domingo, 12 de septiembre de 2010

XXI CRUZADA CORDILLERA CANTÁBRICA, LA HISTORIA

“¡¡¡ME TIRA DE LOS FONDILLOS!!”…exclamó el cardenal Peinador, mirando contrariado a su alfayate personal, mientras este intentaba abarcar con el fajín púrpura el prominente abdomen de su excelencia…. ¡¡¡EL FAJÍN DEBE SER AZUL, NO ROSA…!!!
En un sillón apartado, mientras tanto, el pater R. Patricio Calvón, asistente de su señoría, también entrado en carnes y de rala y canosa barba, revisaba cuidadosamente los documentos de un cartapacio. Sobre la mesa, dispuesta en un lateral de la estancia, unas cuantas bandejas mostraban algunas migajas, restos del almuerzo que los dos prebostes habían consumido hacia pocos minutos, un pichel con algo de vino y dos vasos completaban el bodegón. El cardenal giró hacia su asistente, haciendo trastabillear al sastre…
-“¿Hermano Patricio, hemos tenido noticias ya de la Cruzada?”
-“En eso estamos, eminencia, he mandado recado de traer al informante a nuestra presencia, y no creo que tarde mucho…”
Justo en ese momento, unos discretos golpes sobre la puerta delataron la presencia de dos alguaciles que sujetaban a un joven soldado. Este, que a duras penas se sostenía, aparecía exhausto y demacrado, con el jubón lleno de cortes y desgarros, con arañazos y magullones por la piel, siendo la viva imagen de la derrota. Los dos religiosos contemplaron el estado del infeliz, y dejaron que se recuperara mientras reclamaban a un sirviente allí dispuesto una nueva jarra de vino.
En cuanto el infante recuperó el aliento, los alguaciles lo sentaron en un escaño, retirándose a continuación.
-"¿Cuál es vuestro nombre, hijo?" Inquirió el alto clérigo.
-“Rubén Recto por los Aires de Castilla, su eminencia”. Contestó el joven, con la voz tomada
-“Bien, os hemos hecho traer para que tengáis a bien el relatarnos algunos aspectos de la Cruzada que no nos han quedado muy claros. Atento a vuestras palabras, el padre Calvón tomará buena nota de las mismas. Ahora, contarnos…contarnos…” animó el prelado mientras el otro religioso mojaba una pluma de pato en el tintero, a la vez que se servía una copa del vino recién llegado….
-“Una encerrona eminencia, una encerrona…eso es lo que fue…”respondió el barbado mancebo, escondiendo su pelada cabeza entre las manos, mientras un sollozo ascendía por su garganta…¡¡¡aaayyyyy…!!!!
-“Tranquilo hijo…tranquilo…seguir hablando…”
-“Pues bien, como vos sabréis, la cruzada rondaría tierras castellanas, tomando como base de las operaciones la villa de Lillo. A este lugar llegamos el viernes mismo, la mayor parte de nuestros caballeros, aunque algunos se incorporarían al día siguiente. Así, los capitanes Echevarría y Don Felix, junto al teniente Moris de La Pola y los soldados Blas, Trapote, Mulero, Guardado, Margarido, De la Mancha y un servidor nos reunimos en la posada para pasar la noche.”
Al oír los primeros nombres, no pasó desapercibida para el joven soldado la mirada cruzada entre el cardenal y su secretario… ¿qué significarían esos gestos…???
-“Pasamos la noche en calma, si bien algunos no conciliamos el sueño debido a los ruidos digestivos de nuestros compañeros de habitación... -"Ya, ya…nos han informado de que la cena en la posada fue copiosa y contundente…¿no fue así? ..."
El joven paje estaba sorprendido ¿cómo podría saber tanto el cardenal…quién le habría informado?…, resolvió seguir, evitando los detalles escabrosos…
-“El sábado amaneció fresco y diáfano, el sol iluminaba de refilón las montañas que nos acompañarían en nuestra cruzada y el olor a trigo fresco animaba nuestros sentidos. Esa mañana se incorporaron al destacamento los Srs Juan Doscastaños, Jorge Álvarez, Rendueles y De la Vega, entre otros. Partimos de la zona conocida como La Raya y después de cabalgar por las cercanías del Lago Ausente, dimos en llegar a la laguna de Isoba, junto al pueblo de igual nombre. En esta zona, las primeras escaramuzas tuvieron lugar, para desgracia del teniente Morís, ya que, después de sufrir en su montura las durezas del camino, la mala noche o los excesos de la semana anterior, estando de permiso, ocasionaron que padeciera una feroz flojera intestinal, sendde tal forma que ni el ganado de la zona osaba acercarse a sus dominios. Ni siquiera con la ayuda de don Briansó se logró contener las ansias abonadoras del pobre teniente. Visto el estado del mismo, en una dura decisión, se resolvió abandonarlo en el monte. Por suerte para él, a los pocas leguas, cuando desfallecido arrastraba sus huesos por la zona de Pinzón, fue recogido por el castizo don Antonio, del Tercio Madrileño, que lo devolvería sano y salvo a los Cuarteles de Lillo, previo paso por la villa de Bezanes, donde ambos pudieron disfrutar de las delicias locales…
A la par, el resto de las fuerzas ascendían una durísima y pedregosa rampa, alternada con send
eros acotollados que rascaban nuestras calzas y piernas.”
El ruido del caldo vertiéndose sobre un vaso distrajo al bisoño soldado, que vio como el amanuense Calvón llenaba su copa de nuevo…
-“Al final de esta etapa, la vanguardia de las tropas reposaba ya en inicio del camino de Wamba, en la espera de los soldados Trapote, Blas y yo mismo, que a la sazón, estábamos ayudando al primero de los citados a herrar de nuevo su yegua prestada, algo vieja ya, la cual adolecía un poco de ambos cuartos.”
El joven militar, tomó aliento y se dispuso a seguir, En este momento, la locución fue interrumpida por la entrada en la sala del capitán de La Guardia, que, cruzando raudo la habitación acercose al cardenal y con voz queda susurró algo en su oído. El infante, no pudo por menos que escuchar retazos de la conversación….
…-… ¿Y decís que no han hablado todavía…?
-“No Eminencia, niegan haber desertado y mucho menos huido de la Cruzada, aunque mis hombres los atraparon lejos de sus tropas, creemos que son oficiales…”
-“¿Sabemos ya sus nombres?”
-“Tampoco los dicen, es más, uno de ellos sostiene que no se acuerda, creemos que este individuo puede ser un poco morisco por la perilla que ostenta…pero les queda poco de aguante…el tercero, de poco pelo, bien podría ser espía de los infieles”
-“Bien…bien, continuad vuestro trabajo hasta aclarar la filiación de los reos…y avisarme de cualquier cambio”
El bisoño recluta no pudo por menos que preguntarse quienes serían aquellos infelices… ¿pertenecerían, quizás, a ellos, los gritos y gemidos, acompañados del restallar seco y duro del látigo, que había escuchado durante su camino…??? , resolvió continuar…
-“Desde equí, una vez reagrupados, la feroz subida hacia las alturas de Collada Acebal ocasionaría no pocos desmayos, toda vez que el sol caía con especial dureza sobre aquellos caminos, sin compasión alguna hacia los jinetes.”
-“Tras descender por unos pérfidas y empinadas trochas, que ocasionarían alguna que otra costalada, como la sufrida por una doncella Lusitana, ya hollaríamos tierras conocidas: la majada de Mericuerna y posteriormente, el descenso a la Vega de Brañagallones, de donde, tras saludar al real posadero
Don Cesar, que nos animó con toda clase de epítetos, dimos bien en continuar la fuerte bajada al pueblo de Bezanes, adelantando a calesas que por allí molestaban. Ya en el fondo del valle, tras unos momentos de confraternización en la tasca local y un descanso en la pradería, unos carruajes nos trasladaron a hombres y monturas de nuevo a las posadas donde disfrutar del merecido descanso”.
-“¿Llegaron todos los efectivos a esta aldea de Bezanes…?...
intervino con oculta intención el supremo.
¿cómo contestar a esta pregunta?, el sudor brotaba de las manos del recluta como si tuviera un caño entre ellas…
“…---…eeehhh, no , monseñor, como ya he relatado, el Sr. Morís tuvo que ser retirado de la campaña por su frágil estado de salud…”
-“¿alguien mas?,...recordar que estáis en presencia de un representante eclesiástico…"
(el novato sentía como la humedad dentro de sus calzones iba en aumento…)
“…-…bueeno, puede que Don Blas Cuernavaca tu-tu-tuviera que retirarse también, por las fiebres contraídas en su viaje al Nuevo Mundo, pero no recuerdo a nadie más...su ilustrísima…” De nuevo la intrusión del capitán de las mazmorras rompió el silencio que se ceñía sobre el infeliz. “…-…Eminencia, creemos que uno de ellos es oficial…”
“…-… ¿ha confesado su filiación ya…???”
-"No, pero sus ropas y fisonomía así lo parecen demostrar, el tono de su piel, rosada y lampiña no es el de un simple soldado, además su prosa es envolvente y mareante, a uno de mis oficiales le ha vendido una bacinilla usada…"
“---No me molestéis con detalles, seguir con los azotes, quiero saberlo todo de esos desertores…”
-“Hermano Calvón… ¿estáis tomando nota de todo…???”
El aludido asintió, levantando los ojos enrojecidos, a la vez que mojaba la pluma de oca en el vaso de vino…
-“Continuar hijo, estabais ya llegando al lugar de acuartelamiento, en Puebla de Lillo, ¿no es así...?”
-“Si, Padre, una vez nos aseamos y reunimos con el resto del tercio, acudimos a cenar, las deliciosas viandas que, como la noche anterior, nos habían preparado las cocineras de la posada. Allí, entre vaso y tenedor, comentamos los acaeceres de la jornada y nos deseamos lo mejor para la siguiente que sería, si cabe, mas dura y exigente para nuestras monturas. Al término de la cena unos pocos caballeros disfrutaron de la noche y de las bebidas de una cantina cercana, retirándose a sus aposentos un poco más tarde que el resto. Hacia algo de viento aquella noche, lo que alejaba los efluvios estomacales de algún barbado caballero.”
Un ruido sobresaltó al joven en ese instante, el escriba acababa de derramar parte del morapio sobre los escritos, y echaba polvos secantes sobre ellos, mientras hipaba finamente.
-“El amanecer del domingo fue fresco pero de cielos claros. Una vez avituallados y pertrechados, nos dirigimos al lugar de reunión de las tropas, la Plaza Mayor, de donde partimos al poco. Para esta jornada contábamos con los refuerzos de Don Ángel Víctor, recién sanado de unas fiebres etílicas. Partimos con rumbo Sur hacia el pueblo de Redipollos, por caminos en buen estado y, a continuación, ya ascendiendo, no dirigimos hacia el urbe de Solle… El terreno asemejaba un desierto tunecino, las polvaredas que levantaban nuestras monturas, hacia que tragáramos polvo en vez de aire. El calor era, ya en aquellas primeras horas, extremo en demasía. En vanguardia trotaban los caballeros De la Vega y Rendueles, acompañados del Sr. Mulero y Jorge, por detrás sufríamos de nuevo la baja de Morís de la Pola, nuevamente aquejado de flaquezas estomacales, y en la zona conocida como Prao El Molino, la del cabo Trapote y el soldado Blas, por desfallecimiento de sus monturas."
“-Una lástima que tan renombrados caballeros abandonarán la expedición…tomad buena nota de ello hermano”… dictó Peinador mientras el escriba intentaba, sin éxito y con la lengua por fuera de la boca, escribir en la manga de su sotana…
-"Endesde aquí se iniciaba el ascenso del valle Bustil, señor, tal era su dureza que la mayor parte de los jinetes hicieron la legua y media que duraba, a pie, arrastrando a duras penas sus corceles. Ni el riachuelo que corría a la vera de la senda, ni los pocos árboles que regalaban su sombra, eran suficientes para paliar el esfuerzo a que se sometieron los soldados. Alcanzada la cumbre de aquella serranía, habitada por una manada de hermosos equinos, el camino seguía por senderos de afiladas piedras. En una de estas hallamos al trabado hidalgo Don Morcín de la Mina, que amablemente nos indicó otro camino a seguir, en vez del habitual, ya muy deteriorado. Esta nueva senda, toda ella en descenso, se antojó muy complicada por las grandes piedras y charqueras que la habitaban."
El ruido de una jarra golpeando el suelo sobresalto al jovén, que con el rabillo del ojo vislumbró al pasante secando la mesa con el hábito empapado…
-“Al término de la misma,y tras el paso de un arroyo, nos reunimos con algunos compañeros de cruzada: el zapador Angel Victor, doliente de un hombre desencajado, y el matritense Don José María, extrañado de nuestra aparición. Poco antes yo mismo había sufrido en mis carnes la rudeza del camino, cuando a galope tendido, mi montura topo con un alambre allí mal puesto, yendo a dar con mis tristes huesos en suelo, mientras que mi jaca volaba por los aires…todavía me duele aquí…!AY!".
-" A partir de aquí, caminos ya más fáciles y entre pinedos, nos devolverían a la seguridad de nuestro cuartel, donde poder reposar y asearnos convenientemente. Una vez reunidos con nuestros hermanos de campaña, fuimos obsequiados con una comida de hermandad que degustamos con fruición, tal era nuestra necesidad, y con la entrega de unos presentes, dimos por buena la finalización de esta dura y calurosa cruzada”finalizó, exhausto el bisoño mozo…
-“ Bien soldado Rectos, vuestra declaración de los hechos coincide más o menos con lo ya sabido por esta sala. Podéis retiraros, y espero veros de nuevo, con el uniforme reglamentario, por supuesto, no con estos trapos que ahora lucís…,Volver a vuestras obligaciones castrenses.”
El quinto hizo lo propio, no sin antes observar como el secretario resbalaba por la silla hasta desaparecer debajo de la mesa, roncando estrepitosamente, y llevádose en su caida toda la vajilla......
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...frío y humedad acompañaban al cardenal en su descenso hacia las mazmorras; las escaleras, sucias y gastadas, traían a este, recuerdos de sus tiempos de inquisidor. Precedido por el Alguacil Mayor, y mientras este agitaba continuamente la antorcha para mantener a distancia a las ratas que pululaban por los pasillos, el prelado recordaba las palabras de este hacia poco: -"Han confesado, eminencia, ya sabemos sus nombres…” El alguacil abrió la gruesa puerta de roble tachonada de clavos y con la antorcha aún en alto, descubrió los tres cautivos al alto dignatario…
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jueves, 8 de julio de 2010

VUELTA AL CONCEJO 2010, la XVII

Una Vuelta pasada por agua

LLOVIZNA: “Lluvia menuda que cae blandamente”...

. ..También conocida por estos predios como Orbayo, Calabobos, Sirimiri, a veces convertida en Orpín (mas suave que el Orbayo), y mas lejos llamada como Chuvinela, aguanina, albaina o aguarradilla. Pues este elenco de acepciones denominan con diáfana claridad el fenómeno que sufrimos este sábado 3 de Julio, Santo Tomás, para más señas. Y lo de sufrir se extiende a la arenilla que a base de pedalear, acabó salpicando todas nuestra partes visibles e invisibles...puagh..., y puagh…

En fin, difícil tarea la de cronicar y relatar el desenlace de la XVII Vuelta al Concejo de Gijón, en la que participaron por encima de las 280 almas, entre ciclistas, Cruz Roja, fuerzas del orden, de Protección Civil, del Patronato y voluntarios en general. Ante todo, sirvan estas humildes letras como reconocimiento y gratitud para todos los que antes de la ruta dedicaron jornadas de cierto clima incierto a descubrir, investigar, planificar tiempos y avituallamientos, y a desbrozar caminos de pérfidas ortigas y garrapatosos helechos; y que, durante el mismo, guiaron, marcaron cruces, socorrieron, alimentaron, fotografiaron, remolcaron y en general cuidaron de los jinetes y de sus monturas. Y…y…y…no debemos olvidar a los esforzados de la ruta, que aún con la que caía, hicieron que este sábado se convirtiera en una fiesta de la bicicleta de montaña, a pesar del barrillo, y del agua….y del fresco, que no frío...

Pero bueno, entremos en asunto…La expedición comenzó puntualmente a eso de las 09:00 de una mañana encainada y acuosa,…El sempiterno Echevarría, ayudado del Concejal de Deportes Sr. José Ramón, cortó la cinta...chast...chast...y los valientes emprendieron la ruta, El recorrido previsto ascendía hacia el camping de Deva por carretera general. Con el fin de evitar atascos en la senda, ordenose a las unidades de cabeza que imprimieran un ritmo vivo hasta la llegada a la tierra, y tan en serio se lo tomó Paulino, que si no lo pilla Juan Blas, casi corona en solitario...casi... Ya en la temida rampa del camping, la cabeza de la soldada apretó los calzones y los primeros sudores resbalaron sobre la piel, confundiéndose con la blanda llovizna que caía. Fue la última vez que vimos a Juanín y a su sombra, gentes del lugar nos confirmarían luego que sí, que iba en cabeza... Ya a un ritmo ligero unos y cansino otros, siempre bajo el suave murmullo del Sirimiri que nos empapaba, ganose La Olla y nos encaminamos hacia las vueltas y revueltas que conducen a la Necrópolis de Deva, invisible entre la niebla, cual faro escondido. Justo antes de la subida, y para desconsuelo personal, mi cadena hizo mutis por el foro y obligome con ello a una temporal ausencia, así que hasta mi vuelta, cedo la palabra al corresponsal destacado Trapote Express. –“Pablo, la palabra es tuya…templanza…”
.-“¡¡¡CAGOENTOOOO!!!”...otro pinchado, y otro con la cadena rota...y aquel de allá, que se me cae por la trialera...¡¡A ESTE PASO NO LLEGAMOS...¡A VER;...QUITAENMEDIO!! NO ME .....AS..!!!....(Pablo, que estás en directo,…moderación...), - Ah, ya...vale...bueno, pues en La Arquera, visto el estado de los corredores, desviamos a los co...digo a la columna trasera por el hormigón, a fin de aliviar la trialera, que parecía aquello El Corte Inglés; curva derecha , curva izquierda y hacia la rampa del Rancho, ¡¡¡APARTAHOMMMBRE!!!... (...Paablo...), aquello parecía un desguace de bicicletas. Se acaba el hormigón, seguimos por la senda, que está resbaladiza a más no poder, y llegamos a la pradería, allí arriba nos encontramos a Luis Madrazo, que tenía calados hasta los rizos, ocupado en solventar otra avería en otra bicicleta, de paso cerrará las portillas. Por cierto, que cruzar la pradería era como ir por un estanque, que mojadura...A partir de aquí, hay pocos ascensos, el ritmo es bastante ágil, -“¡¡¡PERO ANDE VASSS...!!!”... -Vamos cerrando Moya y yo, acompañados de Guti y Manu, que retiran cintas mientras nosotros retiramos cambios.

En llegando a Paraguezos, importante nudo betetario y organizativo, que solo faltaba la alcaldesa, se divide al pelotón... los madrugadores para arriba, a sudar el Gavio y los remolones para abajo hacia la Collada. Nosotros, al llegar en cola, no subimos al Gavio y tiramos de frente, delante van Madrazo y Gómez, con su africana Twin. Al llegar a las riegas, Luis se agacha para comprobar el estado del terreno, con la moto puesta, mientras que Gómez la deja aparcada en la misma riega, sin caballete....dos paisanos hubo falta para sacarla de allí... También había varios ciclistas en apuros...¡¡¡VAMOOOSH!!...¡¡OS VOY A CRUJIR A TODOOOSSH…!!!

Ya sigo yo Pablo, grrracias...pásate por el finiquito luego…; Como veis, a estas alturas, el orbayo incesante y el lodillo saltarín, ocasionaba no pocas averías mecánicas, amén de un estado permanente de humedad. Por la Iglesia de La Collada apareció en segundo lugar Ordás, atascado en la subida al Gavio, al disponer sólo del plato grande. Dicha cuestión fue hábilmente solventada por la dispuesta doncella Úrsula que atendió las quejas del negado agente, y a continuación, las del resto de participantes… En la zona ya estaban el eficaz equipo de avitualladores Viviana-Rubén, acompañados por el biónico Barredo, que voceaba en dirección al monte, espantando al ganado de la zona. A los pocos minutos llegaba el grupo líder, encabezado entre otros por el frígido Briansó que no dudó vestirse un sayo anti-agua de confección propia.Un breve descanso de media hora fue necesario para que todo el pelotón se juntara de nuevo, dándose algo de calor humano, a la vez que degustaba el calórico desayuno.... ¡!NOS VAMOS EN CINCO MINUTOS!... Tronó una voz…y nos pusimos en marcha en dirección a Muño, siempre arrullados por el suave murmullo de la chuvinela. Y de nuevo los cancerberos de cierre Moya-Trapote pusieron en práctica sus habilidades mecánicas; patillas, eslabones, zapatillas, calas, cubiertas, cámaras pasaron por sus manos en un, a veces vano, intento de reparación. Seguía pertinaz el calabobos, y las emisoras sucumbían una tras otra, con lo que el silencio se extendía sobre las trochas, solo roto por los gemidos en las cuestas y el rechinar de las cadenas. Por aquí se incrementó el ritmo de deserciones, algunas notables: Jose el profe y Gelu, por chivar dos, decidieron ir a secarse a casa. El ascenso al Bosque se antojó duro, y a veces imposible, las últimas riadas habían dejado algunas pistas en un estado ruinoso, y el tirar de la bicicleta fue la tónica habitual durante la subida. Una vez en el alto, el bosque de Muño no defraudó a nadie: rápido, peligroso, de contornos arbóreos difuminados por la niebla, con siniestros palos a la altura de los desviadores supervivientes; de escorados y profundos regueros, sonorizado por los chirridos de los frenos…su descenso no dejó a nadie indemne y a la postre, provocaba algunos pescozones entre la soldadesca, sin mayores consecuencias…un placer...el placer es mio.... La rápida pendiente terminaría en una triste riega, que nos llevaría, hectómetros por medio, al cruce de la Madera, para entrar en La Calabaza y llegarnos hasta Vare. Poco hay de aquí que contar, zona asfaltada hasta la desviación a los depósitos, y justo antes de estos, una curva cerrada y oculta, llena de grijo, que haría las delicias de los veloces. La eterna pregunta de ¿Cuánto falta para la comida...? llegaría a 5 minutos para la pitanza. El tiempo nos dio un respiro e incluso el astro Rey quiso horadar las nubes en un fugaz intento, pero muy fugaz… al poco, volvió la bruma, el aguanina, la brisa y la sensación de ser un hombre-rana, de lo encharcados que íbamos, pero poco nos importaba ya, estábamos comiendo… En la zona de aprovisionamiento, unos se refugiaban en los soportales de la capilla, como el inefable Fermín, que no pierde comba allá donde se encuentre, y otros invadían un hórreo cercano, bajo las recelosas miradas de la dueña, que veía peligrar sus tendales ante aquellos embarrados excursionistas. Poco después de llegar el grupo cerrajero, de nuevo tronó el altavoz y las huestes se pusieron en marcha…en cuatro pedaladas nos encontramos en La Florida, desde donde partían unas cortas pero duras rampas, que a mas de uno hicieron recordar la empanada que no tenía que haber repetido...por allí también hubo problemas, la cadena de Ángel Victor, la rueda de Juan Blas...etc...

Unos tramos de enlace carretera- pista por la zona de Peñaferruz nos llevaron al descenso mas comprometido de la jornada, la bajada de la cantera, ancha, veloz, y con la gravilla empapada, propiciaría los percances mas serios: un par de reclutas que salieron de los zarzales de la zona, con arañazos varios y el susto en el cuerpo, y la zambullida de otro infortunado, que, cegado por el agua, no vio donde se metía, asunto solucionado con unos pocos puntos en el codo, y la pronta retirada del dolido corredor. Mención especial hay que hacer a Jorge, cuyas bajadas meten más miedo a los demás que a él mismo…(-Pa haberse matao...) -Al poco llegamos a la general, que atravesamos para ascender hacia el torrexon de San Pedro, alternamos hormigón con tierra con piedras, y nos lanzamos raudos hacia la embalsada de San Andrés para hacer un breve receso en la posada Romari (km 55…buff…), a fin de tomar unas infusiones que facilitaran la digestión un poco. . Degustando estábamos de los placeres de la fonda cuando los comandantes dieron la voz de alarma y tuvimos que acometer de nuevo el asedio de la ruta. Las temibles rampas del Monte Areo se intuían, y los oficiales tomaron posiciones para rechazar a los posibles desertores, que haber húbolos que lo intentaron, y no diré nombres, que nos conocemos todos… Iniciado el ataque, las cosas se pusieron serias...no pocos buscaron, inútilmente, piñones de repuesto en las mochilas…los cascos de las monturas resbalaban, los jinetes gemían, algunos empujaban, otros retrocedían (para tomar carrerilla)…todos sufrían…poco a poco, con titánicos esfuerzos, se vencieron los taludes. En uno de estos, el siempre preparado Tino, tuvo a bien celebrar un pequeño concilio alrededor de su montura, y allí nos fuimos congregando hasta 10 Pelayos, de paso, le cambiamos la patilla rota (que no tenía, tuvo que dársela Manu Barquín), y gracias a la pericia y la comprensión de todos, el citado pudo continuar la ruta, no sin antes recibir algunos improperios por el estado de su montura (rompe en todas las salidas...). Ya todos en alegre grupo dicharachero , remontábamos las últimas rampas del monte cuando a la salida de una curva, apareció el Frontera del comandante Nacho, que venía a buscarnos,, y a un servidor casi se lo lleva puesto en el capo...Solo nos quedaba el reagrupamiento en Monteana, de donde partimos, escoltados por la Municipalidad, A partir de aquí, terreno conquistado, la fuerza expedicionaria en pleno, iba a ser recibida con honores y vitores allí donde pasara…la Calzada, Fomento, El Náutico, el Muro, serían testigos del paso del reducido y empapado pelotón.


Una vez en Las Mestas, con el protocolo habitual, se repartieron las elegantes camisetas, que algunos utilizaron para secarse un poco y entre chascarrillos, comentarios, despedidas y buenos deseos, diose por finalizada la ruta.Que no la fiesta, que continuó para algunos con el partido España-Paraguay y la cena consiguiente en un restaurante de la localidad, amenizada por la música y los juegos de salón amañados. Posteriormente algunas unidades golfas del grupo fueron vistas en locales poco recomendables hasta altas horas de la madrugada.


En resumen, un día perfecto...”...¡¡¡AAAtttchussss!!!!....”

Postdata: ¿A vosotros también os chirría la lavadora...???

viernes, 4 de junio de 2010

GIJÓN - COVADONGA 2010

¡¡EGO NON TE ABSOLVO...!!
Los pasos resonaron como bofetadas en rostro ajeno. El delgado fraile, con gesto apresurado y capuz al viento avanzaba a través de la neblina que los incensarios esparcían por la capilla. Justo delante del altar, el Padre Prior levantó sus ojos del misal que estaba leyendo y aguardó en silencio, a la vez que cerraba el Santo libro. Al poco, las pisadas se detuvieron, justo a su espalda...–“Hermano Patricio”..., susurró una voz. El abad y Gran Maestre Inquisidor se giró lentamente y alzó sus duros ojos sobre el novicio que lo importunaba. Lo conocía bien, había ingresado en la orden hacía poco, joven, de familia adinerada venida a menos, había escogido la carrera monacal a causa de sus devaneos con las doncellas-“¿A que vienen estas prisas Fray Rendueles? ...¿Otra vez pensamientos impuros?..., indagó con su suave pero firme voz.... –“No, Fray Patricio”, contestó el avergonzado fraile., -“ ¡La Comitiva está aquí!”. Al oír eso, el abad se levantó persignándose, …-¿Han llegado todos?, ...-“No, pero casi en su totalidad”. –“Bien, hacer pasar a su representante, deseo hablar con él”. El joven monje inclinó la cabeza, hábilmente tonsurada en la coronilla y, girándose, echó a correr por el pasillo, tropezando con su hábito. En la espera, el Abad recordó que hacía ya un año, que no sabía nada de aquellos monjes guerreros que todos los años, por el mes de Junio, venían en peregrinación a la Abadía, a purgar sus muchos pecados; a su frente solía estar el beato Echevarría, pero ante su sorpresa, no era este el que en aquel mismo momento se presentó ante él, sino el rudo y hosco capellán de la orden, el Padre Blas…un viejo conocido del abate. -“Es grata tu presencia en esta casa, hermano, pero ¿no te acompaña Echevarria?”, -“No, eminencia, desgraciadamente sufrió una recaída de su reuma, y no pudo acompañarnos en el último trecho de la ruta”. –“Cuanto lo siento, la edad no perdona a algunos, pero venid, venid y contarme cómo ha sido esta vuestra peregrinación…” El hermano Blas tomó asiento al lado del Abad, y con cierto recelo, empezó a desgranar sus recuerdos.
-“Todo comenzó un día como hoy por la mañana, con el sol intentando atravesar las pocas nubes que cubrían el cielo. Para esta ocasión, la Hermandad contaba con 63 integrantes, entre peregrinos consagrados, de las hermandades Pelayenses y Asturcones, y otros laicos acompañantes. Por parte de los capitalinos, ostentaba su cetro el diacono De la Vega, mientras que Fray Echevarria comandaba a los frailes de la costa. La peregrinación comenzó en sí muy bien, con todos los hermanos agrupados, pero ya a los pocos kilómetros, la desgracia comenzó a cebarse en uno de los nuestros, el hermano Senio, que veía su moral desquiciada por el estado de su sandalia delantera. -“Humm, lamento oír eso, ¿tuvo arreglo la cuestión? - Preguntó Fray Patricio, mientras enarcaba una blanca ceja…–“Si, aunque solo iba a ser el comienzo de sus desdichas". Sin mas, una vez solucionado el percance, la comitiva continuó camino por los Altos de La Olla y La Cruz, donde se hizo un breve alto en el camino, aprovechado para despedir a los monjes de clausura que hasta allí nos habían acompañado”. –“¿Los conocíamos, acaso?”, -“Si Fray Patricio, eran los hermanos Agustín, Joaquín, Mulero y Don Eusebio, los cuales eran reclamados por obligaciones superiores”. –“Cierto, cierto, siempre dedicados a sus feligresas, hombres de pro...”, comentó el fraile, a la vez que guardaba un pequeño látigo en su hábito. –Una vez despedidos, con gran pesar por nuestra parte, dimos en alcanzar, no sin grandes esfuerzos y padeceres, la posada de Anayo, donde reposamos nuestros cansados cuerpos y nos alimentamos con unas frugales vituallas. En esos momentos, el sol ya lucía en todo su esplendor y regueros de sudor corrían por nuestros hábitos... –“Entiendo, hermano Blas, que guardaríais una correcta mesura en la tal fonda”, interrumpió el superior de la orden mientras extraía de su bolsillo una suerte de cadena con afiladas púas...- “...Por supupuesto Padre...” –contesto el tembloroso fraile mientras cruzaba los dedos de su mano derecha, no en vano, conocía la reputación como inquisidor del Prior.... –“Seguid, seguid, vuestro relato nos tiene en ascuas”. -Bien, a continuación, nos esperaba un rápido descenso hasta la parroquia de Miyares; justo al término del mismo, tuvimos ocasión de saludar a un ilustre peregrino, conocido de vuestra merced: Fray José de Úrsula, que recorría nuestro mismo camino pero en sentido contrario...–“ Por supuesto que me acuerdo, fue excomulgado por hereje debido a sus insinuaciones con las monjas de las cercanías…poco le faltó para acabar en la hoguera...”,...cortó, ceñudo, el abate, ajustándose fuertemente el cilicio a su pierna derecha. El padre Blas, que ya sentía el frío sudor del miedo por su espalda, continuó su crónica –“A partir de aquí, los kilómetros se sucedieron y llegamos a las cercanías de Soto de Dueñas, en donde el ya citado y atormentado hermano Senio sufrió una recaída que ..…-“ ¿¡¡¡ SE DIO A LA BEBIDA Y AL JUEGO, DE NUEVO!!!?”…Tronó el feroz inquisidor, echando mano de una vara nudosa...-”No, no, quería decir que se cayo por segunda vez”… -”Ah!”, respiro Fray Patricio besando las cuentas del rosario…-“En esta ocasión, las heridas, mas espirituales que físicas aconsejaron el abandono del susodicho. Con el fin de protegerlo del pecado y las tentaciones, quedaron con él Fray Echevarría y el novicio Trapote, que más tarde se reintegraría a la procesión. Co
laboró también en los cuidados del herido el Diacono de La Vega, auxiliado por la monja alférez Doña Susana. Al oír estos nombres, Fray Patricio levantó una mano gruesa y encallecida, silenciando al párroco…, -“A nuestros oídos han llegado noticias de cierto comportamiento indecoroso entre este diacono y su guardesa...” ...-“¡Nada más alejado de la verdad, su ilustrísima”. Contestó, con la voz aflautada por el pánico, Fray Blas…-” Esas lenguas taimadas y felonas confunden el cariño fraternal con la concupiscencia…,...soltó de un tirón el fraile, secándose el sudor de la frente, con un sucio trapial que extrajo de su manga”. ...-“Bien, bien... ” -Respondió Fray Patricio, golpeándose la palma de la mano con el puño de la otra... El padre Blas, tragando saliva a duras penas, prosiguió su relato:
–“El resto de los hermanos proseguimos ruta por senderos reparados y veredas recortadas dando pie al poco en Llames de Parres”. A partir de aquí y siguiendo la estela de Paco, el Guardián de las llaves, veloz donde los halla, iniciamos el descenso hacia el Monasterio de Villanueva, para a continuación, y tras cruzar el río Sella, Seguir por el Camino del Rey hacia Cangas, hábilmente dirigidos por el hermano Ángel Víctor, conocedor de la zona. Ya nos encontrábamos bastante desperdigados y con las fuerzas muy justas, los decanos hubieron de esforzarse para cuidar a los monaguillos de la procesión, los jóvenes Héctor y Garrido; aquellos que no adolecían de calambres en sus piernas, hallaban pinchos en sus sandalias, o veían fuentes con empanadillas como la que encontró el Padre Cesar... Después de todo, poco a poco fuimos todos llegando a presentar nuestros respetos al Santo e incluso algunos hermanos tuvieron fuerzas para subir a la Santa Cueva. A partir de aquí, un rápido descenso depositonos de nuevo en esta Villa; durante la venida tuvimos la dicha de saludar al Ilustre Diacono Don Fernando, que acompañado por la novicia Viviana, del convento de Las Auxiliadoras, iba al frente de unos 800 peregrinos que ascendían al Santo lugar”....-“Una vez aseados, celebramos un sobrio refrigerio en la hospedería de santa Cruz, acompañados por Fray Ignacio de Salamanca y Fray Vicente de Ario, y otros familiares, y atendidos por unas amables y bellas posaderas...” en este momento, el rostro de Don Blas se iluminó, las pupilas dilatadas... -“ ¡¡¡¿BELLAS?!! , ¿Acaso hermano, habéis perdido la fe...?...El exabrupto del abate sorprendió al infeliz y extenuado Párroco, que aguantó la respiración pestañeando, mientras observaba como el terrible hombre se levantaba y se ajustaba el cordón del hábito con un fuerte tirón que sintió en sus propias carnes...-“ Re-rectas, he dicho rectas, monseñor, el cansancio nubla mi consciencia”...repuso raudo el capellán, rogando para ningún espía del Prior le comentara a este los excesos de la cena... -“¿Celebraríais con agua y no con vino ni alcoholes endemoniados vuestra llegada, no es así...?, insinuó el abad, mirando de reojo al asustado cura... -“También me han comentado que hubo relajo en las reglas e incluso obsequios, que ya sabéis que van en contra de nuestras normas...y que manejasteis dineros!!!...”...Fray Blas ya se sentía arder en los infiernos, después de la tortura...entonces, cerca del infarto, el santo fiscal puso su mano en la espalda y con gesto amable y conciliador, le confío... -“ Vamos, vamos, hermano, yo también he sido joven y he sentido las tentaciones de la carne y del estómago...no os preocupéis por ello...”...-”Y ahora, si hacéis el favor, acompañarme, he de hacer una inspección por los sótanos de la Abadía...cada vez hay más ratones..”...continuó con una voz tierna y agradable fray Patricio, a la vez que recogía de un banco cercano unas cadenas con grilletes...............

miércoles, 19 de mayo de 2010

MISIÓN SALAMANCA

LUGAR: SAN MARTÍN DEL CASTAÑAR – SALAMANCA
INTEGRANTES: 19 TROTANTES + COLONIZADORES
FECHA: MAYO, DE LA 2ª QUINCENA DEL 5º MES DE LA 2ª DÉCADA DEL 2ª MILENIO
MISIÓN: RECONOCIMIENTO Y COLONIZACIÓN


ESCENA 1: LA NOTICIA


- Pasa, pasa Pat-X... tengo que hablar contigo de la próxima misión.
- Ya empezamos, no quiero más encarguitos Ju-Z. La última vez casi me cuesta un disgusto con los compañeros. Sabes que no me gusta tener más información que ellos...
- Tranquilo, no es peligrosa del todo esta vez. Siéntate, por favor. Te cuento: Sabes perfectamente lo que necesitamos de los gravitrones para poder sobrevivir. Desde hace décadas en esta Era usamos Gravitronas para conseguirlos y nos aportan todo aquello que nunca pudimos imaginar. Nuestros cuerpos se han adaptado tanto a ellos que tenemos una adicción mortal. Los gravitrones nos proporcionan tono, serenidad, ánimo y hasta juventud..., y hasta ahora todo resultaba muy fácil, sólo teníamos que usar las Gavitronas y unas dosis de absorción diarias eran suficientes...
- ¿Hasta ahora? ¿qué pasa “ahora”? te confieso que me estás poniendo nervioso...
- No es para menos, te explico: Tenemos un problema serio. Las Gravitronas necesitan poco para darnos esos ansiados gravitrones. Hasta ahora en nuestro territorio encontrábamos el paraíso para conseguir la tan venerada absorción, pero desde un tiempo a esta parte venimos notando un descenso en el poder de los gravitrones... y creo que sabemos por qué pasa esto.
Al parecer, necesitamos nuevos territorios similares al nuestro, pero diferentes para poder acceder de nuevo a gravitrones de calidad como hace tiempo atrás...
- Es cierto, noto que cada vez necesito usar más la Gravitrona para alcanzar la absorción necesaria, y lo venimos comentando varios...
- El problema es el terreno, Pat-X. Nuevos territorios nos aportarán nuevas “absorciones”, y aquí radica la nueva misión que está encomendada.
- Te escucho Ju-Z.
- Tenemos organizada una partida “especial” hacia zonas interiores y lejanas de nuestra posición.
- ¿Especial?
- Si. No sólo iréis los Trotantes. Llevaréis con vosotros a vuestras esposas y progenie.
- ¿Estás seguro? Sabes de la dificultad de conseguir los gravitrones necesarios cuando vamos con ellas... Cierto es que siempre queremos más, pero todos los Trotantes comentan sus problemas de ser entendida por ellas nuestra necesidad de absorción...
- Por eso mismo, la misión no sólo es investigar nuevos territorios, también pensamos ¡colonizarlos!
- No entiendo...
- Si acostumbramos a las esposas a acompañarnos en el proceso de absorción de gravitrones, lo acabarán viendo con más naturalidad, y si además llevamos a los niños, comprobaremos la capacidad de colonización del nuevo territorio y podremos volver con más Trotantes en otras ocasiones...
- Y yo ¿que tengo que hacer...?
- Tu informarás del territorio, de sus posibilidades y del comportamiento de toda la manada de Trotantes y familias. Necesitamos saber si podemos volver.


ESCENA 2: El INFORME

- Bueno Ju-Z, ya estamos de vuelta. Te comento lo que vi y espero que puedas sacar conclusiones:

Viernes 14:

...uff, hacía frío, llovía, y llevaba horas conduciendo entre páramos en esa tarde oscura de viernes, cuando a 20Km del objetivo y a 50km al suroeste de Salamanca, todo cambia. Un desnivel en el terreno, a la altura de Cabrillas, abre un escenario diferente a lo que venía observando. De pronto, los olivos y las tierras llanas y secas dan paso a una zona boscosa con pendientes y multitud de tonalidades, era como volver al norte...


En medio de una ladera, allí estaba San Martín del Castañar, rodeada por robles y castaños en cuyos troncos colgaban los líquenes que indican la pureza del aíre de la zona. Fui el primero en llegar. Me dirigí a la Posada Real (calificación máxima en posadas) y quedé gratamente sorprendido de la limpieza y gusto decorativo del conjunto y de la habitación que me tocó en suerte. Si más prolegómenos fui a buscar al Guía-Jefe de la expedición, Na-S. Tras los saludos, me enseñó su casa y el lugar donde reposarían las Gravitronas durante nuestra estancia.

Poco a poco fueron llegando todos los Trotantes y familias..., sin duda llegaron primero los que hicieron caso al itinerario marcado por Na-S y no al Gp-S.

Bueno, no te aburro. Ese día terminó con una magnífica cena en la posada y un avance del programa de absorción de gravitrones previsto. La posada ya estaba colonizada por la patrulla de exploradores, mujeres e infantes, y nos retiramos a nuestros magníficos cubículos.

La verdad, es que no todos terminaron así... Los más osados Trotantes desafiaron el horario y salieron en busca de aventuras nocturnas... (creo que encontraron ejemplares rarísimos, con peinados femeninos por detrás y con barbas masculinas de frente, amén de melodías estridentes...).

Sábado 15:

Son las 8:30 y los Trotantes ya estamos preparados en el comedor, las familias duermen. Desayuno renombrable: jamón ibérico, zumo, tostadas, ...ummm.

A las 9:30 recogemos las Gravitronas y seguimos al Guía.

Temperatura menos de 5º, nubes y pequeños claros, pero las previsiones son a mejor.

Paseíto por el pueblo (su petrea plaza, su campanario, su castillo, y hasta su mini-plaza de toros) y salida del pueblo por la vertical hacia arriba (no abandonaríamos dicha tendencia en toda la jornada) por la conocida como “Ruta de las ruinas”. Iniciamos lo que sería la ruta más enrevesada que he hecho en mi vida: 50km alrededor de un punto como centro, cuyo eje no medirá más de 12km y que el contorno del “track” dibuja nuestra tierra asturiana pero con ríos y todo. Increíble, vueltas y revueltas en una zona de 12km cuadrados!

La absorción de gravitrones fue abundante desde el primer momento. El recorrido casi se orientaba en terreno vivo con una pequeñísima porción de asfalto. Todo era tierra y piedra, con subidas rotas que se alternaban con bajadas proporcionales a las subidas realizadas. Al poco de empezar ya nos dimos cuenta de que la ruta no sería sencilla precisamente, exigía de toda nuestra concentración para no vernos desmontados de nuestras gravitronas forzando la tracción, y el constante flujo de absorción de nuestros amortiguadores nos proporcionaba un placer indescriptible... amén de los magníficos perfumes naturales de la jarisca y la lavanda que crecían por doquier.

Gente poca, sólo el “ganado bravo” que se divisaba muy de vez en cuando, sobre todo cuando nos dedicábamos a abrir y cerrar puertes (¡unas 12 veces!), y un trascurrir precioso a media ladera que nos depositó en el poblado de San Miguel de Robledo.

Continuamos atravesando el poblado y deslizándonos por deliciosas pistas forestales hasta una especie de piscina encima de la población de Garcibuey, donde hicimos una parada casi obligada por los desperfectos de la Gravitrona del Trotante Ju-B que añadió una piña a su cambio trasero y, no sé, quedaba muy decorativa.


Después empezaba el nudo gordiano, sé que atravesamos Garcibuey y Villanueva del Conde, poblaciones situadas muy cerquita una de otra, y a continuación comenzábamos a dar vueltas alrededor de Sequeros por un precioso bosque de robles.

El sendero se indicaba con bonitos adornos de barro y fundiciones de hierro que las gentes del lugar colocaban encima de bloques de granito de especial ubicación. Todo era muy raro, mágico diría yo, como si nos adentráramos en un bosque en el que había mas cosas de las que se veían... pero paradas las justas y debíamos conformarnos con lo que pudiéramos contemplar cuando la dificultad del terreno permitía estirar nuestros cansados cuellos fuera del ángulo de ataque de las Gravitronas.

Los caminos nos llevaron a la reunión programada para el avituallamiento con las familias en un paraje de belleza singular cerca de dicha población a la vera de la Ermita del Humilladero. Ahí, empezó el malogrado “motín”.

Tras engullir exquisitas tortillas, embutidos de la zona (se nos presentaron con una inmensa cantidad correspondiente a 500grs. por persona y éramos casi 30!!), bizcochos y el buen vino de la cosecha del Guía, las esposas nos proponen un plan que nos hubiera separado del proceso de absorción de gravitrones (¡nada menos que reducir 2 horas la ruta!).

Pero el Guía se mantuvo firme y ejerció de Jefe. No hay vuelta atrás, hemos venido a absorver gravitrones y no se hable más. A los cabecillas del motín no se les pudo colgar en ese momento por causa de los efluvios del licor que allí se bebió y del cansancio que se iba acumulando…

Después del vino y de la siesta de 10 minutos, nos quedarías otras tres horas de monte a través. Fue la parte dura de la jornada.

Para quitarnos “la tontería”, nada más salir de la siesta, un poco de carretera para engañar y, hala, una bajadísima trialerísima entre el bosque que nos engulliría todo el ascenso acumulado de la mañana y nos situaría en lo más profundo del valle cercanos a la población de San Martín atravesando la Ermita de Santa Lucía.

La bajada, memorable. Requería de máxima concentración, y sortear los obstáculos en bajada aplicando las más modernas técnicas de conducción (“posición neutra”- acción compresiva – reacción/elevación contraria – sortear en trazada, y así sucesivamente una y otra vez... hasta que los brazos mandan parar para evacuar el fluido rojo). Vaya, que nos despertamos todos de la siesta en un momentín...

Como siempre, después de la bajada tocaba subir y a esas horas y sumando que de repente estábamos sólo a 500mts de nuestro destino, la irresistible posada de la Abadía, un Trotante, Ru-R, no lo pudo superar y dirigió sus huesos en dirección a los chorros termales de su habitación. Nos abandonó. Todos intuimos que el pobre había sufrido el mal del gravitrón, que sucede cuando el proceso de absorción de dicha sustancia supera los niveles permitidos por el organismo en situaciones concretas y provoca un deseo irrefrenable de situarse lo más cercano al suelo posible en relación a toda la superficie corporal. Pobrecillo, no sabía lo que se perdería después.

Sólo nos quedarían 8km de subida de ná (subida tendida decía el Guía, jeje) que hicimos en nosecuantas horas y media y otra horita de trabajo de campo en la que el Guía tenía cierto interés por las especies vegetales y “bajó” por un precipicio a buscar una, diciendo ¡no, no, no…!!!! Rápidamente lo sacamos de allí, sobre todo porque no teníamos ni idea de cómo salir de esi bosque que ya empezaba a ser nuestro primer objetivo, así como el de acabar enteros.

En el pelotón corría la voz de alarma: nos habíamos quedado casi todos sin agua y no sabíamos cuanto podría faltar. Confesamos, a estas alturas de la película, nuestro más absoluto estado de pérdida geográfica y nos pusimos todos en manos de la dirección de nuestro Guía que nos recordaba las cristalinas fuentes que habíamos pasado hacía media hora y que no habíamos aprovechado (pa matalo, vaya... ¡que sed sólo de recordarlo!).

Llegados a este punto, a partir de las 6 horas de ruta se iniciaba un descenso entre el bosque de helechos y se empezaron a suceder los descabalgamientos de las Gravitronas (creo que hasta 6 Trotantes dieron con sus huesos en la roca desde entonces hasta el final de la ruta). De todos es conocido que el exceso en el proceso de absorción de gravitrones provoca sedación y baja concentración, y el terreno requería cada vez más atención en esta última parte de la jornada (la llamaban “la guinda”).

En “la Guinda” el terreno era espectacular, parecía un prao pindio pero ¡sin prao!, debajo del falso verde habitaban losas de granito con roturas que formaban trampas naturales para las Gravitronas... uff, requerían de todas las fuerzas que nos quedaban, pero superar el terreno producía una indescriptible sensación gravitante... incluso algún valiente Trotante, siguiendo la huella del Guía que conocía el terreno, consiguió realizar todo el descenso con gran maestría y limpieza en la empresa. Me refiero al nunca suficientemente nombrado Trotante Pa-Gr. Otros se les aproximaron mucho y casi absorvieron tantos gravitrones como ellos, como Pa-U, He-C,... los demás nos conformamos con absorber gravitrones allí donde nuestros huesos corrían un menor peligro.

Cerca de las 20h llegamos al poblado con gran sorpresa de sus habitantes, que al ver al nutrido grupo vestido uniformado se vieron impelidos a aplaudir a nuestro paso... ¡indescriptible!

El día acabó probando las especiales delicias acuáticas que todos poseíamos en nuestros baños, nutridas conversaciones sobre la jornada con las mujeres que allí había, y con una fenomenal cena que se alargó hasta la madrugada amenizada por los gorgoritos de los infantes que allí se encontraban en número superior a doce (o al menos así parecía). Finalizada la cena, algunos Trotantes se desafiaron a sí mismos y a su agotamiento, e intentaron acudir a un festejo popular, pero la realidad física se impuso y a la media hora estaban de nuevo de vuelta buscando el deleite de los edredones nórdicos de sus lechos. A la 1:00 todo en calma.


Domingo 16:

El horario no se relajó un ápice. Todos esperando delante del comedor a las 8:30h para engullir el magnífico desayuno que recordábamos de la jornada anterior.

Sol y temperatura exquisita para el proceso de absorción que íbamos a iniciar.

El gran Guía Na-S nos explicó el objetivo: acceder por carretera al bosque e iniciar un terreno todavía más técnico que el del día anterior para completar nuestro proceso de absorción de gravitrones. A continuación, y después de atravesar la bonita aldea de la Alberca, reconocer el río y cruzarlo una docena de veces hasta avistar la bonita Peña Francia, que recibe su nombre de dicho río siguiendo el GR-10 en dirección a El Casarito. Luego el recorrido de ese día se acortaría en el plan de acceder a la Peña Francia y bajar monte a través según sus designios para permitir regresar a la Posada a una hora conveniente. El acortamiento nos conduciría por un recorrido bien marcado a la vera de castaños centenarios.


Significativo el hecho de encontrarnos con dos bellas jóvenes en nuestro grupo de Trotantes. Al-C (que ya brilló el día anterior) y Be-T (nativa de la comarca) que dieron un magnífico cambio de colorido a nuestra habitual patrulla y ¡vaya alto que dejaron el listón!

El recorrido transcurrió como nos había comentado el Guía. Destacar los kilómetros técnicos derivados de sortear los bloques de granito de todos los tamaños en soberana pendiente hasta darse cuenta de que era mejor pasarlos por encima para no destrozar las Gravitronas que cada poco te recordaban que era mejor tratarlas como a damas que no como a fesorias.


Al contrario del día anterior, ya aclimatados a la altura, recuerdo que casi siempre estábamos por encima de los 900mts, todo nos parecía poco y queríamos más; pero el tiempo voló literalmente, como también lo hicieron el grupo de Trotantes carreteros (Ch-E, Ja-G, Al-F, Ti-N, y Sa-N) que habiendo estado toda la ruta comedidos y tranquilinos, aprovecharon los últimos 6km de carretera de vuelta para demostrarnos el poderío de su entrenamiento (no ciclaban ¡volaban!) Se les oía rugir al aproximarse cuales locomotoras y sólo te daba tiempo a protegerte del polvo que surgía de sus Gravitronas al adelantarte... Recuerdo la cara de mi compañero Ki-K cuando, yendo a rueda con él, se gira y me dice: ¡pero si vamos como trenes y no me dio tiempo a ver como nos adelantaban…!!!, yo le dije: ATAQUE!, ATAQUE!, pero él tras ponerme cara de sorpresa, dirigió su mano al corazón y dio alaridos simulando sufrimiento...

Esa jornada todo fue muy rápido, y de pronto ya estábamos recogidos en la Posada para degustar la que sería la última comida de la excursión.

Todos quedamos embelesados por el maravilloso periodo vivido en esas tierras, incluso el amor llegó al Trotante He-C, que desprevenido cayó en la red de unos bonitos y “daviniosos” ojos marrones, que incluso llegó a imaginar, cual quijote, la reciprocidad de sus sentimientos con la creencia de que se le entregaban deliciosos postres especiales dedicados... yo casi lloro de la emoción, pobre Trotante...

Recogimos y volvimos a nuestra tierra con un recorte considerable de tiempo respecto a la ida, seguro afectados por la mágica levedad conseguida en nuestros cuerpos derivada de la fantástica calidad de los gravitrones absorbidos en la misión realizada.

- Y eso es todo Ju-Z.
- Bien, ahora sólo nos resta saber cuantos días os dura la recarga de gravitrones en nuestros cuerpos para ver si compensa el desplazamiento a esas lejanas tierras en busca de ampliar nuestros procesos de absorción…
- Pues si es por éso Ju-Z, no lo dudes, creo que el efecto de todo lo que recibimos en dichas fechas perdurará por mucho tiempo, tanto como el suficiente para desear volver a seguir trotando por los mágicos lugares que nos fueron descubiertos y que ya formarán parte indeleble de nuestros recuerdos...

miércoles, 12 de mayo de 2010

101PEREGRINOS 2010

DIARIO DE UN DÍA DE BARRO

...Anochece entre las viñas, el móvil insiste en su llamada desde el interior de la mochila. Levanto mis manos, buscando solución, y desisto de la idea de cogerlo: la masa arcillosa que piso recubre cada centímetro de mi piel. Extenuado, busco apoyo en la bicicleta, clavada en el barro, convertida en un metal inerme.... Miro hacia arriba a la rampa que me queda por vencer, solo 50 metros, pero llevamos recorridos 500 en las mismas condiciones, arrastrando nuestras monturas por esa sustancia pegajosa que lo envuelve todo y nos consume las pocas energías que nos quedan.. Por encima y por debajo de mi posición, un rosario de ciclistas lucha contra el mismo elemento, con las mismas armas, voluntad y cabreo. Esto es inhumano. Me obligo a dar un paso tras otro, con mi compañera unas veces al hombro y otras al brazo, y así, voy ascendiendo...paso a paso.... Al fondo, sobre la cuesta, se intuyen las luces de Ponferrada, tan cerca y tan lejos, a unos 15 Km. que se están haciendo eternos...-“¡¡¡Cagon Rosss!!!”.... Corono la cuesta por fin, los últimos metros, de mayor pendiente, han sido especialmente duros, las botas no encontraban agarre y el esfuerzo de tirar por esos kilos de mas se nota. Apreto los dientes y asciendo esos centímetros...no tengo fuerzas ni para quejarme...... Mientras me recupero, la noche se echa encima y las linternas comienzan a iluminar a duras penas la escena: Se oyen quejas, tacos...sollozos, algunos intentan quitar el barro con las manos, otros arrastran las bicicletas de nuevo; aún en terreno llano, es imposible pedalear.... A unos metros me encuentro con Alberto y Juan, el primero acaba de arrancar de cuajo el cambio y está haciendo un apaño para seguir la ruta. Juan permanece al lado con la mirada extraviada. Llega Héctor, desfondado, en sus ojos la sensación de impotencia es alarmante. Supongo que igual que en los míos...no vemos el final de la ruta. Después de unos minutos que se hacen largos, logramos arreglar la avería y continuamos. Un tramo en bajada nos ayuda a recuperarnos del cansancio...

Este trecho es el peor de toda la ruta, pero antes hemos pasado por otros, que han dejado su huella en nuestros cansados cuerpos..........este es el diario de ruta..................

Sábado, Diez de la mañana: ya estamos todos, los que llegamos ayer y los de hoy: Joseba, Adrián, con un Trasgu amigo, y Ángel Víctor. También andan por aquí los Asturcones, con Nespral, Emma y el Abuelo entre otros, ya los vimos ayer durante la cena, en los soportales de La Ponferradina, que llovía un poco; pero ahora luce el sol, la temperatura es agradable, estamos bien desayunados y esperamos con ansia el momento de empezar a rodar. Llegan Fermín y Los Repechinos, que se han pegado un buen madrugón, Fermín, como buen jefe de filas lleva a sus colegas hacia la salida...que fino es el condenado. Nunca he visto tantos ciclistas juntos...hacemos las fotos de rigor mientras la caravana se pone en marcha, tramo tranquilo, de enlace, por Ponferrada, el compadreo y los aplausos de la gente hacen agradable el pedaleo. Se ven voluntarios por donde quieras mirar.

Km. 06; Hemos salido de la villa, ¡Llegan las cuestas!, ascendemos entre viñas y brezos, el sol de la mañana y los aguaceros nocturnos hacen que el olor de las jaras nos acompañe toda la ruta. Los paisajes, sorprenden por su belleza. -"Esto va a ser un paseo",- me digo. Hemos formado un buen grupeto: Héctor, Juan, Alberto, Vicente y su brazo, Javi y Jose, con lo que entre charla y fotos vamos quitando kilómetros. Del resto no sabemos nada, seguramente irán a hacer podium... Por aquí ya nos adelantan los pedestres, hay que ver como andan estos tíos, algunos no los volveremos a ver, a otros los iremos saludando a lo largo del camino.

Km. 11. Pisamos barro, no demasiado, pero los primeros cambios y patillas rotas empiezan a aparecer, llegamos a Santalla por primera vez. Esta tierra roja se nos pega en las ruedas, en las botas, en las manos, en la cara.... Por suerte, en el siguiente pueblo hay mangueras para luchar contra el viscoso. Vamos a buen ritmo, disfrutando de las vistas. Sigue Lorenzo calentando, pero unos nubarrones negros como el carbón se acercan...

Km 28; Acabamos de pasar por Las Barrancas, que sorprende por sus torres erosionadas por el agua y el tiempo. Atravesamos bosques de pino y castaño. Se va muy desperdigado, pero se rueda bien; en el avituallamiento de Villavieja no quedan las barritas anunciadas, solo agua o sucedáneo, hay que utilizar nuestras porvisiones...Jose y Javi paran poco, que hace frío y son mayores, Berto se queda a esperar a Vicente el Manco, como si fuera de la familia. Me asombra la cantidad de botellines de agua tirados por el suelo, se le habrán caido a alguien.... Vamos adelantando algún que otro ciclista, pero las posiciones se mantienen…Que extraño… no paro de encontrar trozos de cadena por el camino…

Km 42; Hace rato que ha empezado a llover, al principio fue una lluvia tímida, pero una vez cogió confianza, las gotas engordan..., ya voy en neopreno, pero en poco me pongo el chubasquero. Acabamos de subir por carretera al mirador de Orellan, una dura rampa que agota un poco, algunos turistas extrañados y coches despistados nos acompañan en la chubascada. Poco antes, en un corto descenso, nos hemos encontrado algunos árboles arrancados y un buen agujero en el suelo, comentaban que se había caído alguien, pues debía ir como un trailer sin frenos...Hay un mirador justo encima de Las Médulas, impresionante el aspecto de estas canteras, los romanos debían aburrirse mucho o no tenían amigos.... Mientras nos hacemos unas fotos, llega Vicente con cara de pocos amigos, dice que abandona, el brazo no le aguanta, pero no hay medio de transporte y decide tirar hasta el siguiente avituallamiento; comemos una manzana o dos y para abajo a toda mecha que llueve con ganas. ¡Menuda bajada!, no veo nada y ante el riesgo de tragarme un corredor, un árbol o lo que sea que no veo, me he puesto las gafas, “-¡CARAY!”, ¡ahora veo menos!!!…. voy como un misil, concentrado, no hay quien me pase... de repente, oigo un chasquido detrás…es Berto, lleva puestos los ojos de chino y baja sin frenar, me aparto, no sea que me siente en el manillar, y pasa como una exhalación...le sigo la rueda mas que nada por si se escuerna en una curva pero libra por los pelos...(vaya...ahora no siento las manos...anda si están agarradas al manillar). Esperamos al resto y seguimos.

Km 60: Puente de Domingo Florez, avituallamiento principal…….Ya están aquí Javi y Jose, que rondan a las masajistas del pabellón como si fueran de la Tuna, se van a marear. Las rapazas del puesto me ponen medio Sándwich y un pastelillo en las manos que engullo en dos bocados, como solo dan uno por persona, me quito el casco y me pongo a la cola otra vez, y otra más…ya estoy tranquilo, que en la última cuesta iba al ralenti. Lavamos las bicis, un poco de aceite, nos despedimos de Vicente y su lastre, que se va tranquilo al hotel, a la ducha calentita y ropa sequita, y arrancamos. La furgoneta que hace viajes a Ponferrada parece un autobús del Imserso de excursión a Lourdes. Nos quedamos Héctor, Berto, Juan y yo. La zona es ahora un poco llana, poco, y pasamos por unos caminos impresionantes, como todos hasta ahora. Los cruces están impecablemente protegidos por los voluntarios, la Cruz Roja, la Guardia Civil, la gente del pueblo y hasta por algunas gallinas. La ruta sigue de frente a unas escarpaduras, y justo cuando creemos que hay que hacer rappel para superarlas, se abre una senda encajonada, un paso increíble entre las montañas, que nos conduce por un paraje espectacular. Juan, agónico, siente algo extraño en su mitad inferior y descubre, con tristeza, que son las piernas, saca un masaje de la chistera y tras unas castos frotaciones, podemos continuar. A la salida del estrecho sendero unas cabras y su pastor nos miran de la misma forma oblicua, los saludos ya son gruñidos...-"¡HEY!...-"¡GÑAH!"... Ascendemos o casi trepamos por una dura rampa, rechinando las cadenas, pero ya vamos de vuelta y eso se nota, los kilómetros van a menos.

Km 78; No estamos mal, ahora se ven muy pocos corredores, uno o dos por delante y los mismo por detrás. Aquí dan plátanos, le pelo unos cuantos a Héctor, entre el regocijo de las asistentes casaderas.... Ahora pasamos por la parte de abajo de Las Médulas. Los paisajes siguen sorprendiéndonos, y las gentes de los pueblos nos animan a seguir, o eso creemos, que a algunas no las entendemos. Llegamos a Borrenes y nos comentan que hay barro por arriba y que está feo...normal, calculando, habrán pasado unas 800 ruedas y 400 zapatillas antes que nosotros. La Organización está en casi todo, han colgado, de las ramas, luces a lo largo de los caminos, en previsión de la noche, pero son solo las siete, creo que llegamos de día...iluso de mí...De repente, nos encontramos con un barrizal en descenso, me olvido de la rueda delantera y su freno, que haga lo que quiera, total, no me hace caso. Delante de mí, Berto, va de un lado a otro del camino, debe ser para despistarme. Héctor a lo suyo, por los bardiales, Juan baja lanzado y desmonta como un índio, a pelo..., unos metros delante, al salir de un choperal...-“¿qué es esto?”...el camino se ha convertido en río, viene bien para lavar los bajos...

Km. 80: ¡¡¡BARRO!!!...nos lo habían dicho, es verdad, pero esto es demasiado, los cambios desaparecen, al igual que las fuerzas...pie a tierra y a tirar, dura poco, solo unos cientos de metros.

Km. 86; Estoy agotado y famélico, solo pienso en pizzas, sangrías, chuletones...se suaviza el camino y pasamos por Santalla, aquí, los samaritanos del puesto nos ponen unos bocadillos de jamón en las manos que vamos masticando como podemos, no puedo ni mover las mandíbulas...gracias a ello y a unos caldos que nos calientan, cogemos ánimos para continuar. Avisan de que hay más barro, ¿mas?...por la zona de las viñas...logramos despegar a Alberto de unos ojazos azules y continuamos. Cruzamos un 4x4 que nos marca también el barro.................................................................................................................................................

Once de la noche; las únicas luces que se ven por el camino son las nuestras, las otras se adivinan...vamos recogiendo ciclistas y algún corredor a oscuras que aprovechan nuestros faros. Poco a poco vamos formando un pelotón. En las cuestas perdemos a Berto, que viene sin cambio. A la vuelta de una esquina, la carretera está inundada, han soltado las acequias y el agua baja por la calle. ¡¡VAYA!!!...Héctor se ha caído, iba jugando con el agua, y ahora el agua juega con él, si no se levanta rápido habrá que tirarle un flotador... YA estamos en Flores del Sil, lo se por los TioVivos (¿Por qué se llamarán TioVivos...?) que vimos por la mañana. En poco debemos empezar a bajar para cruzar el río, Ponferrada está ahí...ahí...ahí...

Km 98; Voy solo, las ganas de llegar me aceleran y me adelanto unos metros, casi me llevo por delante a unos crios que querían darme botellón...para calimochos estoy yo...cruzo una pasarela y tiro de frente, pero freno en seco al no ver huellas. Uno de los corredores otea y las descubre por el paseo fluvial. Espero a los gregarios para ir juntos y no perderme otra vez,... ya vamos juntos por la ribera del río.

Km 99; -"¡Estoy hasta las pestañas del paseo fluvial!!!", mas que dar vueltas no hacemos, a ver si acaba esto de una vez...o cojo un taxi…un policía local, en medio de un puente nos indica la dirección...

Km 101; La luces del Polideportivo se destacan por fin. ¡¡LLEGAMOS!!, nos espera Vicente, cruzamos la meta juntos, y si no nos paran, tiramos el tenderete abajo. Son las 23:30 horas, 13 horas de ruta, 10 de ellas bajo el agua. En medio del barro que tapa nuestras caras, resurgen las sonrisas, vamos a por las camisetas y diplomas y de paso asaltamos un puesto de bocatas sin quitarnos los guantes; pan, jamón y barro se van por el gaznate sin que tosa nadie. En cuanto recuperamos la respiración, ponemos al día a Vicen de lo que se perdió (el infierno, en vez de fuego, barro). Nos despedimos, La panda de golfosteros se quedan en Ponferrada a las vistas nocturnas, el resto volvemos a la tierriña, mientras los recuerdos de esta fabulosa y hambrienta ruta nos envuelven.

El año que viene…VOLVEREMOS…y comeremos…

Pd. Dedicado a Javier.