jueves, 15 de mayo de 2014

1101 PEREGRINOS 2014

Corría el año 1970 o 71, que más da, y tenía yo un profesor de primaria, en aquellos tiempos gloriosos de la EGB, serio y riguroso como correspondía a la época, de nombre don Felipe, y cuyos nudillos de acero atemorizaban al más bragado de los alumnos. 
Poseía este hombre (aparte de una muñeca rápida y certera, caramba!) una afinidad tal por los “roscos” que rayaba en la obsesión: daba igual que te esforzaras, que llegaras temprano, que le dejaras los deberes pulcros y ordenados encima de su mesa…, al final mochileabas para casa dos o tres ceros…por no hacer el rabito a las letras, por no formar en fila recta, por reírte del vecino…etc, etc. 
Claro está, que además del redondo guarismo, también te llevabas un par de buenos coscorrones nudillares en la cabeza…creo que todavía me duelen.
El caso es que el hombre pasó a mejor vida hace ya unos cuantos años y andará, a sus anchas, repartiendo collejas por esos mundos espirituales. 
Y cuento todo esto, porque estoy seguro de que su espíritu se ha reencarnado…si es que no tengo ninguna duda…sigue castigándome con sus “roscos” cuarenta años después….está aquí, ¿no lo veis?...si, si, es el cuentakilómetros, creerme, da igual que me esfuerce, que cambie de trazada, que me tome un gel, que mendigue agua por el camino…los ceros me acompañan toda la subida de Orellan…si hasta puedo oír su fuerte voz dictándome las reglas…¡Ay!, ¡Uy!..
Una hora llevo aguantando este suplicio en soledad, sin nadie con quien compartir mi angustia. Ya hace tiempo que los aventajados Antonio, Fabián…¡¡Fabiaannn!!, Saúl y Adrián han coronado la cima, ya rematada hace un rato por René y Roberto, a pesar de la cadena de chicle de este último. 
En medio de estos dos grupos caracolea el nervioso Lalo, novato en estas lides y por detrás sufren
también lo suyo Nando, Garrido y el bronquiolítico Zárate, cuyas toses espantan a los pájaros de la zona.
Es este ascenso largo, muy largo, ríete tú de los otros…casi 16 kilómetros de rampa soleada y pedregosa exceptuando un pequeño descanso en el pueblo de Yeres, donde nos vimos por última vez.
Atrás han quedado el “sencillo” repecho a la cantera de San Pedro de Trones, y su fugaz descenso por una senda rápida y estrecha que  saca las sonrisas de las fuerzas pelayas, que ven como se apartan el resto de corredores a su paso. Solo un cortado al final de la trialera, imposible de trazar, obliga a echar el pie a tierra durante diez metros de caída vertical.

martes, 1 de abril de 2014

DÍA DE CHUZOS EN CHOZAS

Qué tiempos aquellos en los que ir a León (Castilla, se decía entonces) eran sinónimo de buen clima, de vacaciones, de opípara comida y sobre todo, de un tiempo seco y placentero. 
Era cuando, a la primera fiesta de cambio, nuestros padres empaquetaban maletas, fiambrera, niños y perro en el interior de minúsculos coches y tomaban camino de la casa de los abuelos, de los tíos, de los hermanos o hasta de los primos si no había más remedio. Y en aquellos pueblos de frescas casas de barro disfrutábamos de una libertad sin igual, solo interrumpida por la inapelable hora de la siesta, cuando, contra nuestra voluntad, éramos recluidos en el interior de alguna estancia a la espera de que el astro rey aflojara un poco el ritmo de sus calderas. 
Eran tiempos de trigo, de alfalfa, de tractores, de aventuras con amigos de otras ciudades, de paseos en gigantescas bicicletas de frenos de varillas.., en suma de disfrutar de otro ritmo de vida, solo influenciado por ese implacable y eterno sol que lucía día tras día, de la mañana a la noche. Pero los tiempos han cambiado, hoy en día nuestros padres suben por el Pajares sin importarles si han cargado mucho el coche, si llevan agua suficiente para el radiador o si se acuerdan de cómo hacer el doble embrague para las rampas del
21%!!! (de aquella tenía mi progenitor cierto pique con un cuñado suyo, propietario de un flamante Simca 1000, feo como él solo...al que siempre batíamos por goleada en las dichosas cuestas…vengándose luego de nuestro triste 600 en las rectas de La Robla, el condenado, hasta el día en que se hizo un recto por el viñedo familiar…jejejjj…).
Y, lo que es más importante, también ha cambiado la meteorología: de aquellos luminosos y calurosos días hemos pasado a unas jornadas grises, húmedas y lluviosas…espera… ¿estamos en Asturias?, no que en el Principado no llovía, no.
Vienen estas memorias a colación de la ruta que el siempre dispuesto terrateniente don Vega hace, año tras año por tierras leonesas, y a la que fuimos invitados el sábado pasado.

lunes, 10 de marzo de 2014

A PLANEAR RUTAS!

...Datumm…Daatummm…Daaatummmm
La cartografía, el arte de hacer y entender los mapas, tiene ciertas dosis de ciencia infusa, cuyas variables físicas confieren a la misma ese cariz de misterio, de hermetismo, de brujeríiia. 
De ahí que los eruditos de esta disciplina sean a veces tachados de  adivinos, magos o nigromantes!! 
Confirma esta aseveración el hecho de que uno de los principales investigadores de la citada ciencia, Gerardo Mercator, cuyo apellido puebla infinidad de pergaminos, estuvo en un tris de acabar en la parrilla de la inquisición, allá por el 1544, por un “quítame de ahí esos puntos cardinales”. 
Y es así; mientras que los matemáticos demuestran fácilmente que dos más dos es igual a cuatro, uno de los principales vértices de la cartografía y la navegación, el Norte Magnético, se encuentra sujeto a los caprichos de la naturaleza: -"ahora estoy aquí, ahora no…"
Y toda una pléyade de científicos, como sacerdotes de una oscura iglesia, dedican sus esfuerzos a averiguar donde demonios se halla, el Polar dichoso. 
Los profetas de esta disidencia, hombres místicos y enigmáticos, cuasi dioses, a  veces deciden compartir sus secretos con la gente humilde, con el pueblo llano, incapaz de comprender los arcanos de los poderosos. Pero da igual que se esfuercen, que iluminen sus diatribas con mil y un explicaciones, que rebajen sus intelectos al nivel del plebeyo, ¡que no hay narices!, que seguimos sin enterarnos de nada. 
Y es que: puesto que comprendemos, más o menos, que un plano, mapa o cartografía nace de una proyección de la Tierra sobre una hoja de papel, más o menos grande, ¿a qué viene que el tipo de proyección varía según su punto cenital esté dentro del geoide, en el exterior de este o a años luz del globo terráqueo, en la mismísima Estrella de la Muerte???...y que…
ahondando más en el tema o ahogándonos en el mismo, si se modifica dicha proyección, ¿no se denomina con unos términos que me niego a reproducir en estas líneas?, recatado que es uno.
Aún así y con todo, hay que reconocer el gran valor que han tenido estos dos ilustres licenciados: los señores Marín y Garrido, al compartir su amplia y dilatada sabiduría con los pobres mortales. Sucedió un aciago y lluvioso sábado de Marzo, cuando los dos prohombres tuvieron a bien deleitarnos con sus vastos conocimientos sobre el tema. Agradecidos estaremos de por vida.
Iniciaba la conferencia el vivaz geólogo, ante un público bien atento y escogido, de dentro y fuera de la provincia, (hasta un cojo había...) con una cuidada presentación sobre el sen de la cartografía o χάρτις-ραφειν, como decían aquellos griegos.
En su ponencia aclaraba tanto la historia como los raros vocablos utilizados por los geógrafos, y establecía el hecho de la deformidad de los mapas y su oportuna corrección mediante el empleo del huso, no el que pinchó a la Bella Durmiente, no, el otro.
Descifraba también unos de los acertijos de la jornada: el Datum, palabra enigmática que
designa…¡madre mía!…¿qué designa???, pues digamos que la forma de la Tierra, nuestra querida naranjita achatada, según unos parámetros que cada región escoge a su voluntad, con lo que se hace indispensable el empleo del correcto Datum, so pena de extraviarnos en medio del bosque del Lobo Malo, por utilizar el que no es, recordaba también que el que se aplica por estos lares es el WGS84.
Seguía el estudioso detallando la forma de los mapas y sus líneas, fruto del traslado de las alturas y accidentes reales al papiro, pero ya no contaba con la apreciación de los asistentes, que se habían quedado embobados con el palabro anterior y apenas atinaban a repetir el mantra mientras movían las cabezas de forma rítmica y atolondrada. Solamente recuperaron, algo, su lucidez cuando el maestro extrajo de su zurrón diversos artilugios raros y extravagantes, con los que entretenerse un poco.
Tras unos momentos de esparcimiento y recreo, subía al estrado el aguerrido profesor Don
Vicente y Pérez, para dar a conocer los últimos avances en materia de navegación; el meollo de la cartografía, pues si es bien importante el encontrarse, no menos importante es el no perderse. Hablaba el profesor Garrido, con un estilo más aplomado y circunspecto que el de su compañero de pizarra, de cómo una aplicación de origen militar, destinada a guiar bien los zambombazos de origen bélico, había derivado en la utilización de un dispositivo o parato, de amplio uso entre la concurrencia y cuya principal misión era la de encaminar nuestros pasos hacía el destino escogido, fuera este senda, bardial o mesonera. Esta tecnología en cuestión, estaba presente en infinidad de artilugios, explicaba el bachiller, con lo que actualmente era posible saber con exactitud donde se hallaba una persona.

martes, 25 de febrero de 2014

EL DÍA DE LOS CALLOS

¿CALIDAD O CANTIDAD?
Ayyy…eterna pregunta ante la que siempre decidimos la primera de las palabras, no en vano presumimos de buena escuela…pues es harto conocido el dicho de que “la esencia fina viene en frascos pequeños, ¡no en cántaros de a quince!”, y para finos, unos servidores. (Ahora bien, no es menos cierto que en la dura elección entre filete, chuletón o cachopo, de estos dos cercanos no quedan ni las migas del rebozado, mientras que el triste escalope resiste en los platos de los infelices a dieta, cosas de los genes...)
Pero esta máxima es aplicable a otros campos:…¿para qué sufrir en marchas de 50 o más kilómetros, si en una de 32 o menos, el disfrute es netamente superior?, Ahaa!!!, pues sí hermanos, o ¿no es menos verdad que este sábado pasado retozamos como lechones de bellota en una ruta corta pero intensa en sensaciones, que, de hacerse más larga, hubiera provocado deserte de las tropas y anarquía en general?
Pero aún así, es nuestra perdición y descarrío, que el subconsciente siempre, siempre, escoge la segunda…la cantidad….¡MECACHIS!!!, trae otra ración de callos, Pablo, que con esta no me llega…gracias.
Decía yo que este sábado, (¡este soleado sábado!, menos mal que la climatología nos da un respiro, porque entre galernas, ciclogenesis y tormentas tropicales extraviadas, vaya invierno que llevamos!!!) el moderado Marín, por una vez, desplegó de nuevo su ingenio en una excursión por el suroeste de esa misteriosa cordal que conocemos como monte Areo. Y por esta vez, se portó como un verdadero amigo, sin los típicos excesos y encerronas a los que nos tiene acostumbrados.
Fue el inicio y el final de la ruta la archiconocida tienda-bar de Guimarán, regentada por una más que buena cocinera, cuyas dotes a los fogones deleitamos año tras año, y culpable, juntamente con el galán Patricio, de la alta concurrencia a la ruta. Veinte y siete ciclistas se presentaron a la convocatoria, a los que hay que sumar a otros cuatro comodones que asistieron, mas tarde, al condumio.
Iniciaba la marcha el tenaz geólogo, al que últimamente se le ve muy rápido y dispuesto, situado siempre en las primeras posiciones, con un descenso fácil y rodado hacía Tabaza, para continuar hacia tierras de Tamón y Cancienes. Amén de los habituales al pedregal, contábamos en esta ocasión con la asistencia de los foráneos Susana y Vega y de los noreñenses Pachu y Manuel. El resto, kilo arriba o kilo abajo, los de siempre. 
También deambulaba por allí un silencioso Arguelles, faceta esta desconocida para el resto de mortales, que echaban de menos su vocerío y algarabía...; molestias laborales aducía el finado…de amoríos decían otros…quiera pronto recuperarse el zagal,  sin él hay demasiado sosiego en las rutas. 
Y ya que hablamos de silencios, qué tiempos aquellos en los que la llegada de Blas a los agrupamientos era motivo de temor y zozobra, pues sus improperios y maldiciones aterrorizaban al más bregado, pero sufre el infeliz tamaña dieta que no le queda fuerzas ni para vocear...come algo Juanillo, que no se lo diremos a nadie.
Al otro extremo de la balanza encontramos al feliz como una perdiz, (perdiz cebada, eso sí) el fotogénico Echevarría, que impulsa con alegría ese cuerpo afinado y brioso, rampa arriba, rampa abajo. Si, va a cola, si, pero ahora, por lo menos…habla.
Por la zona de Aguera, y poco después de rodear la cuidada iglesia de Solís, lugar minero y restaurador, Vicente agotaba la paciencia con su rueda trasera, y decidía recortar la ruta, cansado ya de insuflar aire a la condenada interina. Estaba allí Tino, pero no le dejamos acercarse a la bomba, no fuera a arrancar la cubierta de la llanta. 
Aprovecharía la retirada de Garrido, el tristón Blas, que haría un discreto mutis por el foro, en dirección a sus ensaladas y macrobióticos.  Y ya corríamos alegremente, dejando atrás Campañones, como gamos y gacela, y sucedía que, descendiendo por el  bosque que cierra Cogersa por su cara…vamos a ver…si el sol está en lo alto, la luna en lo bajo, el viento sopla a lo lejos…OESTE!!!, (Ayyy, que necesidad del cursillo del GPS..), el grupo de cabeza, abandonando temores y recelos, y de paso a sus compañeros, se saltaba el oportuno cruce, escuchando toda clase de requiebros y epítetos del feroz Pablo. Algunos retornaron cuesta arriba entre maldiciones y amenazas, pero Acedo, Manu Pedal y Gaztelu continuarían su derrota por el valle de Serín.
Como decía en aquellos momentos el jefe de ruta:,-con lo bien señalizado que está el cruce (sombrío giro a la izquierda, portilla oscura cerrada con alambre y madera…) cómo se podía despistar alguien!!”...ya…ya…este escríbano también se saltó la encrucijada…
La cancela estaba protegida por su correspondiente llendador, cuya traducción pongo  corchetada (Alambrera que suelta descargues llétriques que s'usa pa llendar el Ganau), de lo que nos dimos cuenta al observar cómo el licenciado y alguno más daban saltitos de forma rítmica y acompasada.
Una vez superada la electrizante prueba, el sendero descendía a través de unos troncos convenientemente colocados para disfrute del personal. Aquellos que cedían al impulso de atajar la curva, hundían sus ruedas en una charquera, y en el caso de Paulino, hasta las mollejas.
Esperaban en lo hondo los audaces Moya y Modesto, que espoleaban al resto de montunos, dirigiéndoles una especie de ruidos gallineros. Desde aquí, el camino suavizaba su pendiente y se convertía en un riachuelo empedrado que exigía cierta dosis de pericia a los jinetes.
La ruta perdía altitud hacia El Monticu, y una vez superado este punto, ascendía de forma continua hacia los altos del Areo, en un ascenso largo y fatigoso. Ya en las alturas, se imponía la célebre visita al dolmen y la despedida de aquellos que ya fuera por prisas, obligaciones o porque ya soñaban con callos, debían retornar a sus casas, perdiendo de esa guisa a los ilustres Marín, Felix y Josechu, a los que despedimos entre epítetos cariñosos y de los otros. El resto, o sea los paisanos, afrontamos los últimos metros hacia la fonda con rapidez y decoro.
Precavidos y dispuestos disfrutarían de un buen aseo en el estrecho vestuario, que siempre ocasiona mas de una comparación de barrigas…en la que siempre gana Tino por goleada, exhibiendo sin recato sus bien modeladas formas, para vergüenza del resto de triperos.
En la soleada terraza mientras, aguardaban los “pedestres” Vazquez, Juan Ardura y el joven Fraile, que se habían sumado al evento sin mancharse siquiera la zapatilla...tendrían que pagar de mas...
¿Y qué se puede contar de lo que hubo allí?, pues lo de siempre en estos casos: buena comida, bebida, risas y compadreo, lo acostumbrado.
Los callos estaban buenos, el picadillo y el adobo mejor y el arroz con leche delicioso.

y, como siempre, lo mejor...¡¡la compañia...!!
¡¡Vengaaa!! a repetir el picadillo de nuevo!!!



lunes, 6 de enero de 2014

2013, EL AÑO DEL GUIJO

Cuando uno se pone a rememorar las andanzas del año, suele haber imágenes, digitalizadas o no, que saltan a la memoria con más rapidez que otras, ya sean por su dinamismo, por su frescura o porque nos duele, todavía, alguna parte de la osamenta, ¡qué diablos! …
Echando la vista atrás hay una que me sobresale por encima de otras: el chaparrón que caía el día de la ruta de los callos, en Enero, con los arroyos cruzando la carretera y los “limpias” sin dar abasto…¡aquello si que era llover!!!, solo un valiente se atrevía a llevar y ¡montar! la bicicleta; el osado Nacho. Y es que en este año que se nos va, ha llovido lo que no estaba escrito, y aunque sea frase manida, en este caso es cierta y veraz: no estaba historiada tal magnitud  de aguaceros. 
Los datos, esos fríos y asépticos guarismos que tanto le gustan al estimado Barcaiztegui, hablan de cifras cercanas a los 1000 litros por metro cuadrado, que doy fe de que es bastante. Pero no era la cantidad de lluvia cayendo lo que dificultaba el pedaleo, si no su persistencia, muy cansina, vaya…. Nuestro colega Fermín, refería en su afamado blog ¡78 días! de lluvia continua hasta Mayo; o sea que llovía un día sí y otro también. 
De esta manera es fácil comprender los que nos deparaban los primeros meses: suspensiones y más suspensiones de rutas, con las huestes rodando por lugares desconocidos, como trasteros, gimnasios, centros comerciales, y hasta Spas. Pero bastaba un resquicio en los aguaceros para que el citado y temido estadista azuzara las tropas, en su búsqueda de la VCG perfecta, por las zonas de Candanal, Fario, Veranes y Peón, repartiendo sartenazos a diestro y siniestro. Aunque aprovechando una tregua entre borrascas, se autorizaba una ligera escapada a Brañes y Premio, lo que permitía a Adrián comprobar si su coche nuevo pasaba por el puente de la citada localidad…pasó, justo pero pasó (dicen las malas lenguas que desde entonces Adrián tiene un mechón blanco en la cabellera).
Llegaba la nieve en Marzo, trayendo con ella el enésimo aplazamiento de la Impensable, y unas cuantas vueltas por zonas cercanas a Gijón, siempre bajo el pertinaz látigo del licenciado, que no cejaba en sus empeños exploratorios.
Abril portaba lluvias como no podía ser de otra forma, sobremanera al final del mes, y nuestras milicias acudían al Maratón del Sella con el miedo a la procesionaria en los cuerpos. No hubo este año mayores resquemores en ese sentido pero lo que si cayeron fueron calambres y pájaras por doquier: Zarate, Pachu y Barquín sufrían en carne propia tales males, mientras que Acedo ascendía el monte como poseso, Pepe se contentaba con sufrir lo justo y rascarse también lo justo de vuelta en casa y, a velocidad inhumana, transitaban por la zona, Manu, Xuan Angel y la visitante Yoli.
Pero, como dice el refrán: " a la cara más fea la alegría la hermosea" y a los pocos días, recibíamos, con gran gozo y alborozo, los tan ansiados, esperados y necesitados uniformes, que las carnes de algunos
socios se mostraban ya sin recato. Había sido una larga, tensa y paciente (paciencia la mía…) espera desde el inicio de las gestiones con diseñadores propios y ajenos, proveedores, y críticos directivos…¡POR FIN!!!…Y a la vista de las imágenes y oídos los comentarios, se puede decir, que los ropajes nos han quedado chulos a la par que elegantes…¡ELE!!!
En lo deportivo, carentes de entrenamiento, no era de extrañar que las fuerzas fueran muy justas y eso se notaba: 101 Peregrinos ocasionaba una debacle en los animosos socios que acudían a la prueba; exceptuando a los entregados velocistas Morís, Horacio y Junco, el resto, desanimado por el fuerte ascenso a una cantera perdida y por un calor desconocido, daba con sus huesos en la meta a unas horas nocturnas increíbles en otras ocasiones…¡nos cerraron hasta el bar de copas!!!.
Esta prueba era el preámbulo del “Coco” anual: El Soplao. Como era de esperar, en Cabezón llovería el día de la prueba, y los resultados también se mojaban: Xuan Angel aceptaba 13 horas de empapado rodaje, Rubén se retiraba con la cadena en el pescuezo y Pepe era rescatado de las aguas, “in extremis”, por un solícito posadero y por su mujer…la de Pepe, no la del mesonero. 
Pocos días después, el clima nos daba un respiro y peregrinábamos, lentamente eso si,  a Covadonga entre nubes, claros y Asturcones, ganándonos con ello un colorido chubasquero, atención de Don Patricio.
Coincidían las fechas con la llegada de un nuevo literato al universo bloguero: el incontinente, (de verbo, digo, que os conozco…), y joven Arguelles exhibía pluma y prosa en una precisa crónica a Covadonga con la compañía  de cuatro jovenzuelos. 
Seguían por esas fechas las investigaciones de la VCG, con innumerables debates y discusiones sobre el sentido de la ruta, que si a derechas, que si a izquierdas, que si la rampa de Chema, que si la de la “vaca”…etc…etc, algunos debates duraron hasta que se acabó el chorizo y el tintorro salmantino. Suerte que el comandante de la Cosa Nostra nos aireó en una bonita ruta por Logrezana, Carreño, Santufirme, Llanera y demás concejos cercanos, que sirvió para aliviar, un poco, las tensiones.
Como todos estos últimos años, Junio esun mes reposado, de sencillas excursiones por  Candás y aledaños y de la Degaña-Ibias, y para allá que nos fuimos los acostumbrados, más Pablo, Manu y el esbelto Pachu, a disfrutar de los paisajes, de la compañía, del buen sol leones y de la piscina…los que no olvidaron los bañadores
Justo una semana después llegaba la tan esperada y preparada XX VCG, oportunidad sin igual donde mostrar nuestras nuevas y atractivas prendas. En esta ocasión, acompañaba el desfile Don Manuel Arrieta, iniciador de la idea hace dos décadas, que observó atento el desfile de más de 300 ciclistas y vehículos de apoyo. El clima también acompañaba, con una jornada soleada y luminosa, que hizo disfrutar a los deportistas.
Y en el mismo mes, como colofón a meses y meses de diseño y corrección, de búsqueda de imágenes y preparación, veía la luz el libro con nuestras crónicas blogueras. Casi 300 páginas de aventuras a lo largo y ancho de esta región y sus limítrofes (yo es que soy de la EGB…) que ilustran la historia viva de la Peña Btt Rey Pelayo y, que es, además, un manual de
consulta de la buena gramática, gracias de nuevo a Marín, el ilustrado, sin cuya orientación seguiríamos llamando grijo al guijo y sustrayendo acentos por doquier…
Para la presentación del recién nacido, se contó con el apoyo del Patronato y con el de la concejalía de deportes del ayuntamiento, celebrando el acto, como no podía ser de otra guisa, con una opípara merendola, rodeados de buenos amigos y compañeros del pedal.
Los meses siguientes, suelen ser bastante solitarios, con la sociedad repartida por lugares de ocio y diversión, por ello nos sorprendía aún mas que dos paladines de la carretera como son Eugenio y Guti, alcanzaran las mieles del triunfo en esa salvajada que se da en llamar Madrid-Gijón-Madrid, mientras que el resto dormitábamos en tumbonas y similares. ¡Bravo por ellos!
Septiembre iniciaba las hostilidades en la montaña con la XXI vuelta a
Noreña, cortesía de los Rebollines y Pachu, y con un paseo por las alturas de Cotobello. Continuábamos con la ruta de la avellana piloñesa y los ascensos a Pajares y al Collado de Breza, ruta esta sorprendente: a tiro de piedra de las capitales asturianas, tal parece que se esté en los pastizales de Amieva. 
Tan atractiva fue la ruta en si, y tan adictiva que hasta hubo uno que la repitió, debía ser para fijar bien el track, que nos hizo trepar por una rampa de hormigón que no conducía a ningún sitio conocido. 
Por estas fechas, las “maduras“ que no viejas glorias de la Peña hicieron una escapada por Ardisana, vieja excusa para quedarse a comer en un restaurante de la zona.
Y los finales del mes otoñal por excelencia, llevaban a un buen grupeto a disfrutar de los cordales de Allande, en la famosa ruta, tantas veces aplazada, de Angel Victor. Decir que a pesar de las encerronas preparadas por el bueno de Angel, con descensos endiablados y cuestas imposibles, los ciclistas aguantaron como jabatos, incluso el pobre anfitrión, que acabó sin cadena, sin cambio y a poco que se estire, sin bicicleta: tamaña potencia no hay máquina que la resista!!
Noviembre nos traía un pantagruélico festín para celebrar el cumpleaños de Joseba y la adquisición de su montura nueva…si con la de antes, de tubería maciza, no había quién lo pillara, ahora habrá que engancharle unas piedras de escollera…
Y, por si no había sido suficiente la fartura, el sábado siguiente, el inquieto Pepe nos acercaba a tierras Gordonesas con una excelente excursión por Geras, Folledo, Casares, Cubilla y El Tarabicu, donde recordamos a que sabe el buen embutido leonés. Algunos todavía lloramos de la emoción. 
Terminábamos la mensualidad con la puesta del Belén, en el lugar habitual, acompañados del ya habitual aguacero, que hizo que  nos mojáramos mas por fuera que por dentro, (aunque luchamos por invertir la situación) y con la cena navideña, adelantada por culpa de los puentes constitucionales.
El mes que cierra el año nos regalaba un tiempo fresco y húmedo pero soleado, y nos acercábamos a la concha de Artedo y a su playa. 
Los turrones, polvorones, ¡panettones!!,cavas y demás perjuicios para la salud empezaban a asediarnos y  Marín el docto, ducho en el arte de castigar los excesos, mortificaba a los infelices con las rampas y ascensiones de Tellego y el Escorbín. Luego, querría remedarse con un aséptico y frío tratado numérico en el que denegaba la existencia de tales males…(todavía me duelen las piernas, condenado…) En fin, dado que el final de la molienda se celebró en el conocido restaurante Casa Cristina, dimos por bien empleados los esfuerzos, perdonando al malévolo geólogo, mientras deglutíamos jugosas viandas.
Aparte de esto, el año poco dio de sí…tres socios veteranos han pasado a engrosar la lista de sesentones…aunque hay que decir en su favor, que no se les nota nada, ni sobre la bicicleta ni fuera de ella; fueron los veteranos Angel Zarate, Amalio (LALO!) y el estimable Patricio
Felicidades caballeros, de mayores queremos ser como ustedes…
En el tema de lesiones contamos con la participación activa de don Juan Blas y alguno más, que mantienen la cuota entre dedos torcidos, esguinces varios y apretones estomacales y respecto a las averías, tenemos que dar las gracias a los menesterosos Rafa Venta y Fabián, sin cuyo aporte, no descansaríamos en las excursiones.
Por otra parte, las famosas bicicletas de ruedas superlativas han llegado a la Peña, es cierto, si, que la ya famosa inercia de las mismas se nota poco, y en algún caso tienden a desmontar a su jinete, pero qué le vamos a hacer, sufrirlas como se sufre la gripe…También algunos desorientados y de perfil dudoso ha adquirido monturas de ruedas finas y asfalteras, pero son pocos y discretos.
Y así, olvidándome de muchas cosas, rutas, travesías, y perfiles imposibles, hemos llegado al fin.
Deseo de todo corazón un Feliz Año 2014 a todos, y que los Reyes Magos se hayan portado tan bien como nos merecemos, así queee…si hay carbón…algo haríais!!!

…guijo…guijo…guijo…grijo…grijo…grijo…¡AY!..Guijo…guijo...grrrrrrrijo…¡AY!...