domingo, 13 de septiembre de 2009

CRÓNICAS DE LA XX TRAVESIA DE LA CORDILLERA

Dos golpes secos resonaron en la oscura estancia, donde el coronel del Tercio, Don Peinador del Cierzo, militar de reconocida reputación e indiscutible hombría, ojeaba sin interés unos panfletos. Miró de soslayo a la recia puerta de castaño, escudriñando con mirada acerada por encima de los anteojos y con voz serena mandó pasar; Al abrir, se adivinó la figura del imberbe infante Don Héctor de la Cueva, que aunque joven todavía, ya gastaba experiencia en duelos y correrías. Este descubrió su rapada cabeza y pronunció unas palabras que ensombrecieron el semblante del curtido coronel: -“El informe de la expedición, Señor”- Peinador tomó la hoja de las temblorosas manos del infante, y no atreviéndose a leerla, preguntó al joven: ---¿hubo muchas bajas…?
-No demasiadas, señor, del Tercio solo dos: Los soldados Sr. Eusebio y Sr. Rendueles, tuvieron que ser porteados al hospital de campaña, uno con huesos descoyuntados y el otro un poco trasquilado, pero no están graves, saldrán adelante; del resto, pocos se libraron de sufrir algún que otro magullón y costalazos .
-¿Estuvo usted en la misión, don Héctor?-, preguntó el coronel
-Sí señor- respondió el rapaz-,
-¿Fue dura?-, inquirió el mando
-Demasiado, señor-
-Relátemela si tiene a bien, don Héctor, de buena guisa se que será usted un veraz cronista de lo ocurrido-
Sentose el veterano militar y rogó al joven que hiciera lo mismo en la silla de cuero que había a un lado del cuarto.
-Bien, quisiera decir antes de comenzar mi relato, y que sirva ello en mi descargo, Señor, que los hechos y personas que referiré solo hacen referencia a los bullicios ocurridos en la zona y grupo en el que me hallaba, pues por delante de nosotros, la avanzada de las tropas sufrió otros percances los cuales desconozco.-
-No se preocupe por eso, comience…comience…-cortó el mando estirándose las calzas.
-Pues bien- arrancó el joven-…Llegamos al pueblo de San Martín la noche anterior a la partida, era el cuarto día del mes de Septiembre, una vez recogidos los destinos (dorsales) de manos de los comandantes Asturcones, nuestro tercio reagrupose en una de las tabernas del pueblo para cenar y charlar antes de que la noche diera paso al inicio de las hostilidades.
A la mañana siguiente, nos reunimos unos 300 expedicionarios y una vez enjaezadas las monturas, hubimos de dejar a las mismas en reata para que subieran de esa manera a Sto. Emiliano desde donde iba a comenzar la marcha, destaco aquí que la montura del cabo Don Trapote, merced a su delicado estado de saludo, hubo de ser especialmente tratada por los mozos de establo. Los jinetes, pajes y mochileros subieron a la peña en confortables carruajes. Una vez en los altos castellanos, y bendecidos convenientemente por el fraile de la expedición Don Antonio de Parra, diose la partida a la misma. A partir de entonces, los caminos se sucedieron por sendas, y estas por precipicios tenebrosos y pedrazales traicioneros…siempre por medio de la empinada y enmarañada serrania leonesa…justo delante de nosotros, un recluta hubo de ser rescatado del abismo, con algunos abollones en la alabarda, eran las tierras del Rebollar, como llaman allí a la zona los aborígenes…
-¿Iban nuestras tropas en vanguardia…?
Inquirió el comandante
-No señor, solo manteníamos un grupo de exploradores de avanzada, dirigidos por los tenientes Srs Morís de La Pola, y Don Briansó del Páramo. Entre ellos y nosotros, una patrulla hacía de mensajeros…El cabo Don Trapote acompañado de los soldados Barredo, Margarido, de la Vega y don Rendueles de la Villa hacían esas funciones…adelantándonos las dificultades del camino….- respondió el joven paje…
-Siga, siga, no se interrumpa…-apresuró Don Peinador, echando mano de unas alcaparras tostadas.
-El terreno era pedregoso, con peñascos como toneles, y zarzales a mas no poder, si no te desmontaban las peñas, el pellejo se quedaba en las cotollas…como que mas de un jinete perdió allí su montura, y casi hasta su honra…costaba trabajo mantenerse erguido sobre las caballerías. Unas leguas mas adelante, en zona de recovecos y torrenteras, en descenso hacia la aldea de Torrestio, cuando yo mismo y el soldado De La Mancha trotábamos en vanguardia, un espantoso grito tronó en el valle, ¡AAAAAAHHHHHHHRGG!!! sorprendidos, indagamos su origen, encontrando malherido a don Juan de Blas, que atoroscado con su montura, había sido lanzado por las orejas de esta contra unas piedras que pastaban allí. Una vez tranquilizados jinete y montura, aunque doloridos ambos, continuarían camino hasta La Braña de la mesa, donde se retirarían.
-Valiente el tal de Blas, otros en su lugar hubieran desertado…-interpuso Peinador
-En el citado pueblo de Torrestio, hallamos al resto de la tropa, y compartimos con ellos unas esperadas viandas, que animaron nuestros cuerpos. Desde equi, el camino iniciaba una durísima y larga ascensión a la citada braña, algunos jinetes hubieron de ayudar a sus monturas exhaustas a pasar las rampas, donde encontraríamos una casa de postas servida por el posadero don César de Teverga que alivió en parte nuestras necesidades. Sucedió que poco después, descendiendo ya hacía el valle, por la zona de Piedraxueves, la montura del Sr. De La Mancha, titubeó en uno de los difíciles pasos, rodando el citado hidalgo por el suelo, con tan mala fortuna que se le retorció el dedo de mala manera…pensamos que había que cortar el apéndice…
-¡No me diga!...-
repuso sorprendido el Comandante, atragantándose con un puñado de Orejones. -Si, si, pero no nos dejó, ¡clamaba por un galeno!...no hubo acuerdo con él…-
-Un blando, eso es lo que es, lo destinaré a galeras…!!!-
-A partir de aquí, el grupo, capitaneado por don Echevarria de Castilla..…-
-¡AH!, el Sr. Echevarria, lo recuerdo de la cruzada a Covadonga… ¿hizo honor a su leyenda...?¿Dirigió bien las tropas?-
-Si, señor, de hecho, fue el primero en avanzar por terrenos inexplorados, con grave perjuicio de su vida, dionos ejemplo a todos los que con él sufríamos los avatares del camino, con su pericia y control sobre su montura, atravesó sin dudar pasos sumamente comprometidos, era tal el dominio sobre su cabalgadura, que los dos parecían uno…si eso pudiera ser…..
-..Ya, ya…no sea pelotas...siga…siga..
- ...ejem..ejem..bueno, pues a continuación, el grupo inició los peligrosos descensos a las profundidades del valle Tevergano, por una tierras dignas de verse, señor, paisajes de pintura, con majestuosos equinos paciendo libres a nuestra vera. A estas alturas de la marcha, el sofoco y el calor hacía que nos cociéramos en crudo dentro de nuestras corazas, y suerte tuvimos de llegar a una de las fondas que por el camino nos aguardaban, allí, en la aldea de Tuiza, unas alegres posaderas hicieron que por un momento olvidáramos nuestras vicisitudes. A partir de aquí, nos quedaban dos trechos sumamente peligrosos, para el primero de ellos, el paso del río Val, dividimos nuestras tropas y así, mientras nuestros más bragados y curtidos expedicionarios acometían el paso más complicado, un camino pindio y desempedrado el resto de nosotros lo hacíamos por senderos mas firmes y seguros.
-Supongo que nuestras fuerzas mantuvieron el decoro en todo momento…-
-Bueno, lo cierto es que algunos de los primeros integrantes, aparecieron con los calzones un poco deslucidos…-
-….Voto a brios!!…pero siga…siga…que me tiene en ascuas, Don Héctor
- acomodose el coronel cerca de la damajuana de licor, que ya lucia medio vacía…-
Unas leguas mas abajo, cercando ya la población de Villanueva, hubo algunas escaramuzas, de ellas, la más grave, la emboscada a los susodichos Don Eusebio y Don Iván, …-
-¿Les dio tiempo a pedir ayuda…-interesose Peinador, mientras degustaba una empanada de pollo
-Pena que no, Don Eusebio, en dura liza con unas peñas montaraces, con su montura levantada sobre sus cuartos traseros, fue bruscamente descabalgado por la grupa de la misma, dando con sus estrechos huesos en una de las muchas piedras que nos acechaban y el Sr. Rendueles mas de lo mismo pero por las orejas de la suya…algunos infantes juran y perjuran que le oyeron murmurar:…”por encima no…por encima no…”…frases sin sentido, fruto de la angustia del momento. De todas formas, quiso la dicha que el cabo Trapote, que a la sazón, también había sido coceado por su montura, estuviera por esos lares y los auxiliara en tan tristes momentos.
-Ese es el espíritu del tercio…recuérdeme que condecore al tal Trapote
- repuso el Coronel, a la vez que descorchaba una botella de vino añejo.
-Solo restaba solucionar la bajada hasta la aldea de Villar , lugar de inusitada peligrosidad, un camino malhadado, lleno de piedras y regueras, polvoriento a mas no poder…con nuestras fuerzas flaqueando ya por el esfuerzo exigido poco podíamos hacer, sino dejarnos caer…era tal el precipicio que nuestras monturas apenas lograban frenar su descenso…ni apretando las riendas hasta crujir los dedos lográbamos que se detuvieran…era tarea de titanes, señor, realmente fueron momentos angustiosos…el capitán Echevarria, en un tris estuvo de despeñarse, y el veterano don Zarate de Logroño sufrió hasta tres revolcones en aquella barahúnda. Solo los mas templados y aguerridos jinetes solventaron ese paso sin consecuencias.
Luego la columna siguió la exploración por sendas ya mas tranquilas, a la vera del encajonado río Teverga cuyo sonido refrescaba algo nuestras mentes, pocas leguas nos separaban del pueblo de San Martín, al que llegamos ciertamente extenuados, ya solo pensábamos en la cena…
-…Humm…¿fue apetitoso el rancho servido?-...
comentó Don Peinador a través de unos barquillos…
-Por supuesto mi coronel, quedamos todos saciados, unos mas que otros, y la posadera tuvo tiernas atenciones con más de uno, en especial con el capitán Briansó…veterano en estas lides…-
-No me diga mas…conozco a ese tunante...siempre le gustó la jacaranda...-
-Al día siguiente, que amaneció si cabe más caluroso y sofocante, y con algunos guerreros torcidos después de un mal despertar en la posada,…-
-… ¿Acaso tuvieron fiebres…piojos en los jergones…???-
- No señor, unos balbuceaban algo de una corneta…otros de ruidos como de viento…no sabría explicarlo…el caso es que nos esperaba una jornada mas tranquila y sosegada, partiendo del Alto San Lorenzo para explorar el antiguo camino de La Mesa, por las vegas de Cueiru, Prau y Vicenturu, con las brañas y majadas que acompañan la zona. Fue una marcha pacífica, en la que pocos altercados fueron sufridos. Si acaso, algunos jinetes hubieron de cambiar las herraduras de sus monturas, que olían a quemado, tales eran las pendientes que se bajaban..Un momento de peligro fue cuando unas vacas decidieron acompañarnos en uno de nuestro descensos, de tal guisa que aquello parecía uno de esos encierros que hacen por las tierras de Pamplona, creo…
Pero solventado eso, lo único destacable fueron la bajada hasta Lluguei y el peligroso descenso desde la villa fortificada de Bandujo, senda traicionera como pocas, con insondables precipicios lamiendo las herraduras de nuestras jacas, tachonado de piedrajillas sueltas que hacía trastabilear a nuestras monturas, con giros y curvas que incluso desmontado eran harto difícil torcerlas…algunos hacíamos como podíamos, ya con nuestras fuerzas al borde de la extenuación, dando mas de una vez con nuestros huesos en suelo……
-Me hago idea, joven Héctor...en mis tiempos jóvenes también sufríamos lo nuestro…-
interrumpió el comandante, mientras pedía una taza de chocolate de Las Indias
-Una vez en el fondo del valle, ya solo nos esperaba un tranquilo camino, como paseo en día de Patrono, que nos llevaría al pueblo de San Martín, lugar de finalización de la Expedición. Allí, nuestro tercio hizo su entrada triunfal. Una vez aseados y en buen estado de revista, pasamos a compartir unas viandas con el resto de los tercios, confraternizando soldadesca y oficiales como no podía ser otra.
-He de recordar a vuesa merced, que nuestro tercio fue galardonado con una distinción por su comportamiento en la marcha, la cual fue recogida por el ilustre Sr. Don Echevarría juntamente con sus lugartenientes Don Felix de Gordejuela y Don Zarate de Logroño. Una vez finalizado el festín, los integrantes retornaron a sus hogares con unos días de permiso.
-Y esta, sería mi historia, mas o menos como la recuerdo Señor
.
-Me place Don Héctor, por su relato y su valentía en al campo, ha hecho usted honor a su Tercio…vaya a la cocina y que le preparen un entremés..y de paso…que me traigan unas pastas.

Villa de san Martín de Teverga, quinto y sexto día del mes de Septiembre de 2009


viernes, 31 de julio de 2009

Carta de Germania a su madre

En Benazolve a 26 de julio de 2009



Querida madre, espero que al recibo de la presente se encuentre bien. Por el pueblo han "pasao" cosas que le cuento así la tengo al corriente y pudiera usted hacer lo propio con tía Engracia.
El pasado domingo, al alba. Cuando iba con el Jenaro "pa" la era, unos señoritos de la ciudad, me parece que de Gijón, se metieron en lo "trillao" de la fiesta y empezaron a montar y desmontar unos tubos con ruedas, como la bicicleta del señor cura, pero más rara. Y ellos, señora madre, eran muy… no sé como rarinos, con bragas como las de la Mariana pero con tirantes. Se les notaba el "bulto", se lo juro. Y gritaban y daban alabanzas y culto al bueno de don Pelayo (sí el de los moros) Tal cual se lo cuento que fuera. No se enteraron de lo de la alianza de civilizaciones. Y hablaban "muncho", los había que no callaban, uno gordito, el que más.
Y salieron del pueblo después de esperar mucho rato. Salieron por detrás de la Casa de "la Gelita y el Ovidio". Cuando pedaleaban por el grijo del camino, sonaba grij-grij y sonaba bien, ¿por eso se llamará grijo al grijo?

Y cuando marchaban deprisa, uno de los pequeños se cayó. Pero no lloró ni nada, era duro el tipo, no parecía de ciudad. Aunque "mecachos en diez" dos dieron la vuelta y casi me pillan pues yo les estaba siguiendo con la mula. Por lo visto buscaban un "gepese" debe ser algún animal que nosotros no conocemos, o que lo llamamos mal. Se pusieron muy contentos cuando lo encontraron. Después fueron al lado del río, y olían muy bien todas las plantas cuando pasaban. Me acuerdo cuando me contaba que usted por allí cortejaba con mi padre, que en gloria esté.

En Ardón cogieron agua, por lo visto como siempre, aunque dijo el señor alcalde que este año mancharon menos. Al bueno del tío Prudencio, que estaba tomando la fresca a la vera del camino, (en un jardín un poco cochino) le invitaron a jamón y queso. Unas buenas mozas del lugar les llevaban de todo, eran como mesoneras pero a lo fino. Y después… y después… Unas risas madre, unas risas. Empezaron a jugar como a la queda, pero sin ser la queda, que era como relevos. Porque corrían de dos en dddss, no de tress en trr, no que eren cuuuaa, bueno "Unos y Otros" (que así se llamaban) fíjese que ocurrencia. Al que mandaba nadie escuchaba, como al maestro de la escuela. Se perseguían por una trocha que no se veía, y "trasch", se adelantaban y "pumba" se confundían y "catacrash" se tropezaban. Yo creo, y que me perdonen, que estaban un poco tontitos de la cabeza.
Y a seguir pedaleando por los caminos, y venga para Valdevimbre y vuelta para Banuncias y ahora para San Cibrián, y luego para el Norte y después para el Sur. Con el sol en el cogote que los dejo achicharrados y sin cerebelo, que ya tenían poco. Todo rojo como la tierra, como el adobe de las murias. Los ojos les quedaron rojos. Y decían tacos madre, hablaban de cosas que no se pueden contar, que da "bochorna", y los pequeños les escuchaban y se reían. Debían estar purgando pecados porque se metieron con las bicicletas por el canal de riego, que mire que está malo y son tan bobos que hasta lo grababan para la televisión, anda que no habría cosas bonitas que sacar del pueblo.
Al llegar a Benazolve dejaron todo deprisa y llenaron la piscina de gente en un santiamén. Se salpicaban y jugaban en el agua como las chicas de Villamañán, con risitas y eso. No como aquí, a ahogar al Oscar o… o… o no sé cosas de hombres.
Al irse a comer le pregunté a la Mary, que está de tabernera, que ¿qué tal? Me respondió que eran 29 y comían como 50, eran 29 y bebían como 100, eran 29 y abultaban como 1000. Se daban abrazos y besos y cantaban cancioncitas un poco como de….Que no sé, no sé…
Bueno madre, usted siga haciendo caso en todo a las monjas y friegue todo lo que la manden. Que yo ya la dejo y que el año que viene no me pierdo lo de estos señoritos de Asturias que son muchos y "mu" majos, aunque un poco raros.
Su hija que no la olvida

La Germania, pa servir a dios y a usted

(Carta interceptada por Carlos Briansó, "Her-Manu")

martes, 21 de julio de 2009

18 de Julio de 2009 EL ASALTO A VILLAVICIOSA

Versos dedicados a las tropas participantes en la batalla de Villaviciosa, acaecida el décimoctavo día del mes de Julio del año de Nuestro Señor 2009.

De la playa de Merón partieron los secuaces
habialos de todas las edades, incluso algunos paecían guajes
En ruta a las alturas iniciaron el ascenso
Al principio cosa fácil, aunque se fue algo lento

Comandados por Don Ivan, los caminos asolaban
piedras, pájaros, canes, todos corriendo escapaban
También algo mandaba el ilustre teniente Eusebio
Que aunque flojo de carnes, era y es bastante serio

Llegando al ecuador, algunos tunantes desertaban.
Llego tarde, tengo prisa, too me duele, decían aquellas damas,
pero la verdad sea dicha, corrían que tropezaban
Y bien hicieron en fugar!!, que ya venían las rampas !!

Primero para arriba, que aquello no se acababa
mas que cuesta era caída, aunque bien apisonada.
Luego, un descanso y para abajo
hasta el fondo, donde yacía un peñasco
Era tierra de praderas, los cascos no agarraban
y mas de uno y de dos, las monturas colgaban (del hombro)

Los valientes aguerridos sin desmayo lo intentaban
Y cierto es que algunos de ellos, sus huesos deslomaban (AY!!)
Llegados a este punto…no olvido al infante “Jandro” (Alex no rimaba…)
Que echándole desparpajo no quiso bajar andando
Dejonos a todos tiesos , que bajó hasta el tajo
Y alguno decía luego:” si lo se, no me bajo”

Algún infame inmortalizaba, las posturas utilizadas
para mofa de extranjeros, sitos en tierras lejanas
De cabeza, de tripa, de salto, para atrás
Todo valía, al final…todo daba igual

Acabose la batalla y todos salimos sanos
y encaminando por los caminos que caminaban por allí al lado
Llegamos a una alegre posada, San Justo, casa de los cuñados
donde nos dieron cariño y nos dejaron alimentados

Allí sufrimos la baja, por todos sentida
del teniente Don Eusebio, que se quedó a la comida
Y de allí a contar baches, o mejor socavones
que algunos de nosotros ya sufríamos de dolores (co…s)

Poco después arribamos, de nuevo a la empedrada playa
Y cual perro fiero de aguas cogimos rápidos la toalla
A merced de las olas flotamos unos pocos
Otros muchos las temieron y allí nos dejaron solos

Solo quedaba la pitanza, en una fonda cercana
Con lo que allimentar las barrigas de forma bien adecuada
Y al final, arañados y contentos, fartucos y lisonjeros, todos de vuelta a casa
Que ya era hora de vuelta, desde temprano por la mañana (golfo!!...vaya horas…!!!)

Todo esto y mas acaeció
En tan larga jornada
Si en algo erro yo
No dudeis vos en contala.

El humilde escríbano Don Arturo de la Mancha

viernes, 17 de julio de 2009

XVI VUELTA AL CONCEJO DE GIJON

04-07-09
¡¡¡Este año si, este año si,….. por fin pude hacer mi primera VCG !!!, y es que para un “veterano” como yo de la BTT, ya iba siendo hora de que me coincidieran los dioses y astros (especialmente los familiares) para poder realizar esta estupenda ruta, marcha, vuelta o como la queráis llamar.


Bueno, después de esta breve introducción, os paso a relatar lo que fue la aventura de unos 300 Beteterosespartanos disfrutando de los 78 km de pistas, senderos, trialeras, charcos, rios, bosques, subidas, bajadas, etc… que tan acertadamente tenia el recorrido de este año.

Amanece un día cubierto con nubes bajas y bastante riesgo de mojarnos, aunque la temperatura es agradable. A las 7:30 salgo totalmente equipado para el punto de salida en el C.D. Las Mestas.
Por el camino ya se notan los nervios de la “primera vez”, y pasan por mi cabeza ciertos pensamientos como: estaré a la altura de la organización, sucumbiré en el intento, averías, caídas, etc…, pero al llegar al C.D. Las Mestas y comenzar a saludar a unos y otros entre bromas y comentarios, se me van de la mente todos los pensamientos negativos y comienza la euforia de los minutos previos a la salida.
Poco a poco van llegando mas y mas Beteterosespartanos que con sus burricletas están ya ansiosos de comenzar la aventura. Cada uno de ellos perfectamente pertrechado con su montura a la última moda y en perfecto estado, sus cascos, escudos, mochilas y demás complementos impolutos, que los identificaba como valientes guerreros preparados para la peor de las batallas.

A las 9:00 se da la salida tras guardar un minuto de silencio en memoria de nuestro compañero recientemente fallecido Kike, y comenzamos a circular por la puerta del C.D. Las Mestas detrás de los vehículos de guía y asistencia de la ruta. Al principio te notas un poco desorientado entre el pelotón, no sabes si ir pa´adelante o quedarte en medio, hasta que poco a poco vas encontrando tu sitio.
Nos acercamos por la carretera que discurre paralela al rió Piles hasta el puente donde desemboca el rió en la playa de San Lorenzo, donde nos desviamos siguiendo por carretera a las cercanías del Camping de Gijón donde ya sobre camino vamos calentando las extremidades inferiores mientras nos acercamos a la carretera del Infanzón que seguiremos hasta que pasamos el cruce de bajada a la playa de Estaño y nos desviamos a la izquierda por un camino que nos llevara a la parte alta de la esperada bajada al rió La Ñora.
En esta ocasión la bajada técnica de la Ñora se acomete de otra forma, ya que no es lo mismo bajar dos o tres que encontrase con un pelotón de unos 300 Beteterosespartanos, así que a tomárselo con calma y poco a poco evitando las trampas del terreno, los participantes de a pie y con algún que otro susto, llegamos al margen del río, el cual seguiremos cruzándolo en varias ocasiones por puentes o atravesando su gélidas aguas. Continuaremos por la senda que discurre entre bosques de abundante vegetación hasta llegar a las primeras las rampas que nos dan acceso después de varias curvas y contra curvas al Campo municipal de Golf de la Llorea. Son aproximadamente las 10:15.
En este punto se realiza un reagrupamiento de los participantes, se atienden a los accidentados, se revisan las monturas, dándoles un poco de aceite, algún que otro repuesto y se les lava un poco la cara. Después de tomar un sorbo de agua y dar un mordisco a la barrita energética, continuamos la marcha a las 10:30.Partimos en dirección a Deva, atravesando por varios caminos hasta llegar a la carretera que da acceso al cementerio municipal, una de las subidas que siempre se nos atraganta un poco y que parece mas corta de lo que es y en esta ocasión con casi 300 Beteterosespartanos se lo toma uno con mas tranquilidad observando el pelotón multicolor de participantes.
Una vez en “los troncos”, donde se acaba (por fin) el asfalto, se escogía dos opciones de trazado, por un lado una bajada por pista, rápida y sin problemas de espacio para la cantidad de participantes, y por el otro una senda con trialeras, ramas, etc... donde había que esperar turno para poder disfrutar de ella.
Me decante por la pista rápida y así adelantarme un poco para echar una mano en la parte delantera de la prueba. Después de la bajada continuamos por la pista que recorre la zona de Rioseco entre pequeños repechos, hasta que llegamos a una dura subida que parte por la derecha del camino y que entre tramos con fuerte desnivel y algo de barro ( a patita) nos deja en la parte alta del cordal cerca de la marquesina.
Después continuamos por la pista de la granja de Deva y nos adentramos en un pequeño bosque de eucaliptos que atravesamos sin mayor problema llegando a la bajada conocida como “la casa de la radio”. Aquí comenzaron los problemas para algún que otro participante que dio con sus posaderas en el suelo, y es que la mayor parte de la bajada es de hormigón rayado y con la humedad y el orbayu se puso como una pista de hielo.
El resultado fue varios Beteterosespartanos con contusiones y la evacuación de uno de ellos por fuerte golpe en la cara. A partir de aquí varios guías se turnaban en las zonas peligrosas para indicarlas y evitar males mayores e incluso algún guía quiso probar la peligrosidad de los tramos en sus propias carnes. No diremos nombres, jejejeje.....
Después de la bajada nos acercamos rápidamente a la iglesia de Vega donde disfrutamos de un breve desayuno basado en bebidas energéticas, barritas, etc. incluso algún afortunado tuvo bollinos preñaos....... los hay con suerte. Serian alrededor de las 12:00.

Beteterosespartanos, desayunad bien. ¡Porque esta noche cenaremos en el infierno!

Una vez recuperadas las fuerzas nos encaminamos a la parte mas dura del recorrido, bufff….., la temible subida al Picu´l Sol y San Martín, (casi na´).
Fuimos poco a poco acercándonos a las laderas del monte por una senda que se ocultaba bajo una espesa vegetación y que en ocasiones nos dificultaba la visión del terreno por donde pasábamos, que por cierto tenia bastantes piedras, raíces, ramas y trampas donde poder acabar con un buen susto.

¡Cuánto mas sudes ahora, menos sangraras en el campo de batalla Beteterosespartano!

Acometimos la subida con ganas y eso que ya llevábamos unas cuantas horas de pedaleo, no hubo mucha aglomeración, ya que en el pelotón ya se iban situando poco a poco los participantes. Y algunos tomaban la sabia decisión de echar pie a tierra y empujando la burricleta conseguir coronar el pico.
Después de pasar por los dos picos a esos de las 13:15 mas o menos, comenzamos a bajar por tramos de asfalto y pistas anchas que daban pie a coger velocidades de vértigo, como os dije antes en varias ocasiones hubo que indicar la peligrosidad de los tramos observando que algunos hacían caso omiso y acababan aparcando la bici en el “matu”.Llegamos al alto de la Madera sobre las 13:50, y continuamos descendiendo y recorriendo tramos de sendas desconocidas para la mayoría y entre subidas y bajadas a pequeños valles, llegamos a Peñaferruz a las 14:40 donde dimos buena cuenta de la comida.
En esta ocasión nos tenían preparados bocatas y empanada acompañadas de frutas y bebidas varias. Después de la comida disfrutamos de la conversación y compañía de los participantes, mientras otros decidieron echar un “pigazu” para recuperar totalmente las fuerzas, hasta se escucho una suave melodia ¡¡ZZZZZZZZZZ!! ¡¡ZZZZZZZZZZ!!
Una vez concluida la comida nos dirigimos hacia Venta Veranes, bajando por una de las pistas mas peligrosa de la ruta, ya que a la fuerte inclinación, se le unían tramos con mucha piedra suelta y rectas que té hacia soltar los frenos hasta estar prácticamente encima de las curvas. También aquí hubo algún que otro susto entre los participantes.
¡¡¡Joër como bajan algunos!!

Después de la subida a Venta Veranes a las 16:20 mas o menos, en pocos minutos nos acercamos al Embalse de San Andrés donde se hizo un reagrupamiento y se tomaron cafeses, heladines, culines de sidrina, etc...
Después del breve descanso y con mas pereza que ganas continuamos, esta vez por carretera, hasta las inmediaciones del monte Areo, donde nos esperaba una de las zonas mas bellas de todo el recorrido, y es que el monte Areo guarda infinidad de caminos, pistas y sendas para disfrutar del BTT.
En esta ocasion se comienza a subir por una zona con hotmigon que pronto abandonamos para adentrarnos en la profundidad del bosque de helechos y eucaliptos donde alucinamos con las sendas que subian y bajaban repetidas veces hasta llegar a la zon conocida como la Cañada del Regueron ( que por cierto varios pelayos dejaron limpia y totalmente ciclable).

Despues del disfrute de estas sendas, llegamos a Monteana a eso de las 17:45, donde nos volveriamos a reagrupar para hacer la entrada "triunfal" en la villa de Gijon.


¡¡Pelayos prepárense para la gloria!!


Recorremos los barrios del Cerillero y la Calzada para finalmente llegar hasta el paseo del Muro y llegar a las Mestas. A medida que íbamos recorriendo las calles los peatones nos aplaudían y vitoreaban como si de una gran prueba se tratase, y no andan muy descaminados, ya que esta es la XVI Vuelta al Concejo de Gijón y ya sé debería considerar como una clásica que no te puedes saltar en el calendario anual.
Una vez en las Mestas se procedió a la entrega de los trofeos y obsequios a los Beteterosespartanos que concluyeron la dura batalla. Y poco a poco cada uno se iba despidiendo de sus compañeros de pedales dándose felicitaciones, a unos por acabar, a otros por organizar, a otros por acompañar, etc...etc.

En fin que al final se pude decir que la XVI Vuelta al Concejo de Gijón ha sido todo un
¡¡ÉXITO!!, .....si así con mayúsculas.....
¡¡ÉXITO!! de organización.
¡¡ÉXITO!! de participación.
¡¡ÉXITO!! en el trazado elegido.
¡¡ÉXITO!! del personal de avituallamiento.
¡¡ÉXITO!! de las asistencias medicas.
¡¡ÉXITO!! de los familiares y acompañantes.
¡¡ÉXITO!! de ……...

Si se me olvida alguien que me perdone, pero es que ya no me quedan más ¡¡EXITOS!!
Gracias a todos, organización y participantes por haber contribuido a que la XVI Vuelta al Concejo de Gijón haya sido todo un ¡¡ÉXITO!!.

miércoles, 24 de junio de 2009

XTREM PELAYO 2009

¡¡¡VAMOS HARAGANES!!!, todavía por las noches sueño con ese terrible grito que me persigue una y otra vez, pronunciado por un hombre vestido de corto, a lomos de una bicicleta, que sin piedad, hostiga una y otra vez a unos pobres ciclistas... y es que ese es uno más de los recuerdos de la XTREM´09 que nos prepararon los amigos Ordás, Emilio y Chema.

Bueno, bueno... iniciamos la jornada 18 valientes en las cercanías de Las Mestas, para a continuación dirigir nuestras pedaladas por la senda fluvial cruzando los territorios de La Camocha, Caldones, Lavandera,... por esta zona, las piernas ya se iban calentando, cruzamos la carretera de La Pola y entramos en La Collada, zona de minas, que atravesamos por la caja del antiguo Ferrocarril de Lieres (por estos lares pasó su infancia Jorge, robando manzanas de los huertos...),que en unas pocas leguas nos dejó a las puertas de la primera sorpresa de la jornada: la cueva de San Pedrín, que no es cueva sino túnel, y donde los incautos como yo, que iba detrás de Agustín, entramos a ciegas, dejando un poco de pellejo en las paredes... por supuesto, a la salida de la misma se encontraba el inefable Juanjo inmortalizando el recuerdo, (él pasó con luces... claro...), después de aquí, una trialerilla y aleh!, a desayunar en un singular bar-tienda de La Vega, donde ya algunos aprovecharon para reparar pinchazos. Un poco más adelante, los reclutas Briansó y Agustín, volvieron grupas a sus bicicletas y fueronse a atender sus respectivos quehaceres domésticos (aspiradora y eso...), serían las primeras bajas de un incierto día. El grupo continuó después de la despedida, bien comandados por los organizadores, por la zona de Nava y sus alrededores; al llegar a una zona boscosa, otro pinchazo, con avería de freno incluida acudió a nuestro encuentro, bueno, al de Chema. Aprovechando que por la zona encontramos una rueda, mas tarde aprovecharía para cambiar la cubierta también. Por cierto que durante la espera, Juanjo decidió hacer sitio para el bocata y escondiéndose tras unos arbustos, fue pillado casi in fraganti... casi, casi...(km 40, que poco te falto para el youtube, gañán…). Después de estos trances, ¡¡¡VAMOS HARAGANES!!!!, (joher...), al poco, empezamos a subir por pista hacia el lugar de la comida, Las Praderas, en las faldas de Peñamayor, pistas duras donde las haya, por el camino, alguien pinchó otra vez, no recuerdo quien... el cabo Trapote hizo una acrobacia rara y dio con sus posaderas en la cuneta... que mira que es difícil caer sentao... la cadena de Nacho desertó... y ... a sufrir, de aquí hasta la comida hablamos poco, solo los gemidos, suspiros, algún sollozo y el clik-clak de la bicicleta de Nacho acompañaron nuestras torturas camino del condumio, bueno, Juanjo al final se contrató como locutor y nos amenizo la subida con sus batallas (bueno y al pobre de Javi Guardado que lo escuchó...) YYYY... llegamos al maravilloso refugio contratado por los almirantes de la escuadra ( 78 Km, 9 horas de recorrido...), allí los bocatas de lomo, de tortilla, de ensaladas, de tartas de queso, de cafeses (alguno con anís), bebercios varios e incluso chupa-chups, saciaron nuestro instinto devorador a la par que nuestros maltratados huesos reposaban por allí esparcidos. Pues después del solaz descanso, nos esperaba una rapidísima bajada por hormigón, de la que mejor no hablar... PA HABENOS MATAOOO!!!!, Fran, que iba con la bici de trote, reventó la cámara, no os digo más... dimos cuatro vueltas por no se donde y acometimos bien pertrechados la subida al alto de la Cruz, aquí, hay que reseñar que un enorme perro de 30 cm. de alto, nos adelantó a todos como una exhalación hasta que llegó a la altura de Tino, que debió oler el bocata de lomo que éste llevaba en la mochila y se quedó tras él... luego aburriose y abandononos. En el alto La Cruz, rellenamos líquidos, saludamos a una joven de la zona y... ¡¡¡VAMOS HARAGANES!!!!, (...oño, el tio este...no cansa)... tirámosnos como alma que lleva el diablo por la carretera hasta que al llegar a las cercanias de Texuca (que lo busqué en el mapa), el hidalgo Juan de Blas, que había flojeado de tripa toda la semana, fue diagnosticado de contracciónexternarotulianabilateradepredominioizquierdocon afecciónaterciosuperiordeambaspatas... o algo así, por el galeno Sr. Emilio... vamos que estaba fastidiado el pobre... reunido el comité de emergencias, recomendósele que abandonara la expedición y encaminara sus pasos hacia la población de Carbayín?, donde podría retomar camino a Gijón de una forma u otra; como escolta ofreciéronse los tunantes (que no volvieron) Srs. Juanjo y Sr. Adrián, que acompañarían al citado herido, y Fran para que no se perdieran. El resto de la soldada afrontó unas rampas, que digo rampas... unos barrancos p'arriba, bicicleta en mano, que hizo temblar los dientes al más osado... (90 km... aquí algunos ya habíamos apagado el cuenta... total...) ah!! también había barro, claro... en fin, quiso la suerte que en la aldea de arriba del todo hubiera una fuente que parecía una máquina de lavar... vaya presión... por lo que pudimos descubrir el color de nuestras bicis. A partir de aquí ya veo borroso... una vez reunidos con el comandante Sr. Morís (Fran), continuamos suplicio, digo ruta, y llegamos a un bonito pueblecito (Centro Geográfico de Asturias, que nos dijeron), Lamuño, donde unas agradables féminas, supongo que sorprendidas por nuestros culottes y buena presencia... nos informaron de las fiestas en ciernes de la población, después del rescate del jefe de protocolo, Sr. Pérez Blanco (Jose el profe), que no lo soltaban, pudimos retomar camino (100 km o así). Pasamos por Bendición, y ya nos las prometíamos todas felices con perdices y eso... y ALAH!!!, que había que subir por un furacu, gujero, o lo que fuera que se adivinaba en la espesura... pa que hablar... si no podíamos ni llorar... bicicleta al hombro... barro... pedrolos... ramas... árboles, más piedras, barro, ortigas, cardos... AYYY!!!..., después de 2 o tres kilómetros de esta guisa llegaríamos a una capilla a confesar nuestros pecados, que no eran pocos, y algunos graves (intentos de homicidio en 1º grado). Aquí las huestes protagonizaron un conato de motín que fue solventado con diligencia merced a unos cuantos latigazos... ¡¡¡VAMOS HARAGANES!!!!...BELLACOS... !!! ...vamos, vamos... y dirigímosnos ya con postreras luces hacia El Mesón de La Tabla (bueno, algunos con postreras y otros con chinas), que atravesamos para dirigirnos ya hacia La Calabaza; ya sea por la tardía hora (22:00), la fame, porque que tardé en poner la luz, bueno, que no menteré y de repente (23:00) ya estábamos en La Madera. Aquí ya dimos por finalizada la ruta, nos despedimos afectuosamente y acometimos las pendientes del puerto a lo ¡¡¡paga el último!!!, u otras frases que no me atrevo a repetir, porque... P'A HABENOS MATAOOO!!!... otra vez.

En fin una ruta, ruta, ruta... para hoommbres (arrastrar la m). Chapeau que dicen los guiris. Y colorín colorado...¡¡¡VAMOS HARAGANES!!!..voy, Emilio...voy...

Crónica por gentileza de: Don Arturo de la Mancha