jueves, 12 de febrero de 2009

TEMPORAL DE NIEVE EN EL FARIO

Viernes 06-02-09

El viernes sobre las 14:30h llegaba en coche a casa de Manu (Brianso). Después de uniformarnos debidamente (se pronostico nieve a 200 m.) y poner a punto las “monturas”, salimos desde su casa en dirección a Deva. Subimos por el cementerio de Deva hasta los troncos y bajamos en dirección a Rioseco. A medida que avanzábamos por el camino ya se veía que la cantidad de nieve en las zonas altas de los montes de alrededor era importante y que lo ibamos a pasar "de miedo". Después de pasar varios “subeybaja” (que casi todos conocemos) llegamos a la fuente de Rioseco donde nos desviamos a la izquierda comenzando a trepar por las rampas de hormigón, ya cubiertas de nieve, hasta alcanzar el bosque en la parte alta y desviarnos a la derecha para ir a la Peña Cuatro Jueces. Una vez metidos en el bosque el paisaje era de postal, y paramos para hacernos algunas fotos, en esta ocasión no llevamos cámara así que el móvil de Manu nos saco del apuro. En ese momento llegaron dos chavales en su todo-terreno que quedaron un poco sorprendidos al vernos con las bicis tal y como estaba esa zona.Charlamos brevemente con ellos y después de hacernos alguna foto decidieron seguir su camino, aunque nos encontraríamos de nuevo con ellos antes de llegar a la Peña, ya que un árbol les cortaba el paso y tuvieron que dar la vuelta, nosotros con nuestros “vehículos” pudimos pasar sin problemas bajo las ramas del árbol.
Sin mas obstáculos llegamos a la Peña y desde allí, bajo la atenta mirada de dos o tres corzos (o rebecos) cruzamos el prao y nos dirigimos hasta las antenas del Fario, eso si con la bici al hombro o arrastras, ya que la cantidad de nieve en el prao y por el camino hasta las antenas nos hacia imposible mantenernos en la bici y en algunas zonas nos hundíamos hasta la rodilla. La sensación de pisar la nieve virgen y con la ventisca que hacia era alucinante, parecía que estábamos en mitad de Alaska, y solamente estábamos a una hora escasa de Gijón, la verdad es que somos unos privilegiados por vivir donde vivimos.
Por fin alcanzamos las antenas, que apenas eran visibles, cayéndonos una bonita nevada encima y después de dar cuenta de un par de barritas (congeladas :):):)), decidimos bajar por el Fario a toda prisa, ya que perdimos mucho tiempo por la nieve y teníamos la hora pegada al culo (como casi siempre).
Lo de ir de prisa no se nos logro por culpa de la nieve y la cantidad de árboles que había derribados sobre el camino, por lo menos contamos unos 20 hasta llegar al cruce que da a la bajada del deposito, y en algunos había que meterse en el bosque para sortearlos.
Con las manos tiesas, los pies congelados y el resto del cuerpo sin sentido (sobre todo la cabeza, según nuestras muyeres) nos lanzamos por la bajada del deposito para rápidamente alcanzar la Granja y el centro de interpretación del Monte Deva, ya que los minutos de luz se nos estaban agotando. Lo peor fue la bajada de asfalto del cementerio por la cantidad de agua que acumulaba después de derretirse la nieve que había caído anteriormente en esa zona. Nos quedamos empapados de arriba abajo y no paramos de dar pedales para calentarnos hasta llegar a casa de Manu, donde nos despedimos.
Después una buena ducha de agua caliente y un buen cola-cao para entrar en calor, aunque eso si los pies es lo ultimo que te calientan y los dolores después de la ducha son considerables.
Por cierto como nos supo a poco, el sábado tempranin (debido a temas familiares) quedamos para salir de nuevo en busca de más aventuras. Esta vez acompañados por Chema y Emilio partimos en dirección al Picu Sol y San Martín por la senda verde de la Camocha. En esta ocasión lo más relevante fue la lluvia, el granizo, otra vez lluvia y más granizo, y ….. más de lo mismo hasta llegar al Picu, donde ya se pisaba algo de nieve. Una vez arriba el tiempo nos dio un poco de respiro y dejo de llover. Desde allí y por el poco tiempo del que disponíamos Manu y yo decidimos bajar en dirección a Lavandera, aunque Emilio y Chema dudaron en seguir hacia el bosque Muño, pero al final nos acompañaron en la bajada hasta Lavandera. Cerca del Llagar Trabanco, hicimos una breve parada, el tiempo justo para tomar unos bartolos (pastel de hojaldre y almendra) que llevaba yo y unas delicias turcas (una especie de gominolas con azúcar glass) que nos ofreció Chema. Que envidia nos dio Emilio cuando se cambio los guantes por otros secos que se saco de la mochila. Sin perder tiempo continuamos bajamos hacia la Camocha por asfalto, para coger la senda fluvial y llegar hasta el parque de Viesques donde nos separamos de Manu, no sin antes haber probado la dureza de la madera de uno de los puentes que cruzan el rió, y que por cierto con lluvia resbalan peligrosamente (Manu y yo deslizamos el culo por uno de ellos como si estuviéramos haciendo bobsleigh).
Desde allí hasta casa lo más rápido posible para volver a tomar una buena ducha, cola-cao, y blablabla… blablabla…. blablabla.
No me enrollo mas…..
Hasta la próxima.

sábado, 24 de enero de 2009

CRONICA DE LA 1ª RUTA DE PATEO DE BTT PELAYO

HOCES DEL RÍO PINO. PR-AS 31. SABADO 24-01-09

El sábado, después de una noche de perros, amaneció como todos preveíamos, mucho aire, frío, agua y riesgo de vientos huracanados, pero aun así y después de estar dudando seriamente si merecía la pena levantarse, conseguí salir de la cama, y a la hora fijada entraba por el parking del Alimerka detrás del coche de otro intrépido pelayero, Pablo El Gruñón. Nos extraño que no hubiera más gente y estábamos comentando la previsión meteorológica cuando al poco apareció otro valiente, Paulino, que venia totalmente pertrechado para las posibles inclemencias meteorológicas que habían anunciado.
Nos dimos cuenta al poco tiempo que la gente no aparecía y después de esperar unos 15 minutos decidimos llamar a Fran para saber que pasaba. Fran nos confirmo lo que intuíamos, que la ruta se había cancelado y que había mandado un correo por la mañana a primera hora indicándolo.
Después de cambiar algunas impresiones sobre que hacer, la meteorología, etc., Pablo y Paulino tenían ganas de aventura y no estaban dispuestos a irse para casa, yo personalmente ya me retiraba hacia el coche para volver a casa, cuando aparecieron Maria José e Isa que también venían dispuestas a irse de aventura por la montaña, y al poco apareció Juan Blas con las mismas intenciones que el resto de compañeros. Ya éramos un “grupín” y cambie de opinión fácilmente saliendo a por Tamara y Alex que estaban en casa en previsión de si se hacia la ruta o no.
Maria José, Isa, Paulino y Pablo salieron en un coche dirección a Collanzo donde habíamos quedado para tomar un caldo o café y ver como estaba afectando el temporal a la zona. Una vez recogí a Tamara y Alex pasamos a buscar a Juan Blas y nos dirigimos al punto de encuentro. Cogimos la autopista minera y a una velocidad prudente debido al fuerte viento, granizo, lluvia, etc. nos fuimos acercando a dicha localidad. Por el camino los pensamientos eran mas bien negativos de esos de ¿a dónde vamos con este temporal? ¿qué hacemos aquí? ¡qué bien se estaba en casa! etc.
Una vez que pasamos Mieres ya vimos algún pequeño claro en el cielo en dirección al Huerna y el viento parecía que se había calmado bastante, aunque la lluvia era constante. Todavía quedaban esperanzas de pasar un bonito día de monte.
Cuando llegamos a Collanzo enseguida dimos con el resto de compañeros que estaban en un café de la carretera principal que cruza Collanzo, y después de dar cuenta de algún que otro café, cola-cao y demás….calienta estómagos, nos decidimos a ir hasta el Pino y ver el estado de la ruta.
Al llegar al Pino, seguía lloviendo aunque mas débilmente, nos preparamos para la ruta cambiándonos las botas, poniendo chubasqueros, polainas, etc. y comenzamos a patear, siguiendo las indicaciones existentes (PR-AS 31 a acompañado de la típica franja blanca y amarilla) por un camino asfaltado y bastante ancho dejando a nuestra izquierda el río.Al poco llegamos al Molín Peón donde nos desviamos por el camino de la izquierda tal y como indica la señal, pasando por un puente que deja el río a la derecha y comenzando a subir algún que otro repecho seguido de falsos llanos que ya nos obligan a prescindir de alguna que otra prenda de ropa, aunque por momentos seguía lloviendo y nevando débilmente. Comenzamos a coger altura dejando el cauce del río en el fondo del valle y acercándonos a la entrada de las Foces del río Pino. Seguimos el camino sin tomar ningún desvió y pasando por una fuente, dejando atrás unas vistas espectaculares del valle con la nieve en las cumbres y los bosques en la parte baja del valle.
El “grupín” continua a buen ritmo la subida hacia la entrada de la Foz y poco antes de llegar ya pisamos algo de nieve. Atravesamos un puente que nos adentra ya en la misma Foz y empezamos a subir un camino empedrado que va serpenteando y con bastante desnivel hacia las praderías y los collaos que hay al final de la Foz. En el mismo desfiladero las vistas son impresionantes, las paredes de roca caliza son prácticamente verticales y apenas dejan paso al cauce del río, que va con bastante caudal debido a las fuertes nevadas de días atrás.

Una vez finalizado el desfiladero, llegamos a un cruce de caminos conocido como el Posadoriu, donde cabe la posibilidad de ir a la derecha cruzando un pequeño puente en dirección a La Paraya subiendo hacia Peña Redonda y atravesando las Foces del Río Aller, o a la izquierda para seguir la ruta indicada hasta el collao Caniella. En este punto la nieve ya es más abundante y las vistas de los picos y montes que nos rodean son inmejorables. El cielo comienza a estar totalmente cubierto y amenaza con algo de nieve. Así que nos decidimos a seguir la ruta hasta Caniella y continuamos la subida en zigzag hacia unas cabañas para poder refugiarnos de la nevada. Antes de llegar a las cabañas dejamos atrás un cruce que nos permite llegar al pueblo de Cuevas subiendo un pequeño collao, cosa que desestimamos por la cantidad de nieve que se veía en lo alto de dicho collao y por el empeoramiento del tiempo.

Ya en la cabaña dimos cuenta de un pequeño aperitivo a base de barritas, fruta y algún que otro pequeño bocadillo. Aunque Juan Blas no aguantó a llegar a la cabaña para prepararse un buen bocata a base de chorizo y queso.
Después de la nevada que cayó y al atecho de la cabaña se plateo el seguir subiendo o dar la vuelta por donde vinimos, por mayoría se aprueba el seguir subiendo ya que el cielo comienza a mejorar y se prevé algún que otro rayo de sol.
Una vez comenzamos la subida al collao de Caniella, que continúa siendo una pequeña senda en zigzag con bastante desnivel y nieve acumulada, descubrimos un grupo de rebecos en lo alto de uno de los montes que nos rodean, y estuvimos observándonos mutuamente hasta que decidimos avanzar un poco más hacia el collao, en ese momento aparecieron tres corzos (una macho y dos hembras según Pablo) que estaban escondidos bastante cerca de nosotros y que comenzaron a subir hacia la cumbre del pico en busca del resto del grupo.
La nieve acumulada nos dificulta el avance, en ocasiones nos llegaba hasta la rodilla, y viendo que se nos echaba encima la hora de la comida, decidimos dar la vuelta por el mismo camino. Ya con el sol pegándonos de lleno comenzamos el retorno hasta el pueblo no sin antes comentar que lo ideal hubiera sido llevar unos buenos bocatas y haber aprovechado la tarde que nos quedó subiendo hasta el collao.
En el recorrido de vuelta, a la altura de la fuente más o menos, se nos unieron Roberto y Manu, que habían ido de ruta con la bici por la zona de Moreda y viendo que acabaron temprano decidieron ir a nuestro encuentro para comer juntos.
Una vez en los coches, nos acercamos hasta Felechosa para comer en el restaurante Peña Pandos y deleitar nuestros paladares con unos buenos platos de fabada o garbanzos con bacalao de primero y carne guisada o lomo de cerdo al queso de segundo, ah se me olvidaban unas truchas que se zampó Paulino con su jamón acompañándolas. Los postres a base de tartas de queso, de chocolate, natillas y tarta helada, concluyeron la fartura que rematamos con unos cafés e infusiones para suavizar la digestión. El restaurante es de los que te dejan la “perola” en la mesa así que los que quisimos probamos un poco de todo.
Después de vuelta a casa y a descansar para al día siguiente continuar con las andanzas por los montes y montañas asturianas.
Para los que no pudieron, no quisieron o no se atrevieron a ir, que sepan que se perdieron un día inolvidable, con lluvia, agua-nieve, nieve, sol y por supuesto una agradable compañía.

Chao. Nos vemos en la próxima.
Agustín.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Belén de cumbres 2008

De todo, menos buen tiempo


Que nos gusta pasarlo bien, no hace falta decirlo, pero de todas formas lo decimos: nos gusta pasarlo bien.

Este sábado 8 de diciembre amaneció como amaneció. No amenazaba lluvia, sino que llovía, directamente. Y como llevábamos dos años cascando la ruta por culpa del mal tiempo, esta vez nos henchimos de coraje, nos pusimos unas cuantas capas, y bajamos al lugar de reunión, dándole vueltas a la cabeza: ¿habrá bajado alguien más?, ¿seré el único "chiflao"?, ¿por qué los peatones me señalan con el dedo y se ríen?.

Total, que todos los miedos se disiparon cuando empezamos a llegar poco a poco, como con cuentagotas, hasta 14 intrépidos ciclistas, cargados con todo tipo de artículos navideños: turrón, bombones, cascarujas, sidra (achampanada), cava (¿achampanado?), vino... Y como las cosas que abultan también pesan, contamos con la inestimable colaboración de un coche de apoyo, que se hizo cargo del porteo. Entonces apoyo y sus colaboradores partieron para preparar la zona y tener la calefacción preparada para cuando llegásemos. Y bien colocadito el belén, y la libreta de firmas, para que los viandantes y "biciclantes" puedan dejar, como es evidente, su firma.

De la subida poco hay que decir, ya que fue toda hacia arriba, regada con una agradable lluvia de primera categoría, fresca, limpia y sobre todo, húmeda. Pero nada fue capaz de detenernos, ya que dar la vuelta significaba, aparte de una derrota, quedarnos sin guateque campero. Y llegamos entre los aplausos del comité de bienvenida, mientras el tiempo climatológico nos daba una pausa y apagaba la lluvia, para poder brindar y hacernos unas fotos. Vasos (de plástico) en una mano, turrón o mazapán en la otra, los dedos de los pies apretaditos para combatir el frío, la niebla comenzó a envolvernos; acabamos con lo que pudimos con la moderación que nos caracteriza, tomamos de nuevo las monturas, y nos lanzamos cuales centauros de la tormenta al bar mas próximo, donde dimos cuenta de un caldo caliente con el que recuperar la temperatura, interna y externa.

Finalmente la despedida, abrazos afectuosos, alguna que otra lagrimita ¿o era que pingaba el moco por el frío? y cada uno para su casa, que había que coger fuerzas para la cena de esa noche. Pero eso es otra historia de lucha y superación, y no puede ser contada con palabras.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Correr Bici Correr 2008

El sábado…¿por fin hubo Duatlón?

Porque hemos de reconocer que la “fedeeso de duatlon” tiene razón, así tal cual lo digo como suena. El duatlón habitual al “bettetero pelayero” le queda pequeño, le encoge sus atributos en una limitadísima dualidad deportiva.

El correr-bici-correr (cbc) también MBC “Montain Bike Corring” del monte divínico, albergó en si mismo un abanico infinito de posibilidades de expresión, que trataremos de reseñar pero que rebasa con mucho el escuálido dúo de dos que configura un “dúa”.

En un principio fueron las intelecto-detectivas, intentando descifrar el incesante bombardeo “malhiero” a que fue sometido en las semanas anteriores el osado homo cíclido, que por un día atrevíase a pisar barro firme para probar otras forma de movilidad más humanas que las habituales ruedas dentadas de sus extremidades externas. El sagaz deportista entendió el mensaje y presentose en el campo de batalla, sin importarle las bebidas ingeridas la noche anterior, ni tan siquiera lo que pudiera pensar la suegra que deja en cama.

La llamada de la tribu excita sus glándulas y de la cama salta. Es el día de difuntos…las ocasiones se pintan calvas.

Las previsiones meteorológicas más optimistas no se cumplen sólo las que aventuraban tornados aciertas, mecachis.

La salida dase y el aguerrido y todavía seco espécimen corre. Como loco, como poseso. Corre para todas partes, primero “parriba”, luego “pabajo”, “cagüntal” y otra vez “parriba”… y todo eso con el culo respingón por mor de los acolchados culares, con el trasero elevado como pollo descolado.

Y deprisa y empapado se cambia los calzos de colores claros, tan poco habituales en su vestimenta (y que dicho sea de paso, que poco le favorecen en su estirada figura) y comienza la actividad en su medio natural, la bique… pero bici, bici…Buf,…

Quizás no sabías que el slalom mountain bike, se inventó el pasado sábado en los montes de Deva, por banderas agresivos eucaliptos, que te escupen de un lado a otro, boing-boing, por lo que caerse-caerse era imposible, no había sitio.

Aquí hemos. Magullado, dolorido y escaecido el ciclado humanoide explora ente los restos del tornado una señal amarilla que le oriente en su deambular, el viento arrecia, la tormenta no cesa, los plásticos que guían, señalan equívocos caminos, los corredores del norte escogen el sur, los del sur ni saben que escoger.

Con la maquina rodadora acomete pendientes endiabladas, que digo pendientes, escala el Everest, el Dhaulagiri sobre el Cho oyu… y llueve y diluvia y…que no para oye, pero él tampoco.

Solidarios miembros de su misma especie, que no pudieron disfrutar de la locura por lesiones, por inteligencia, porque en casa no le dejan… en los puestos de paso intentan paliar desánimos, carencias, fríos o miseria. Al partir el esforzado de la ruta, el que queda mueve compasivamente la cabeza, mientras piensa “¿pero dónde van estos?”

Por fin ciclar y ciclar, sin tocar el suelo, como volando. Extendiendo los piñones sobre la cadena. Parece que deja de llover, ahora ya solo diluvia. El protagonista mira hacia atrás… nada, mira hacia adelante… la taiga siberiana!!!

Otra vueltecita por si algo no había quedado clarito, y charcos que ya habían sido pisados de nuevo son hollados, y el centímetro de piel sin barro ya ha sido colonizado por el limo y el cieno. Homo Ciclidus bettero pelayero se mueve como pez en el agua.( O sea está hecho un asco)

Y de nuevo a calzar los elásticos calzados, a correr y correr, aunque… ¡las piernas no quieren! Despacio, despacio, primero una la otra después… y poco a poco lo va consiguiendo, lleva tres metros corridos, sólo faltan 1.973 y tres mil toneladas de barro.

¡¡¡META!!!

Besos, saludos, enhorabuenas y abrazos, la carrera ha terminado, la PRUEBA sí pero no la MBC, aquí acabaría cualquiera de esas duatlones normalitas, como del montón. CorrerBiciCorrer, te espera con un (léase en voz alta y todo tal cual) grandisimohijodelamasgrandísimahijadelapeordelasmalaslechesquemamóelmaricon, que es un señor que debía mimar y dar cobijo al peregrino y que no tocó el botoncito del agua cálida. Era toda su responsabilidad anual, su objetivo mensual, la Buena Acción del día, pero el macho cabrío no lo hizo, no toco el botón, palpose…

Aunque es igual, el deportivo y variado atleta, sin importarle el tamaño en quedaron los genitales, acude a sus caladeros habituales y come y bebe, y charla y lleva a sus amigos y familias y come y come bebe come (CBC), y entrega copas sugerentes y camisetas de la eme y le ele y come y come…Al final parece que quedó fabada, eso dicen.

Dado esto atrévome a sugerir a los promotores de tan excelsa actividad que pase a llamarse la ¡dieciochotlón! o la ¡¡diecinuevetlón!! Pero nunca esa ridiculez escasa corta y menguada duatlón
Texto cortesía de Carlos Briansó


Video cortesía de Nami

Estamos enfermos.... esto no es normal.... ¿que nos pasa?.
Ir al monte Deva un día de frio y lluvia para estar dando vueltas a un circuito embarrado no es muy normal, la mayoría de la gente pensaría que es cosa de locos, ¿por qué hacemos lo que hacemos?

porque queremos,
porque nos emociona,
porque necesitamos retos,
por todos los que han estado animando,
por todos los que han estado organizando,
por todos los que han estado participando,
porque estamos un poco locos......

Como consecuencia del mal tiempo el barro hizo mas duro el circuito de BTT, aunque tambien sirvio para reducir notablemente la dificultad de la carrera a pie, ya que hubo que cambiar el trazado original. Ruta dura para todos, cada uno a su ritmo, pero dando lo máximo... En cuanto a la carrera comentar que Guti y Juanin hicieron una vuelta en BTT de mas, claro .... van tan rapido.... La prueba fue ganada por Roberto, como ya ha ido a tantos raids de orientacion no hubo forma de conseguir que se perdiese.... el resto fuimos llegando, con la cara embarrada y la sonrisa de satisfaccion por haber conseguido acabar.

Estamos locos .... pero mas locos aun los que participaron marcando, tomando tiempos, apoyando y dando animos.... muchas gracias a todos, lo vuestro si que tiene merito!!!

A Manu le toca que le lluevan las criticas, ... aqui va la primera.
-Que paren de sacar fabada y carne !!! ya estamos llenos !!!

Ah, se me olvidaba, lo menos importante de todo. La clasificación.


Nombre
T1 P1 T2 P2 T3 P3
1
ROBERTO
23.18 2 52.00 2 91.10 1
2
NAMI
24.00 4 54.00 4 95.25 2
3
SANTIAGO J.
26.50 11 58.30 8 97.10 3
4
MANU PEDAL
24.50 5 57.00 5 97.45 4
5
FRAN
25.10 7 57.25 6 98.20 5
6
MANU BRIANSO
25.00 6 57.43 7 101.30 6
7
AGUSTIN
25.50 8 60.00 9 104.45 7
8
CHENDI
27.00 12 61.00 10 105.15 8
9
ENMA
26.46 10 63.00 11 105.25 9
10
JORGE ALVAREZ
28.22 14 63.00 12 105.25 10
11
MANUEL BARQUIN
28.00 13 65.00 13 112.40 11
12
JOAQUIN
34.00 19 67.30 14 116.15 12
13
GUTI
23.00 1 48.50 1 118.15 13
14
ALBERTO
33.01 17 71.38 15 120.45 14
15
JUANJO
32.56 16 73.20 16 124.10 15
16
JUANIN CASTRO
23.48 3 52.03 3 126.25 16
17
ANGEL ZARATE
29.25 15 77.00 17 130.15 17
18
CARLOS BRIANSO
44.40 20 RETIRADO

18
18
RUBEN EPIC
26.40 9 RETIRADO

18
18
JAUNJO LISTE
44.40 21 RETIRADO

18
18
VICENTE
33.20 18 RETIRADO

18
18
FELIX


NO PRESENTADO


18
18
ORDAS


NO PRESENTADO

18
18
MªJOSE


CLASIFICACION DE HONOR


18
18
DIEGO


CLASIFICACION DE HONOR


18

miércoles, 30 de julio de 2008

II Vuelta a las Bodegas (Benazolve 2008)

BENAZOLVE PRESS

Últimas noticias DESCUBRIMIENTO DEL COMPORTAMIENTO LUDICO SEXUAL DE UNA RARA ESPECIE

Se ha descubierto un complejo mecanismo en la excitación sexual del homo ciclus. var Pelayus betetero muy similar en el resto de los homínidos pero que se manifiesta en una única jornada lo que al resto de los citados simios se produce en toda su vida sexual activa (bien pudiera ser pasiva).

El mencionado homo ciclus var Pelayus betetero a partir de ahora y para abreviar HC pb, tiene una curiosa cita anual en tierras del norte meseteño, concretamente julio y Benazolve. Allí y en parejas, de uno en uno y hasta incluso en tríos, van acercándose a primeras horas matinales a las pradera escogidas, De manera casi ritual, parsimoniosa, el macho ciclus var Pelayus betetero, engalana su cuerpo con brillantes colorines para atraer las posibles (a veces, casi siempre imposibles) hembras, de su variedad, de su especie o de lo que sea. Ante la atónita mirada de sus congéneres monta, lubrica y exhibe su aparato de placer. Lo acaricia con dulzura, el resto de la manada se acerca y atusa, compara, envidia “la mía lo tiene doble” “la mía rígida hasta la bola “…” la mía la traigo de lejos”… Con estos, sus cantos, emprende la marcha contando anécdotas, de sus últimas batallas sexuales. Son los años de la juventud en otras especias no bicicladas, Los días de me como una y cuento veinte….

Empiezan las primeras batallas, el masculino rodado acomete sin esfuerzo todos los montes de Venus que se le pongan por delante, (o por detrás) aprieta los machos y da ese último golpe de riñón que le afamó tanto en el cercano pretérito. Pasan los kilómetros, para otras especies serían años, las oportunidades escasean y nuestro masculino pedaleante aprovecha con pericia del que sabe, las oportunidades que se le ofrecen, ya no son las jóvenes rampas, salvajes ávidas de energía con rutilantes cigüeñas que se extasían sólo con mirarlos, las largas rectas precisan del saber engranar los piñones a las catalinas o como se llamen), se disfruta de cada roce, tal vez sea el último. Ruedan las carreteras y rueda la vida, oportunidades se tiene de probar con ovejas, rizositas, calientes… pero el joven betetero, opta por darles la espalda, previamente tomaron el móvil, del bucólico pastorcillo, que nunca se sabe. A lo largo del camino, como en la vida le sucede a todo bípedo no rodador, hay que utilizar a libre albedrío, y propio instinto, el brazo, la mano salvadora, y en un sube y baja rítmico, pero no revuelto lograr a propio antojo la presión adecuada para liberar tensiones tan molestas en el apoyar del estrecho sillín. Los congéneres esperan, e incluso alguno echa una mano, es tan gratificante estar acompañado.

Rodando rodando la energía se va agotando, Un exquisito piscolabis en Valencia reanima fuerzas, y se aprovecha para comentar la jugada: “Yo tres en sin sacarla” “Todavía no puse el piñón a funcionar, que ya verás” “Las gomas nuevas que tengo miedo a dejar huella”. Momentos de palabrería y de intentar subir a lo más alto en un orgasmo corto pero intenso, unos no llegan, otros se pasan. Se rula, se rula mucho, el paisano ya no es paisano, y si algo quiere, fácil no lo tiene, ellas no se lo dan, son las horas del sol en lo más alto, el páramo en su esplendor, miles de metros se extienden en derredor. Sangre sudor y polvo, el bettero cabalga.

Pero de polvo, lo que se dice polvo, nada. Son los años duros, difícil el ligar, difícil el pillar… Un último consuelo la meta está cerca y como cisne que conoce su fin, el Homo ciclus var Pelayus betetero, retoma aire y da su sprint final. Su vida sexual no ha terminado, (del todo) se convierte en ser acuático y se luce ante alevines femeninos de las tierras leonesas, se chisca, se moja, abate sus extremidades, bucea, se confunde con vulgares anátidas, pero no fallece, su miembro reproductor aún late en la baca del coche, lo palpa, lo tranquiliza, duda en encabritarse sobre su lomo… pero prefiere retirarse a los cuarteles de invierno y cuan horda de coléricos celtas, se introduce en las guaridas a dar buena cuenta de las cazas abatidas y narrar a los suyos las lides, las batallas, Porque el homo ciclus var Pelayus betetero, ante todo come, ante todos bebe, y ante todas se rinde.

En BENAPOLVEZ julio 2007

Her manu