
Querida madre, espero que al recibo de la presente se encuentre bien. Por el pueblo han "pasao" cosas que le cuento así la tengo al corriente y pudiera usted hacer lo propio con tía Engracia.

Y salieron del pueblo después de esperar mucho rato. Salieron por detrás de la Casa de "la Gelita y el Ovidio". Cuando pedaleaban por el grijo del camino, sonaba grij-grij y sonaba bien, ¿por eso se llamará grijo al grijo?

Y cuando marchaban deprisa, uno de los pequeños se cayó. Pero no lloró ni nada, era duro el tipo, no parecía de ciudad. Aunque "mecachos en diez" dos dieron la vuelta y casi me pillan pues yo les estaba siguiendo con la mula. Por lo visto buscaban un "gepese" debe ser algún animal que nosotros no conocemos, o que lo llamamos mal. Se pusieron muy contentos cuando lo encontraron. Después fueron al lado del río, y olían muy bien todas las plantas cuando pasaban. Me acuerdo cuando me contaba que usted por allí cortejaba con mi padre, que en gloria esté.

En Ardón cogieron agua, por lo visto como siempre, aunque dijo el señor alcalde que este año mancharon menos. Al bueno del tío Prudencio, que estaba tomando la fresca a la vera del camino, (en un jardín un poco cochino) le invitaron a jamón y queso. Unas buenas mozas del lugar les llevaban de todo, eran como mesoneras pero a lo fino. Y después… y después… Unas risas madre, unas risas.

Y a seguir pedaleando por los caminos, y venga para Valdevimbre y vuelta para Banuncias y ahora para San Cibrián, y luego para el Norte y después para el Sur. Con el sol en el cogote que los dejo achicharrados y sin cerebelo, que ya tenían poco. Todo rojo como la tierra, como el adobe de las murias. Los ojos les quedaron rojos. Y decían tacos madre, hablaban de cosas que no se pueden contar, que da "bochorna", y los pequeños les escuchaban y se reían. Debían estar purgando pecados porque se metieron con las bicicletas por el canal de riego, que mire que está malo y son tan bobos que hasta lo grababan para la televisión, anda que no habría cosas bonitas que sacar del pueblo.

Al irse a comer le pregunté a la Mary, que está de tabernera, que ¿qué tal? Me respondió que eran 29 y comían como 50, eran 29 y bebían como 100, eran 29 y abultaban como 1000. Se daban abrazos y besos y cantaban cancioncitas un poco como de….Que no sé, no sé…

Su hija que no la olvida
La Germania, pa servir a dios y a usted
(Carta interceptada por Carlos Briansó, "Her-Manu")