domingo, 5 de abril de 2009

PRIMERA ETAPA.LEON A RABANAL DEL CAMINO




04-04-09

Por fin comenzamos el Camino, despues de un par de horas en Alsa y de perdernos en Leon practicamente otra hora, consegimos encontrar las famosas flechas amarillas que te indican el camino sin perdida posible.
Nos pegamos un buen madrugon para coger el Alsa en Gijon, el dia amanecio gris y comenzaba a orbayar. En la estacion de Gijon tuve que empaquetar las bicis, para ello utilice blosas grandes de plastico y precinto abdesivo, tambien te obligan a desmontar la rueda delantera.
Al llegar a Leon, luce el sol y la tarea es al reves, toca montar las bicis, una vez completas, buscamos un albergue donde sellar las credenciales y nos indiquen como salir rapidamente de Leon.
Como dige antes nos perdimos, y creo que es algo general en las grandes ciudades.
Una vez alcanzamos Trobajo del Camino ya comenzamos a encontrar las flechas amarillas y ya no tuvimos perdida.
A partir de aqui empezamos a pisar caminos de tierra combinados con pequeños tramos de asfalto de la carretera general que va a Astorga.
En San Miguel del Camino encontramos un detalle de un tal Agapito que merece la pena destacar, ya que el hombre tiene en la acera un cesta con galletas, frutos secos, caramelos, etc . para que el peregrino deguste, ademas de un sello para la credencial y un bloc en el que escribir tu camino.
A continuacion seguimos por pistas y caminos que van paralelos a la carretera general hasta llegar a Hospital de Orbigo donde comimos en el bar la Perrona, que por cierto nos atendieron muy bien.
Despues seguimos en direccion a Astorga, una vez aqui dudamos entre seguir a Rabanal del Camino o dormir en Astorga y al dia siguiente acompañar a los Pelayos en la ruta del cocido maragato, despues de sopesarlo todo un poco (km de mas, coste, etc.), decidimos seguir a Rabanal del Camino donde pudimos descansar agradablemente en el Albergue del Pilar, donde tambien cenamos y desayunariamos al dia siguiente. merecio la pena el esfuerzo hasta aqui.

En total fueron unos 83 km, incluidas las perdidas por Leon y los km hechos en Gijon. Alex aguanto mas o menos bien, pero se le atragantaron un poco los ultimos 5 km.


Bueno me despido ya, hasta la siguiente etapa, hoy nos toca empezar subiendo a la Cruz de Ferro.

martes, 31 de marzo de 2009

CAMINO FRANCES EN BTT. De Leon a Santiago

Buenos días a tod@s,

Como la mayoría ya sabréis, en breve comienzo mi primera andadura, o mejor dicho mi primera bicicloandadura de varios días acompañado por Alex (mi hijo), al que algunos ya conocéis.

Después de haber hecho el año pasado el Soplao y de coger justillo a eso de hacer km y km sobre nuestras burricletas, este año me propuse hacer el Camino del Norte desde Gijón hasta Santiago Compostela, pero en vistas de los consejos de mas de algún BttPelayero he cambiado la opción del Camino del Norte por la del Camino Francés, mas transitado y mejores infraestructuras, además de mas liviano.

Para ello saldremos en coche el próximo sábado día 4 de abril hacia León, desde donde partiremos ya montados sobre nuestras burricletas hasta llegar a Santiago en unos 6 o 7 días.

La aventura no penséis que comienza en el momento de subirse a la burricleta, sino que cuando llegues a ese día (tan esperado), ya has tenido que aventurarte, informarte, asesorarte, organizarte, mentalizarte, conseguir permisos “oficiales”, convencer a familiares, etc. y etc.,un sin fin de cosas mas que uno no se da cuenta pero a medida que se acerca el día de la partida, vas pensando en todo ello por si se te olvida alguna cosa importante ( que siempre ocurre).

Para esta ocasión realizaremos las etapas que se indican en cualquiera de las paginas de Internet para hacerlas a pie, pero las agruparemos de forma que hagamos entre 60 y 80 km al día, con la posibilidad de ir acortando o añadiendo según nos veamos de fuerzas, ánimos, la climatología que tengamos, etc.

El tema del equipaje lo he solucionado alquilando un remolque para bicis que os muestro a continuación en alguna imagen del día que lo probé en la senda de la Camocha. Lo de las alforjas lo descarte ya que mi burricleta es un poco especial para poder colgarle atrás el portabultos, y de esta forma evito que Alex tenga que llevar peso de mas.
La prueba del remolque fue totalmente satisfactoria, ya que apenas se nota el peso en el momento de arrastre ni tampoco te desestabiliza, pero hay que tener cuidado al frenar, ya que en ese momento si se nota el incremento de la inercia (por el peso y la velocidad). A la hora de parar y arrancar es otro de los momentos en los que tenemos que prestar algo de atención al remolque, aparte de que alargas la longitud del vehiculo casi 1,5 m mas, que también tienes que tener en cuenta cuando te metas en senderos muy revirados y/o trialeras muy complicadas.

Ya no me enrollo mas, y espero poder iros contando etapa a etapa las experiencias y aventuras que pasemos, si no es posible lo haré cuando este de vuelta.

jueves, 12 de febrero de 2009

TEMPORAL DE NIEVE EN EL FARIO

Viernes 06-02-09

El viernes sobre las 14:30h llegaba en coche a casa de Manu (Brianso). Después de uniformarnos debidamente (se pronostico nieve a 200 m.) y poner a punto las “monturas”, salimos desde su casa en dirección a Deva. Subimos por el cementerio de Deva hasta los troncos y bajamos en dirección a Rioseco. A medida que avanzábamos por el camino ya se veía que la cantidad de nieve en las zonas altas de los montes de alrededor era importante y que lo ibamos a pasar "de miedo". Después de pasar varios “subeybaja” (que casi todos conocemos) llegamos a la fuente de Rioseco donde nos desviamos a la izquierda comenzando a trepar por las rampas de hormigón, ya cubiertas de nieve, hasta alcanzar el bosque en la parte alta y desviarnos a la derecha para ir a la Peña Cuatro Jueces. Una vez metidos en el bosque el paisaje era de postal, y paramos para hacernos algunas fotos, en esta ocasión no llevamos cámara así que el móvil de Manu nos saco del apuro. En ese momento llegaron dos chavales en su todo-terreno que quedaron un poco sorprendidos al vernos con las bicis tal y como estaba esa zona.Charlamos brevemente con ellos y después de hacernos alguna foto decidieron seguir su camino, aunque nos encontraríamos de nuevo con ellos antes de llegar a la Peña, ya que un árbol les cortaba el paso y tuvieron que dar la vuelta, nosotros con nuestros “vehículos” pudimos pasar sin problemas bajo las ramas del árbol.
Sin mas obstáculos llegamos a la Peña y desde allí, bajo la atenta mirada de dos o tres corzos (o rebecos) cruzamos el prao y nos dirigimos hasta las antenas del Fario, eso si con la bici al hombro o arrastras, ya que la cantidad de nieve en el prao y por el camino hasta las antenas nos hacia imposible mantenernos en la bici y en algunas zonas nos hundíamos hasta la rodilla. La sensación de pisar la nieve virgen y con la ventisca que hacia era alucinante, parecía que estábamos en mitad de Alaska, y solamente estábamos a una hora escasa de Gijón, la verdad es que somos unos privilegiados por vivir donde vivimos.
Por fin alcanzamos las antenas, que apenas eran visibles, cayéndonos una bonita nevada encima y después de dar cuenta de un par de barritas (congeladas :):):)), decidimos bajar por el Fario a toda prisa, ya que perdimos mucho tiempo por la nieve y teníamos la hora pegada al culo (como casi siempre).
Lo de ir de prisa no se nos logro por culpa de la nieve y la cantidad de árboles que había derribados sobre el camino, por lo menos contamos unos 20 hasta llegar al cruce que da a la bajada del deposito, y en algunos había que meterse en el bosque para sortearlos.
Con las manos tiesas, los pies congelados y el resto del cuerpo sin sentido (sobre todo la cabeza, según nuestras muyeres) nos lanzamos por la bajada del deposito para rápidamente alcanzar la Granja y el centro de interpretación del Monte Deva, ya que los minutos de luz se nos estaban agotando. Lo peor fue la bajada de asfalto del cementerio por la cantidad de agua que acumulaba después de derretirse la nieve que había caído anteriormente en esa zona. Nos quedamos empapados de arriba abajo y no paramos de dar pedales para calentarnos hasta llegar a casa de Manu, donde nos despedimos.
Después una buena ducha de agua caliente y un buen cola-cao para entrar en calor, aunque eso si los pies es lo ultimo que te calientan y los dolores después de la ducha son considerables.
Por cierto como nos supo a poco, el sábado tempranin (debido a temas familiares) quedamos para salir de nuevo en busca de más aventuras. Esta vez acompañados por Chema y Emilio partimos en dirección al Picu Sol y San Martín por la senda verde de la Camocha. En esta ocasión lo más relevante fue la lluvia, el granizo, otra vez lluvia y más granizo, y ….. más de lo mismo hasta llegar al Picu, donde ya se pisaba algo de nieve. Una vez arriba el tiempo nos dio un poco de respiro y dejo de llover. Desde allí y por el poco tiempo del que disponíamos Manu y yo decidimos bajar en dirección a Lavandera, aunque Emilio y Chema dudaron en seguir hacia el bosque Muño, pero al final nos acompañaron en la bajada hasta Lavandera. Cerca del Llagar Trabanco, hicimos una breve parada, el tiempo justo para tomar unos bartolos (pastel de hojaldre y almendra) que llevaba yo y unas delicias turcas (una especie de gominolas con azúcar glass) que nos ofreció Chema. Que envidia nos dio Emilio cuando se cambio los guantes por otros secos que se saco de la mochila. Sin perder tiempo continuamos bajamos hacia la Camocha por asfalto, para coger la senda fluvial y llegar hasta el parque de Viesques donde nos separamos de Manu, no sin antes haber probado la dureza de la madera de uno de los puentes que cruzan el rió, y que por cierto con lluvia resbalan peligrosamente (Manu y yo deslizamos el culo por uno de ellos como si estuviéramos haciendo bobsleigh).
Desde allí hasta casa lo más rápido posible para volver a tomar una buena ducha, cola-cao, y blablabla… blablabla…. blablabla.
No me enrollo mas…..
Hasta la próxima.

sábado, 24 de enero de 2009

CRONICA DE LA 1ª RUTA DE PATEO DE BTT PELAYO

HOCES DEL RÍO PINO. PR-AS 31. SABADO 24-01-09

El sábado, después de una noche de perros, amaneció como todos preveíamos, mucho aire, frío, agua y riesgo de vientos huracanados, pero aun así y después de estar dudando seriamente si merecía la pena levantarse, conseguí salir de la cama, y a la hora fijada entraba por el parking del Alimerka detrás del coche de otro intrépido pelayero, Pablo El Gruñón. Nos extraño que no hubiera más gente y estábamos comentando la previsión meteorológica cuando al poco apareció otro valiente, Paulino, que venia totalmente pertrechado para las posibles inclemencias meteorológicas que habían anunciado.
Nos dimos cuenta al poco tiempo que la gente no aparecía y después de esperar unos 15 minutos decidimos llamar a Fran para saber que pasaba. Fran nos confirmo lo que intuíamos, que la ruta se había cancelado y que había mandado un correo por la mañana a primera hora indicándolo.
Después de cambiar algunas impresiones sobre que hacer, la meteorología, etc., Pablo y Paulino tenían ganas de aventura y no estaban dispuestos a irse para casa, yo personalmente ya me retiraba hacia el coche para volver a casa, cuando aparecieron Maria José e Isa que también venían dispuestas a irse de aventura por la montaña, y al poco apareció Juan Blas con las mismas intenciones que el resto de compañeros. Ya éramos un “grupín” y cambie de opinión fácilmente saliendo a por Tamara y Alex que estaban en casa en previsión de si se hacia la ruta o no.
Maria José, Isa, Paulino y Pablo salieron en un coche dirección a Collanzo donde habíamos quedado para tomar un caldo o café y ver como estaba afectando el temporal a la zona. Una vez recogí a Tamara y Alex pasamos a buscar a Juan Blas y nos dirigimos al punto de encuentro. Cogimos la autopista minera y a una velocidad prudente debido al fuerte viento, granizo, lluvia, etc. nos fuimos acercando a dicha localidad. Por el camino los pensamientos eran mas bien negativos de esos de ¿a dónde vamos con este temporal? ¿qué hacemos aquí? ¡qué bien se estaba en casa! etc.
Una vez que pasamos Mieres ya vimos algún pequeño claro en el cielo en dirección al Huerna y el viento parecía que se había calmado bastante, aunque la lluvia era constante. Todavía quedaban esperanzas de pasar un bonito día de monte.
Cuando llegamos a Collanzo enseguida dimos con el resto de compañeros que estaban en un café de la carretera principal que cruza Collanzo, y después de dar cuenta de algún que otro café, cola-cao y demás….calienta estómagos, nos decidimos a ir hasta el Pino y ver el estado de la ruta.
Al llegar al Pino, seguía lloviendo aunque mas débilmente, nos preparamos para la ruta cambiándonos las botas, poniendo chubasqueros, polainas, etc. y comenzamos a patear, siguiendo las indicaciones existentes (PR-AS 31 a acompañado de la típica franja blanca y amarilla) por un camino asfaltado y bastante ancho dejando a nuestra izquierda el río.Al poco llegamos al Molín Peón donde nos desviamos por el camino de la izquierda tal y como indica la señal, pasando por un puente que deja el río a la derecha y comenzando a subir algún que otro repecho seguido de falsos llanos que ya nos obligan a prescindir de alguna que otra prenda de ropa, aunque por momentos seguía lloviendo y nevando débilmente. Comenzamos a coger altura dejando el cauce del río en el fondo del valle y acercándonos a la entrada de las Foces del río Pino. Seguimos el camino sin tomar ningún desvió y pasando por una fuente, dejando atrás unas vistas espectaculares del valle con la nieve en las cumbres y los bosques en la parte baja del valle.
El “grupín” continua a buen ritmo la subida hacia la entrada de la Foz y poco antes de llegar ya pisamos algo de nieve. Atravesamos un puente que nos adentra ya en la misma Foz y empezamos a subir un camino empedrado que va serpenteando y con bastante desnivel hacia las praderías y los collaos que hay al final de la Foz. En el mismo desfiladero las vistas son impresionantes, las paredes de roca caliza son prácticamente verticales y apenas dejan paso al cauce del río, que va con bastante caudal debido a las fuertes nevadas de días atrás.

Una vez finalizado el desfiladero, llegamos a un cruce de caminos conocido como el Posadoriu, donde cabe la posibilidad de ir a la derecha cruzando un pequeño puente en dirección a La Paraya subiendo hacia Peña Redonda y atravesando las Foces del Río Aller, o a la izquierda para seguir la ruta indicada hasta el collao Caniella. En este punto la nieve ya es más abundante y las vistas de los picos y montes que nos rodean son inmejorables. El cielo comienza a estar totalmente cubierto y amenaza con algo de nieve. Así que nos decidimos a seguir la ruta hasta Caniella y continuamos la subida en zigzag hacia unas cabañas para poder refugiarnos de la nevada. Antes de llegar a las cabañas dejamos atrás un cruce que nos permite llegar al pueblo de Cuevas subiendo un pequeño collao, cosa que desestimamos por la cantidad de nieve que se veía en lo alto de dicho collao y por el empeoramiento del tiempo.

Ya en la cabaña dimos cuenta de un pequeño aperitivo a base de barritas, fruta y algún que otro pequeño bocadillo. Aunque Juan Blas no aguantó a llegar a la cabaña para prepararse un buen bocata a base de chorizo y queso.
Después de la nevada que cayó y al atecho de la cabaña se plateo el seguir subiendo o dar la vuelta por donde vinimos, por mayoría se aprueba el seguir subiendo ya que el cielo comienza a mejorar y se prevé algún que otro rayo de sol.
Una vez comenzamos la subida al collao de Caniella, que continúa siendo una pequeña senda en zigzag con bastante desnivel y nieve acumulada, descubrimos un grupo de rebecos en lo alto de uno de los montes que nos rodean, y estuvimos observándonos mutuamente hasta que decidimos avanzar un poco más hacia el collao, en ese momento aparecieron tres corzos (una macho y dos hembras según Pablo) que estaban escondidos bastante cerca de nosotros y que comenzaron a subir hacia la cumbre del pico en busca del resto del grupo.
La nieve acumulada nos dificulta el avance, en ocasiones nos llegaba hasta la rodilla, y viendo que se nos echaba encima la hora de la comida, decidimos dar la vuelta por el mismo camino. Ya con el sol pegándonos de lleno comenzamos el retorno hasta el pueblo no sin antes comentar que lo ideal hubiera sido llevar unos buenos bocatas y haber aprovechado la tarde que nos quedó subiendo hasta el collao.
En el recorrido de vuelta, a la altura de la fuente más o menos, se nos unieron Roberto y Manu, que habían ido de ruta con la bici por la zona de Moreda y viendo que acabaron temprano decidieron ir a nuestro encuentro para comer juntos.
Una vez en los coches, nos acercamos hasta Felechosa para comer en el restaurante Peña Pandos y deleitar nuestros paladares con unos buenos platos de fabada o garbanzos con bacalao de primero y carne guisada o lomo de cerdo al queso de segundo, ah se me olvidaban unas truchas que se zampó Paulino con su jamón acompañándolas. Los postres a base de tartas de queso, de chocolate, natillas y tarta helada, concluyeron la fartura que rematamos con unos cafés e infusiones para suavizar la digestión. El restaurante es de los que te dejan la “perola” en la mesa así que los que quisimos probamos un poco de todo.
Después de vuelta a casa y a descansar para al día siguiente continuar con las andanzas por los montes y montañas asturianas.
Para los que no pudieron, no quisieron o no se atrevieron a ir, que sepan que se perdieron un día inolvidable, con lluvia, agua-nieve, nieve, sol y por supuesto una agradable compañía.

Chao. Nos vemos en la próxima.
Agustín.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Belén de cumbres 2008

De todo, menos buen tiempo


Que nos gusta pasarlo bien, no hace falta decirlo, pero de todas formas lo decimos: nos gusta pasarlo bien.

Este sábado 8 de diciembre amaneció como amaneció. No amenazaba lluvia, sino que llovía, directamente. Y como llevábamos dos años cascando la ruta por culpa del mal tiempo, esta vez nos henchimos de coraje, nos pusimos unas cuantas capas, y bajamos al lugar de reunión, dándole vueltas a la cabeza: ¿habrá bajado alguien más?, ¿seré el único "chiflao"?, ¿por qué los peatones me señalan con el dedo y se ríen?.

Total, que todos los miedos se disiparon cuando empezamos a llegar poco a poco, como con cuentagotas, hasta 14 intrépidos ciclistas, cargados con todo tipo de artículos navideños: turrón, bombones, cascarujas, sidra (achampanada), cava (¿achampanado?), vino... Y como las cosas que abultan también pesan, contamos con la inestimable colaboración de un coche de apoyo, que se hizo cargo del porteo. Entonces apoyo y sus colaboradores partieron para preparar la zona y tener la calefacción preparada para cuando llegásemos. Y bien colocadito el belén, y la libreta de firmas, para que los viandantes y "biciclantes" puedan dejar, como es evidente, su firma.

De la subida poco hay que decir, ya que fue toda hacia arriba, regada con una agradable lluvia de primera categoría, fresca, limpia y sobre todo, húmeda. Pero nada fue capaz de detenernos, ya que dar la vuelta significaba, aparte de una derrota, quedarnos sin guateque campero. Y llegamos entre los aplausos del comité de bienvenida, mientras el tiempo climatológico nos daba una pausa y apagaba la lluvia, para poder brindar y hacernos unas fotos. Vasos (de plástico) en una mano, turrón o mazapán en la otra, los dedos de los pies apretaditos para combatir el frío, la niebla comenzó a envolvernos; acabamos con lo que pudimos con la moderación que nos caracteriza, tomamos de nuevo las monturas, y nos lanzamos cuales centauros de la tormenta al bar mas próximo, donde dimos cuenta de un caldo caliente con el que recuperar la temperatura, interna y externa.

Finalmente la despedida, abrazos afectuosos, alguna que otra lagrimita ¿o era que pingaba el moco por el frío? y cada uno para su casa, que había que coger fuerzas para la cena de esa noche. Pero eso es otra historia de lucha y superación, y no puede ser contada con palabras.