martes, 8 de enero de 2013

UN AÑO ÉPICO



Pasada ya la Epifanía, con las bandejas de turrón saqueadas, las bodegas bajo mínimos, los índices de azúcar al porcentaje de las mermeladas, y mientras intentamos retomar la rutina diaria, es bueno recordar lo que ha dado de sí el año pasado, ahora que todavía lo vemos por el espejo retrovisor, cada vez más pequeño, pequeñito…
El año 2012 no se caracterizó por su ajuste a los modelos climáticos habituales, no, todo lo contrario, fue un año seco cuando debía ser lluvioso y lluvioso cuando tocaba solana. Por ahí no podríamos encontrarle diferencias respecto a otros lustros, no.
Si hay que dotar a esta añada de una singularidad sería la de la épica, palabro que nos retrae al mundo de las hazañas gloriosas, de lucha contra los hombres y contra los elementos, de sufrimiento, de dolor, de canguelo, si…y de otras por el estilo, pues así fue. 
Hay unas cuantas rutas, no muchas, que atesoran fieras esta definición como una leona a sus cachorros; Fueron salidas que ya fuera por su dureza, por su singularidad, o por la forma de acometerlas, se han ganado un lugar privilegiado en la memoria del Club, rutas hechas al amparo de la noche, bajo un diluvio, por la jungla de asfalto, en soledad…, pero comencemos, comencemos.
Arrancaba el año, seco y frío, pero que muy frío ¡caramba!, rodando por El Sueve y El Fito, una breve excursión en la que no daría tiempo ni a comer el bocadillo, de la celeridad que imprimía Echevarría, el veloz, a sus huestes, tal fue así que el café cariñosamente preparado hubo que tomarlo bajo un hórreo, menos mal que nos resarcimos antes en una fonda de Caravia. A los pocos días, y casi sin recuperar el resuello, la firma Marín&Patricio despachaba una rodada por terrenos de Carreño; el primero se encargaba de hacernos sufrir en las mil y una rampas de aquellos montes, mientras que el segundo reservaba una opípara comida a base de callos y otras exquisiteces en la posada de una antigua amiga, que aliviaran nuestros cansados cuerpos. 
Y vino Marzo , también con clima apacible y con él la primera epopeya del año: el noctámbulo Barcaiztegui, nos sorprendía con una esplendida idea: La Impensable Nocturna, cuyo nombre da visos de la locura; mas de 100 Km por tierras de Gijón, Pinzales, Llanera, Oviedo, Corvera, Avilés y de nuevo Gijón; hechos a la luz de la luna,  con un bello amanecer en las alturas del Gorfolí, benditos locos…Algunos están pensando en repetirla y otros en coger la baja…
Abril, mes ecléctico por excelencia, donde lo mismo te cae una insolación que una nevada, trajo unas cuantas suspensiones de actividades deportivas, entre ellas: Allande, la temible encerrona preparada por Ángel Víctor, que era retrasada de nuevo por las tormentas que asolaban la zona.
Ante tal cúmulo de males, y con la moral de las tropas por debajo de la alfombra, no hubo mas remedio que organizar una merendola, para degustar los productos que Nacho guardaba en la alacena. Vino, embutidos, mas vino y algo de pan, lograron  animar a los fieles, a algunos mas que a otros. 
También  la creación de un nuevo Blog, mas moderno y dinámico, obra del perseverante Garrido senior, alegraba por aquellas fechas las mojadas veladas. 
Mayo se presentaba en sociedad misterioso y taciturno, la humedad se confundía con la lluvia, y las nubes arreciaban contra los montes.
Era hora de la Segunda Odisea: El Soplao, que incrementaba su leyenda suspendiendo la parte final del recorrido, entre aguaceros, rescates y abandonos. La numerosa expedición Pelaya sufría en directo la dureza del cielo y de la tierra: quedan en la memoria los respingos de frío de todos, las miradas vacías de Mulero y Morís, los lagrimones del oscuro Agustín, (oscuro por lo cetrino, vaya…), que iniciaba su carrera de lesiones rompiéndose unos cuantos huesecillos de la mano cuando perseguía al Capitán Riesgo, y por que no decirlo, la soberbia cena que paladeamos la noche anterior. 
De regreso al Principado, las condiciones mejoraron y permitieron que la peregrinación a Covadonga se realizara sin mayores contratiempos, exceptuando el susto de un murete a uno de los invitados, que se saldó con la evacuación de este al hospital, vía coche de Jorge, que andaba por allí de relax sabatino. Este mes también acogió otra de las epopeyas cuando un reducido grupo de Pelayos y Abzetas, sorteando chuzos, pinchazos y vehículos, se plantaron en Santiago de Compostela tras 12 horas de pedaleo y 320 Km de marcha…siii, es verdad, fueron por carretera, pero son buenos chavales, un aplauso. 
Y a finales del mes florido, se nos casó uno de los solterones de oro de esta Peña: El joven y audaz Garrido junior, de nombre Alberto, contraía esponsales con la bella Beatriz, (…chollo te llevas, hija...) desde entonces no lo hemos vuelto a ver pedaleando (…¡¡cachis!!, otro que cae…)
Amerizaban los meses estivales como patos en una charca...seca...(por el calor, se secaban las ideas, oye...)
En Junio, esquivando la concienzuda preparación de la Vuelta al Concejo del comandante Marín, tres desertores huían a las fronteras del reino Astur para descubrir las dotes conquistadoras de Rubén Patricio en la Degaña- Ibias, dos días por tierras lejanas en medio de una ola de calor que provocó en el persuasivo jinete algún que otro desmayo, el cual era muy bien atendido, nos consta, y no digo más que soy un caballero. A todo esto, se suspendía de nuevo Allande!!. 
Julio llegaba con un tiempo variable, variaba en lo que llovía. ahora poco, ahora menos. Tras largos meses de gestación, que digo meses…AÑOS…la Semana Europea de Cicloturismo se inauguraba con la asistencia del otrora gran promesa del ciclismo de montaña y ahora reputado crítico gastronómico, el ilustre Sr. Peinador del Cierzo, que hizo disfrutar con su presencia a los cientos de turistas ciclados que nos visitaron. En aquellos días era difícil no encontrarse con el ya citado, acompañado del estoico Tino, por los andurriales gijoneses...velando por la integridad de las turistas…rusas
Y por fin : la XIX VCG; kilómetros y kilómetros de preparación y marcaje, horas y horas de discusión, y eternos debates sobre el estado de los caminos y del vino de Zarate, dieron sus frutos cuando se dio el pistoletazo de salida, con un día de sol y suave brisa que hicieron disfrutar a los más de 300 ciclistas allí presentes sin mayores contratiempos que unos cuantos arañazos y desgarrones, gracias a los desvelos y protección de la Fuerza Pelaya. Una muestra de la gran acogida que tiene la ruta entre los aficionados, es que las inscripciones se agotaron en tiempo record. Un aliciente para la planificación de la de este año…la XX…Ay, Jesús…lo que nos espera…
Trajo Julio también nuestra primera incursión en las Vacaciones Deportivas con la organización de cuatro sencillas excursiones; pero ni aún contando con la presencia de nuevo de nuestro querido presidente se consiguió quórum suficiente.  Y se remataba el mes con una deliciosa rodada por las tierras de Luna, auspiciada por el reposado Vega, que llevó a nuestros Pablo-Paulino por las calurosas colladas de la zona.
Agosto vino cargado de sol y bochorno, y propició una de las excursiones más preciosistas que se pueden hacer en la Cordillera Cantábrica: el Macizo de las Ubiñas; Gracias al impetuoso equipo Marín-Moya, gozamos de unos paisajes impresionantes, que, partiendo de Tuiza y pasando por Casa Mieres a degustarciertos apuros en el descenso del Collado Terreros, donde alguno olvidaba la ubicación de sus frenos.
Septiembre, mes en el que se retoma la actividad laboro-deportiva nos sorprendió con dos escapadas individuales.
Por un lado, el olvidadizo Javier Guardado, cual aquel Jeremiah Johnson de Roberto Redford, sembraba 400 Km del GR-109 con sus pertenencias personales, mientras escapaba de osos golosos y perros hambrientos.
Del otro, un barbado Rendueles acometía la salvaje ruta Santiaguina por el interior de Asturias, teniendo como apoyo al siempre eficaz Chema Mulero. La sufrida abstinencia peregrina, y demasiados días alejados del hogar pasarán factura al elegante comercial, dentro de unos meses. (otro que va a caer…sniff…).
De otra guisa, el animado Pachu realizaba su Vuelta a Noreña, aprovechando tanto el recorrido de la VCG, que a este paso la siguiente la inicia desde Gijón!!!; otros pocos se hacían compañía en la Travesía Asturcona por los montes de Quirós, y cerrando el verano, Piloña acogía a un buen grupeto de participantes que se llevarían de recuerdo,una buena canícula, pinchazos, extravíos, y avellanas para casa.
El otoño llegaba con toda el agua que no había caído durante el año, y alguna mas que sobraba; a la ya famosa suspensión de Allande, seguiría la de Peñamayor.
En un respiro de los aguaceros que asolaban Asturias, las tropas invadieron la conocida ruta de Ventaniella, con descenso a La Uña y vuelta por Granceno. A los ya conocidos montañeros se unieron en esta ocasión el trío carretero Alfonso-Ramón y Horacio, que para la ocasión estrenaba yegua altiva.
Poco hay que contar de Noviembre, que seguía lloviendo, que se anulaban de nuevo Peñamayor y Allande, que Agustín estrenaba escayola en el pie al caérsele la moto encima…vamos cosas normales.
El año se cerraba con el Belén de cumbres en lugar habitual y con la consabida recogida de viandas y bebidas habituales, bebidas que acabaron haciendo estragos en alguno de los sufridos ciclistas durante el descenso a la urbe…
¿Qué mas, qué mas…?, Ah, si, Nacho cumplió unos asombrosos 60 años…asombrosos, porque no los aparenta, que nos mete peseta a la mínima, le hicimos una fiestecilla y el nos hizo un par de tortillas, vale, también trajo vino.
Hubo pocas lesiones relacionadas con la bicicleta, de hecho no recuerdo ninguna…que las del sarraceno Valerio no cuentan…
Algunos indecentes (…escupe Pablo, escupe…) adquisicionaron bicicletas de ruedas finas y por ahí andan escondidos, entre los coches. Y en los últimos meses la Real Dirección de Ropajes y Prendas trabajaba en el diseño del nuevo uniforme, conmemorativo el XX aniversario de la VCG, a ver que sale...creemos que viene con faja incorporada...

Como siempre, como siempre, algo se quedará en el tintero, resulta imposible trasladar ….¡290 horas! de pedaleo, que dijo Pepe que habíamos hecho, a un solo folio, y con ello todas las experiencias, risas, enfados, caídas, averías, comidas y merendolas que disfrutamos durante 2012, tengan caridad cristiana y de la otra, porfa.
Pero lo fundamental es que seguimos disfrutando como locos de esta pasión, de este compañerismo y del buen ambiente que se respira, entre todos...si Saúl, tu también hijo, te vas a enterar...

Aleh, no más que me pongo tierno.

Abrazotes para todos

Pd: Nueva temporada, nuevos retos…¡¡no comer las sobras de la bandeja del turrón!!!

miércoles, 26 de diciembre de 2012

CARTA A LOS REYES MAGOS DE UN CICLISTA

Tú mismo, sí, no disimules


Queridos Reyes Magos

Os sorprenderá que os escriba de Balaguer ahora, con tan poco tiempo para preparar los regalos, pero ahora que me han chivado que no venís de Oriente, sino de Andalucía, no me podéis poner la escusa de que ya estáis de camino.

Como ya sabréis, le había pedido los regalos a Papá Noel, para aliviaros un poco de trabajo, con una carta respetuosamente redactada. El caso es que la mañana de Navidá me levanté prontito y fui corriendo al salón, donde tengo la bici y el barbas me tenía que dejar mis regalos; cual sería mi sorpresa al comprobar que no solo no me había dejado lo que le pedí, sino que ¡me había desaparecido la bici! Miré a mi alrededor, pensando que quizás era una broma, y descubrí que también me faltaba el televisor de plasma que me había comprado con la prestación por desempleo. Creo que el gordo me tiene manía, no hay otra explicación; ¡pero si incluso al drogata del tercero, que es un mal bicho, le dejó una bici igualita a la que yo tenía...!

Bueno, ya que vosotros sois justos, como históricamente han sido siempre los reyes, creo que atenderéis mi tardía carta:

A Melchor le pido una bici nueva de montaña, para poder salir con mis amigos, por supuesto de doble suspensión de 700mm de recorrido o más, con un sillín blandote, que tengo el culo sensible. A ser posible hecha a mano como las de Juanjo, que molan más; y bien soldada, que no me rompa en cuatro días como a Pachu. No hace falta que traiga guardabarros, que ya se lo encargo a medida a Guzmán. Con pintura dorada, ya que eres el rey de Oros.

A Gaspar le pido una equipación completa, que también me la birló el maizón de los renos: un maillot con rayas diagonales, para parecer más delgado; un culotte con badana de gel (o mejor de champú, que tengo el culo muy peludo); y un casco de agujerines, que está muy fardón, pero de los buenos, no de esos chinos como el de Toni, que a saber lo que aguanta... y yo no tengo la cabeza tan dura. Y unos calcetos calefactados.

A Baltasar le pido el GPS, que lo sigo necesitando. Uno bueno ¡eh!, que no solo avise del desnivel de las rutas de Pepe, sino también de los kilómetros reales de las rutas de Javi.

A Juancar le pido una escopeta de cazar elefantes, que le tengo que dar las gracias a Papá Noel por lo bien que me ha tratado. Me vale con cartuchos de sal, solo se trata de dar calorcito.

Finalmente, y si me lo permitís, al camello le pido unas pastillas energéticas de esas que te hacen subir mejor las cuestas, o por lo menos que no importe a qué ritmo se suben. Que no sean azules como la última vez, que me sube lo que no debe.

Sin más, me despido hasta el día 6; recuerdos al Aliatar, a la Leti, a Elvis y a Simba; al Urdanga no le digáis nada, que igual se queda con mis regalos.

Atentamente, Pelayín

sábado, 15 de diciembre de 2012


CARTA A PAPÁ NOEL DE UN CICLISTA

Uno cualquiera, podrías ser tú mismo



Querido Papa Benedicto XVI Noel:

Te escribo estas líneas p'a pedirte mis regalos de Navidá y próspero año nuevo. Espero que te llegue la carta a tiempo, si no es así, llámame y te digo de palabra lo que quiero. Te mando la carta sin sello, porque no se dónde se compran sellos finlandeses.

Este año he sido muy bueno y apenas me he caído de la bici, ni me he roto nada, así que creo que me merezco un esfuerzo por tu parte. Es verdad que no voy nunca a misa, pero viendo la tripa que te gastas, seguro que valoras más que vaya todos los domingos a una cervecería, que ahí sí que no fallo ni una.

Procedo: quiero que me traigas un buen par de cubiertas, que las tengo ya muy gastadas y en el Declatón no les quedan de las baratas; que agarren bien, no como esas de Juan que se cae tanto. De color negro, a ser posible con una banda reflectante como las de la bici del cartero de Rubén.

También quiero un GPS, si viene con mapamundi de Asturias mejor, pero si no lo encuentras ya me lo pasa Vicen, así que no te comas mucho la cabeza. Que detecte los desniveles, para que Pepe no me la vuelva a meter (con perdón) en una rampona de esas con nombre escato-religioso.

P'a mí mismo te pido un kit antipinchazos, pero no para las cámaras, sino para las manos, que todavía estoy sacando pinchos de los dedos de la última vez que bajamos de la cabaña del Marqués. Mejor en color carne, que el verde destaca demasiado y yo no soy de lavarme mucho.

Finalmente, si puede ser, quiero una bici de esas plegables, como la del Profe, que fardan cantidad y me viene muy bien para hacer los "recados" (ya sabes, lo de las cervecerías...). No intentes colármela con una Brompton de palo china, que sé como distinguirlas (y como se lo diga a Pablo, te enteras). Y no seas tacaño y ponme un sillín Brooks.

Nada más, Noel (¿o prefieres que te llame Papa?), deseando a Don Usted y tus renos que tengais un feliz año, se despide atentamente

Pelayín

PD: Como no tengo árbol de Navidá, porque le tengo alergia a las bolas aunque sean de cristal, puedes dejarme los regalos junto a la bici, que la tengo en la habitación de invitados. Te dejo la ventana abierta, para que no tengas que entrar por la chimenea.

viernes, 30 de noviembre de 2012

¡¡CH'ÉÉH BÍKÁ 'ÁDEIT'IID!!

(¡¡QUE NO LOS PILLAMOS!!!)

El chillido del águila ratonera (Atsá yázhi) resonó en el valle, rebotando entre los farallones que lo cercaban por los costados. El otoño avanzaba y, aunque los árboles todavía mantenían las hojas en su sitio, empezaba a ser difícil conseguir comida fresca.
Abajo, entretanto, en la llanura entre el río y la ladera, un numeroso grupo de jinetes se mantenía a la espera; unos metros por delante de ellos, el líder aguardaba la decisión del rastreador, que, arrodillado en la hierba, tanteaba con su mano en busca de huellas….
El jefe, de edad mas que madura, recio y circunspecto como su cargo demandaba, acució al batidor, (atentos, que va…letra a letra…):
-“Díkwínokt’é lá ‘iih wohjee?, que en idioma navajo quiere decir...¿cuantos son?; el rastreador, Tasunka P’áábhlo, joven y fiero guerrero, soltero aún pero bravo de genio como puma enloquecido y conocido por escalpelar con frecuencia, respondió veloz, abriendo la palma de la mano:
-“ ‘Ashdla’ bilagáana yá’at’ééh lá líí’ bee, Tatanka…” -  que siguiendo con la traducción, quiere decir algo así como…-“cinco hombres blancos, en rápidos caballos…Gran Jefe.”-.
Tatanka Yó’Fonso, pues así llamaban al jefe, lanzó su mirada en dirección al resto de sus hombres, (sin verlos, que era corto de vista…): veintena corta de enhiestos pieles rojas sobre sus bridones, bien pertrechados de atuendos tribales, y con fuerte y destemplada voz gritó: -“Bilagáana Kóó díí yish ál”, (dicho lo cual tosió un par de veces…). Al momento, dos fornidos guerreros con sus tatuajes primitivos, y sujetando sus caballerías del ramal, acercaron al prisionero: hombre de piel pálida y corto cabello gris, que lucía unos vistosos decorados sobre sus prendas…Tatanka observó al hombre con fijeza, acercando su rostro al del pálido, tan cerca que su nariz se arrugó al percibir los efluvios etílicos del mestizo
-“Ddaasha’ yinílye?”-, (¿tu como llamar??)el aludido, que entendía un poco del indígena costero, después de tragar saliva y bizquear un poco respondió con la voz cascada por la bebida y las malas compañías…
-“Pat Ruben”…
-“Bilagaána hásgóó lénihi’£”- (¿Hombres blancos a donde ir?...-) 
-“…hacia la diligencia… íbamos a coger la diligencia de las 17:30…”-respondió asustado el ceniciento.  
Gran Jefe Tatanka asintió, era lo que sospechaba después de la veloz huida de los rostros pálidos. Volviendo la cabeza hacía el resto de su tribu, levantó la lanza y al instante un par de feroces ojeadores salieron al galope en dirección Sur, golpeándose con sus monturas a la par que cabalgaban. 
Mientras el resto de hombres inició la marcha, lenta pero constante, por la suave llanura ondulada, el anciano jefe, cuya dura vida en las llanuras habíale conferido cierto aspecto redondeado, buscó acomodo sobre su yegua, y aguardó al resto del grupo mientras contemplaba a sus belicosos integrantes: Ahora pasaban Horakus Jack y Tufierro Veloz, de su misma tribu, los Pies Negros, el primero sobre una jaca mas grande de lo habitual; detrás seguía un numeroso grupo de veteranos Mescaleros, entre los que intuía a Yosit’u Zarate, Witko Pucho, Mathoshita Marguerido, Satanta Cade'n’as y los hermanos de Tipi Quana Acedo y Parker Pepe, este último protegiendo al joven navajo Kom’anda Dié’Gho
Cerraban la marcha, ya en la retaguardia, el chamán del grupo Yastoy’aky Paul y su despiadado lugarteniente Yoke’ago’aky JhonBlas, acompañados del neófito El’ á 'dio de la tribu de los Algonquinos, y por delante entre nubes de polvo y salvajes alaridos, desaparecían ya los temerarios Cherokees Aatasista Mul’e y Thecumseh Aív' an
Retorció otra vez el caudillo sus posaderas que ya le dolían mas de lo habitual, aclimatadas como estaban a las llanas praderías, y no a aquellas montañas, y, con lento cabalgar, retomó la ruta. 
Hacía ya algunas millas que habían perdido a los renegados; fue en la posta de Ventaniella donde, aprovechando uno de los numerosos descansos que hizo el grupo, los reos pusieron pies en polvorosa y desaparecieron de la vista. El descenso posterior, pedregoso y retorcido como serpiente dormida...     (T£’iish díí bikáá’…) depositó al numeroso grupo en las verdes praderas del Valle Valdosín, de espaldas a Peña Pileñes. Es aquella un zona calma, de suave hierba, protegida por el baluarte peñoso de El Castillo, que evita los vientos Orientales, y aprovechada por los pastores para alimentar sus rebaños. 
Poco hubo de descanso allí, pues el eficaz rastreador, localizaba las huellas de los prófugos, que seguían corriendo en dirección al solitario pueblo de La Uña. El camino serpenteaba en dirección Shddi'dáh dooha'a'aah bita'gi (sureste señores...), acompañando al recién nacido arroyo Estula en su caída hacia el poblado leonés, en un tramo rápido que se hizo casi al galope. Una vez en la aldea, e inspeccionada esta en busca de los montaraces astures, a los que no se capturó por poco, pues ya subían por las alturas de Fonfría, Tatanka consintió que sus guerreros reposaran y tomaran un ligero refrigerio que les permitiera seguir la persecución, a la vez que asaltaban al inocente panadero que llegaba en aquellos momentos: -“Hastíín báá, dáánaakigo shaa dííní£, Dikwíí bááh ‘ílí? ”, (que expresa “dame pan o muere, y cóbrame, anda”, mas o menos, también dice algo de sembrar alfalfa, pero es que el navajo es muy ambiguo…)…  
Pero pronto se hizo evidente el retraso acumulado y se reanudó la marcha, lo que motivó algún griterío desaforado por parte de los oteadores Mul’e y Aív' an, que merodeaban por el Colmado acechando a su joven y dotada dependienta. 
La ruta ascendía ahora hacia Náhookos dóó e'e'aah bita'gi... (El Noreste..anda que..para tener prisa...), entre el río Carcedo y su sierra, en dirección al temible Paso de la Fonfría, lugar de extremos contrastes; pero con medio trecho recorrido, el Jefe optó por dar descanso de nuevo a sus hombres mientras que él se aventuraba en solitario hacia la temida cumbre. Fue el momento que las huestes aprovecharon para bautizar al alevín Die’Gho en los misterios del Sagrado Termo, a los que el mozo se acogió de buen grado. Por arriba en las alturas, Tatanka hacía cima y esperaba al resto de la tribu que no tardaría en llegar, para asediar la Misión de Arcenorio, lugar sagrado entre los indígenas de la zona. El batidor, hombre peligroso en extremo, pero cauto y acechante como castor en celo, acudió rápido ante el jefe:-“T’áá baa ‘ahólyá, kodóó ‘ayóo tsétahgo ‘atiin, Tatanka”…”…(Cuidado, jefe…que el camino tiene más piedras que plumas usted en el penacho...” era un poco guasón el tal Thasunka..)) a lo que  Gran Tatanka asintió: -“‘Ahoo’”…(que si, no confundir con Hau, hola tio, que tal, en Lakota) y acto seguido lo comunicó al resto de desarrapados: -“T’áá baa áholyá dine”, y así fue en efecto: un trecho duro e incómodo en el que mantenerse de pie ya era un triunfo, más aún cuando algunos oriundos de la zona acosaron por momentos al grupo. 
A partir de la Misión, el siguiente hito en el camino era el antiguo fuerte de Guaranga, deshabitado ya hacia tiempo y al que se llegó de forma más que sencilla afrontando unas cuantas rampas pedregosas y resbaladizas. Fuerte Guaranga se presenta como lugar recogido y silencioso, con testimonios casi ocultos de remotas batallas, y cuyo franqueo da paso a un descenso vertiginoso, a través de la espesura de un bosque de hayas, robles y acebos. Hábiles fueron los jinetes para ceñir a sus monturas en las traicioneras curvas de la senda, toda vez que estas amenazaban una y otra vez con expulsar a los caballistas al precipicio (Tsé ‘nt’ í’í). En una de estas, intentó la fuga el prisionero Pat Rubén, siendo rápidamente reducido por Mul’e aáh ha’ajeeh tó da’ díísoo£ígíí (Mulero Viruela loca) , en un ardid casi suicida, tras el cual, no hubo más intentos de escape. Las fuerzas bélicas se reunieron en Collado Granceno, donde celebraron un concilio, ya sin esperanzas de capturar a los fugados, sobre cómo atacar la población de Beleño; gano la opción de deslizarse silenciosamente pos las sendas y caminos cubiertos, que, a media ladera rodeaban la población. 
Y allí se sumergieron los bigardos, en una maraña de zarzas y espinos que nadaban sobre pestilentes lodazales, apenas cubiertos pos la vegetación. Fueron unos instantes de zozobra y tensión máxime cuando uno de los jinetes salió despedido de su jaca hacia los matos cercanos. 
El inmundo tramo terminaba a los pies del campamento, donde por supuesto, no había rastro alguno de los blancos, ni de sus monturas, ni de la famosa diligencia de las 17:30…TAtanka, que se había mantenido en un segundo plano todo el descenso, se acercó al prisionero con tranquilidad y a la vez que intercambiaba una mirada de complicidad con el mas forzudo de sus fieles , le dirigía unas suaves palabras al colorido mancebo:

-“Kodóó elah nídaah, díí t’áá ‘aleh’íídígo bik’e ‘ eshch’£í…’eh ...bilagáana” …” 
tranquilo hombre blanco, te va a doler solo un poco...  ...

FUENTE:
TALKING NAVAJOO BEFORE YOU KNOW IT
Leon Wall, Reservation Principal
in Charge of Literacy Program
William Morgan, Translator
Navajo Agency
Division of Education
Window Rock, Arizona
UNITED STATES DEPARTMENT OF THE INTERIOR
DIVISION OF EDUCATION . . . BUREAU OF INDIAN AFFAIRS)

jueves, 19 de julio de 2012

OPERACION VUCOGI XIX

Dicen los libros de historia que el mayor despliegue conocido de la era moderna ha sido la Operación Overlord, nombre en clave de la invasión de Normandía allá en Junio de 1944.
Salvando las distancias, el tiempo y las consecuencias, la Operación VUelta al COncejo de GIjón de este año, la 19, se ha parecido bastante a aquella otra que supuso el fin de la hegemonía nazi en Europa: meses y meses de preparación, kilómetros y kilómetros de incursiones en territorios pocos o nada explorados, días y días de debates interminables sobre un recorrido u otro, con sus cnsecuencias...mojaduras, escozones, garrapatas, arañazos.
Y todo ello bajo la eterna supervisión del General de la idea, que aún estando de viaje, de vacaciones, o arrinconado en las profundidades de la tierra, mantenía una férrea disciplina sobre los itinerarios a investigar. Si hubiera que poner un nombre en clave a la intervención de este año, no habría otro mas indicado que “ La Barcaiztegui”, (que suena bien, pero se va a quedar con las ganas...).
Y al igual que en aquella Francia en las postrimerías de la WWII, en esta ocasión el movimiento de vehículos, fue abrumador...: a los ya habituales Terranillos del PDM, y las unidades del Seprona que cuidan de nuestra seguridad hay que sumar los otros dos TT de Protección Civil, tan elegantes ellos; la ambulancia de la Cruz Roja; el Jeep de Pepe, que transportaba al director de Carrera, al jefe de disciplina, y al reportero gráfico, Srs. Peinador, Emilio y Del Real; el vehículo médico con nuestra doctora Ester; el que recogía bicicletas, con su remolque; el coche de enlace de Patricio que acarreaba con el locutor incansable; el de asistencia mecánica con la veloz Ursula y el temeroso Jorge a su lado y las cinco motos que merodeaban entre el pelotón. Y tras de todos ellos y cerrando la marcha por lugares impensables, la Tanqueta Acorazada Anfibia de David, copilotada por un animoso Víctor. A todo esto hay que sumar el tercio de millar de integrantes de un pelotón estirado y fatigado que ascendían una tras otra las innumerables cumbres de que constaba la etapa. Porque si bien es cierto que el metraje y desnivel de la edición de este año fue similar a la edición anterior, (por más que jurásemos todos en arameo y cirílico que era mucho más dura) las sensaciones sobre las monturas no lo indicaban así.
Ya en la primera rampa, en Cabueñes, se formarían atascos al haber infantes incapaces de ascender la pedregosa rampa, atascos que fueron alargando el pelotón, de tal forma que cuando las unidades de retaguardia, alcanzaban La Arquera, atesoraban ya media hora de retraso sobre la cabeza. Sería el primero de los cortes para salvaguardar la integridad grupal. A todo esto, desde la unidad motorizada de Patricio, se emitían órdenes, contraordenes, disposiciones, decretos, peticiones de información, avisos varios, radiados por las ondas al resto de desamparados corredores. La nubosidad disminuía y el sol asomaba con timidez mientras los veloces y no tan veloces llegaban al fondo de Rioseco y tomaban la ascensión hacia Paraguezos, desde donde descender hacia La Collada era ya un mero trámite, esta vez sin abejas. Dicen las malas lenguas que al pasar por la zona se oyen voces susurrantes... ...(-“¡quitármelas...quitármelas...!!!”)), por lo que la zona se transita de forma más que rápida, el record lo marca Rendueles, que no frena hasta que ve el asfalto, dándose manotazos en los brazos....
A las 12:00 (11:00 hora Zulu) se alcanzaba la zona de intendencia, y las tropas se aprovisionan de víveres sin problema, bajo una elegante carpa azul.. La División Pelaya, por otro lado, aprovecha para conferenciar en torno al vehículo de Pepe mientras degusta el aperitivo y los agentes de la Benemérita toman medidas a la navaja del susodicho y excelente cocinero.
Una vez acabadas viandas y refrescos, se retoma la acción, pasando al ataque la unidad “Repechín” del exiguo coronel Fermín, que en su feroz avance olvidan en la zaga al intendente Oscar, que amenaza con futuros perjuicios hosteleros. 
El ascenso a la senda del Bombero, se hace largo y empinado, y el suboficial Alfonso sufre por mantener el ritmo de la caravana, se hacen necesarias algunas amenazas veladas y no tan veladas para que mantenga el cansino ritmo cansino. Suerte tiene que encuentra a un veterano soldado con problemillas en su montura (cambio roto, cadena rota, eje trasero torcido, rueda doblada...casi nada, si le pasa a uno que yo se me, cambia de bicicleta...) y aprovecha la reparación para recuperarse un poco. A la par, los sargentos Moya y Mancha responden como pueden al inquisidor radiofónico...-“donde estáis-cuántos sois-cómo vais-donde están los coches-aparta Chema, que te atropellamos-Rubén para aquí-qué haceis...”...es inútil reducir el volumen de las radios...se escucha igual...
Desviado aquel infeliz hacía terrenos urbanos, y con un importante retraso en la ruta, el exiguo grupo corona Lavandera para encontrarse con otro infortunio: uno de los participantes se ha enrollado un poco de alambrada en la lorza intermedia  y la atenta doctora le cose los desgarrones para que no se le pierda la chicha; como para sacarle el casco hubo que usar palanqueta, se le traslada al lazareto más cercano a que le revisen, mientras se sube su jumenta y la del acompañante al Carro de Combate Davidiano.
Solventados los asuntos, la retaguardia acelera y corona Grandarrasa  y Palmiano y desciende al Rio Pinzales llegando en buena hora (14:00 hora Zulu = 15:00) a la Intendencia de Peñaferruz, donde el resto de Brigadas ya apuran sus raciones de combate. Es de agradecer la atención de los pobladores de la zona, que suministraron infusiones calientes a aquellos combatientes necesitados (...-”necesitados, Rubén, necesitados...tu vienes en coche, y suelta la botella de anís...suelta...dame...”)
La marcha seguía camino al poco, dirección Serín. A esas alturas, con mas de media ruta transcurrida, el intrépido Marín, que en su vida anterior debió ser explorador Sioux o Arapahoe, antes de que lo cepillaran los de su propia tribu, andaba atareado arriba y debajo, comprobando el despliegue, y, al otro lado de las ondas el implacable Echevarria  martilleaba a las fuerzas en emisión continua: ...-“donde estáis-cuántos sois-cómo vais-donde están los coches-aparta Chema, que te atropellamos-Rubén para aquí-qué haceis...”
Los continuos subeybajas de la travesía ya habían mermado las reservas de energía de los reclutas, que tras vadear la autopista por el paso elevado de Serín, afrontaban con resignación la subida al Monte Areo. Es un ascenso largo y de pendiente enrabietada, sobre todo en su tramo final, donde el reportero Paulino inmortalizaba a los sufridores. La rampa (camino llano...jejej...) produce un descalabro general, sobremanera en las unidades finales, que remontan caminando la pista. Para alivio y respiro de los escaladores y de la totalidad del pelotón, el de la emisora suelta el micrófono y ayuda a uno de los infelices. La profesora de spinning de Acedo toma buena nota del comportamiento de su pupilo, que la abandona en medio del monte, siendo auxiliada por Pedro y Pablo y Moya y alguno más. El vehículo blindado desciende entre roderas de metro sin complicaciones. Ya solo resta un estrecho sendero, cuidadosamente recortado por el Servicio de Jardinería de La Peña Pelayo, y que permite velocidades de paso elevadas a los que se atreven, y que desemboca ya en la Parroquia de Monteana.
A partir de aquí, el relevo lo cogía la Policía urbana, que custodiaba las tropas en su recorrido por la urbe, ante la sorpresa de algunas ciudadanas demasiado recatadas y con atuendos demasiado cortos. Tras paso por Poniente, Ayuntamiento, San Lorenzo, con manifestación anti-gubernamental incluida y carretera Villaviciosa, la cabalgata hace meta en Las Mestas, con posterior entrega de trofeos y prenda conmemorativa, este año, verde.
   
--””Por Dios...por Dios...que le quiten el megáfono ya...!!””, exhaló Marín, intentando sin éxito silenciar el altavoz, que seguía emitiendo aquel chorro de voz  de forma implacable...eran ya ocho las horas bajo aquel fuego sonoro, y el fluorescente comentarista no daba muestras de cansancio en su perorata...” ...-“donde estáis-cuantos sois-como vais-donde están los coches-aparta Chema, que te atropellamos-Rubén para aquí-qué hacéis-mirar a la derecha-mirar a la izquierda...”...

Enhorabuena a todos, nos vemos en la 20ª edicion de la VCG