; en el avituallamiento de Villavieja no quedan las barritas anunciadas, solo agua o sucedáneo, hay que utilizar nuestras porvisiones...Jose y Javi paran poco, que hace frío y son mayores, Berto se queda a esperar a Vicente el Manco, como si fuera de la familia. Me asombra la cantidad de botellines de agua tirados por el suelo, se le habrán caido a alguien.... Vamos adelantando algún que otro ciclista, pero las posiciones se mantienen…Que extraño… no paro de encontrar trozos de cadena por el camino…

Km 42; Hace rato que ha empezado a llover, al principio fue una lluvia tímida, pero una vez cogió confianza, las gotas engordan..., ya voy en neopreno, pero en poco me pongo el chubasquero. Acabamos de subir por carretera al mirador de Orellan, una dura rampa que agota un poco, algunos turistas extrañados y coches despistados nos acompañan en la chubascada. Poco antes, en un corto descenso, nos hemos encontrado algunos árboles arrancados y un buen agujero en el suelo, comentaban que se había caído alguien, pues debía ir como un trailer sin frenos...Hay un mirador justo encima de Las Médulas, impresionante el aspecto de estas canteras, los romanos debían aburrirse mucho o no tenían amigos.... Mientras nos hacemos unas fotos, llega Vicente con cara de pocos amigos, dice que abandona, el brazo no le aguanta, pero no hay medio de transporte y decide tirar hasta el siguiente avituallamiento; comemos una manzana o dos y para abajo a toda mecha que llueve con ganas. ¡Menuda bajada!, no veo nada y ante el riesgo de tragarme un corredor, un árbol o lo que sea que no veo, me he puesto las gafas, “-¡CARAY!”, ¡ahora veo menos!!!…. voy como un misil, concentrado, no hay quien me pase... de repente, oigo un chasquido detrás…es Berto, lleva puestos los ojos de chino y baja sin frenar, me aparto, no sea que me siente en el manillar, y pasa como una exhalación...le sigo la rueda mas que nada por si se escuerna en una curva pero libra por los pelos...(vaya...ahora no siento las manos...anda si están agarradas al manillar). Esperamos al resto y seguimos.

Km 60: Puente de Domingo Florez, avituallamiento principal…….Ya están aquí Javi y Jose, que rondan a las masajistas del pabellón como si fueran de la Tuna, se van a marear. Las rapazas del puesto me ponen medio Sándwich y un pastelillo en las manos que engullo en dos bocados, como solo dan uno por persona, me quito el casco y me pongo a la cola otra vez, y otra más…ya estoy tranquilo, que en la última cuesta iba al ralenti. Lavamos las bicis, un poco de aceite, nos despedimos de Vicente y su lastre, que se va tranquilo al hotel, a la ducha calentita y ropa sequita, y arrancamos. La furgoneta que hace viajes a Ponferrada parece un autobús del Imserso de excursión a Lourdes. Nos quedamos Héctor, Berto, Juan y yo. La zona es ahora un poco llana, poco, y pasamos por unos caminos impresionantes, como todos hasta ahora. Los cruces están impecablemente protegidos por los voluntarios, la Cruz Roja, la Guardia Civil, la gente del pueblo y hasta por algunas gallinas. La ruta sigue de frente a unas escarpaduras, y justo cuando creemos que hay que hacer rappel para superarlas, se abre una senda encajonada, un paso increíble entre las montañas, que nos conduce por un paraje espectacular. Juan, agónico, siente algo extraño en su mitad inferior y descubre, con tristeza, que son las piernas, saca un masaje de la chistera y tras unas castos frotaciones, podemos continuar. A la salida del estrecho sendero unas cabras y su pastor nos miran de la misma forma oblicua, los saludos ya son gruñidos...-"¡HEY!...-"¡GÑAH!"... Ascendemos o casi trepamos por una dura rampa, rechinando las cadenas, pero ya vamos de vuelta y eso se nota, los kilómetros van a menos.

Km 78; No estamos mal, ahora se ven muy pocos corredores, uno o dos por delante y los mismo por detrás. Aquí dan plátanos, le pelo unos cuantos a Héctor, entre el regocijo de las asistentes casaderas.... Ahora pasamos por la parte de abajo de Las Médulas. Los paisajes siguen sorprendiéndonos, y las gentes de los pueblos nos animan a seguir, o eso creemos, que a algunas no las entendemos. Llegamos a Borrenes y nos comentan que hay barro por arriba y que está feo...normal, calculando, habrán pasado unas 800 ruedas y 400 zapatillas antes que nosotros. La Organización está en casi todo, han colgado, de las ramas, luces a lo largo de los caminos, en previsión de la noche, pero son solo las siete, creo que llegamos de día...iluso de mí...De repente, nos encontramos con un barrizal en descenso, me olvido de la rueda delantera y su freno, que haga lo que quiera, total, no me hace caso. Delante de mí, Berto, va de un lado a otro del camino, debe ser para despistarme. Héctor a lo suyo, por los bardiales, Juan baja lanzado y desmonta como un índio, a pelo..., unos metros delante, al salir de un choperal...-“¿qué es esto?”...el camino se ha convertido en río, viene bien para lavar los bajos...

Km. 80: ¡¡¡BARRO!!!...nos lo habían dicho, es verdad, pero esto es demasiado, los cambios desaparecen, al igual que las fuerzas...pie a tierra y a tirar, dura poco, solo unos cientos de metros.

Km. 86; Estoy agotado y famélico, solo pienso en pizzas, sangrías, chuletones...se suaviza el camino y pasamos por Santalla, aquí, los samaritanos del puesto nos ponen unos bocadillos de jamón en las manos que vamos masticando como podemos, no puedo ni mover las mandíbulas...gracias a ello y a unos caldos que nos calientan, cogemos ánimos para continuar. Avisan de que hay más barro, ¿mas?...por la zona de las viñas...logramos despegar a Alberto de unos ojazos azules y continuamos. Cruzamos un 4x4 que nos marca también el barro.................................................................................................................................................

Once de la noche; las únicas luces que se ven por el camino son las nuestras, las otras se adivinan...vamos recogiendo ciclistas y algún corredor a oscuras que aprovechan nuestros faros. Poco a poco vamos formando un pelotón. En las cuestas perdemos a Berto, que viene sin cambio. A la vuelta de una esquina, la carretera está inundada, han soltado las acequias y el agua baja por la calle. ¡¡VAYA!!!...Héctor se ha caído, iba jugando con el agua, y ahora el agua juega con él, si no se levanta rápido habrá que tirarle un flotador... YA estamos en Flores del Sil, lo se por los TioVivos (¿Por qué se llamarán TioVivos...?) que vimos por la mañana. En poco debemos empezar a bajar para cruzar el río, Ponferrada está ahí...ahí...ahí...

Km 98; Voy solo, las ganas de llegar me aceleran y me adelanto unos metros, casi me llevo por delante a unos crios que querían darme botellón...para calimochos estoy yo...cruzo una pasarela y tiro de frente, pero freno en seco al no ver huellas. Uno de los corredores otea y las descubre por el paseo fluvial. Espero a los gregarios para ir juntos y no perderme otra vez,... ya vamos juntos por la ribera del río.

Km 99; -"¡Estoy hasta las pestañas del paseo fluvial!!!", mas que dar vueltas no hacemos, a ver si acaba esto de una vez...o cojo un taxi…un policía local, en medio de un puente nos indica la dirección...

Km 101; La luces del Polideportivo se destacan por fin. ¡¡LLEGAMOS!!, nos espera Vicente, cruzamos la meta juntos, y si no nos paran, tiramos el tenderete abajo. Son las 23:30 horas, 13 horas de ruta, 10 de ellas bajo el agua. En medio del barro que tapa nuestras caras, resurgen las sonrisas, vamos a por las camisetas y diplomas y de paso asaltamos un puesto de bocatas sin quitarnos los guantes; pan, jamón y barro se van por el gaznate sin que tosa nadie. En cuanto recuperamos la respiración, ponemos al día a Vicen de lo que se perdió (el infierno, en vez de fuego, barro). Nos despedimos, La panda de golfosteros se quedan en Ponferrada a las vistas nocturnas, el resto volvemos a la tierriña, mientras los recuerdos de esta fabulosa y hambrienta ruta nos envuelven.

El año que viene…VOLVEREMOS…y comeremos…

Pd. Dedicado a Javier.

7 comentarios:

bluetomate dijo...

muy buena la descripción de la ruta.Seguro que tienes un cutis increible.Muy fuerte la ultima cuesta(solamente 50mts).Blue

Unknown dijo...

Ya vereis, estas rutas son de las que no se olvidan.... si es que nos va la marcha.... mientras mas dura se haga la ruta mas batallitas podemos contar despues :-D
Enhorabuena a todos,... el año que viene no me la perderé....

ByzenTT dijo...

¡Dios mio!
Me parece estar sintiendo todavía el barro en las ruedas, los pinchazos en el codo, el sudor resbalando por la frente.

¡Parece tan real!
Menos mal que solo fué un sueño.

El Correcaminos dijo...

Yo me apunto a hacerla... pero en dos días.

CIMAFERMIN dijo...

Lo mejor las caras conocidas que vimos en la salida y el recorrido,lo peor la organización.El barro ya es cosa de las autoridades celestiales.
Nos vemos por les caleyes.

Adri dijo...

Merp tiene mucha razón, esta es de las rutas que no olvidaremos fácilmente...

Yo estuve con Jorge todo el rato, llegamos pasadas las 10 con Jose el Profe y a Javi. Estoy buscando las fotos de la llegada pero todavía no las veo!

Por cierto Jorge también es pelayo, lo veréis en la lista (hacia el sesenta y algo...), sólo que últimamente está algo perdido ;D

OH CIELOS, LEONCIO dijo...

Señor de La Mancha, como siempre es un placer ir de "ruta literaria" con sus letras tan bien colocadas, con tanto detalle creo que me tragado algo de barro.

un saludo.